Julian Assange, programador, periodista y activista australiano, conocido mundialmente por ser el fundador de WikiLeaks, ha anunciado en redes sociales que va a ser padre a sus 55 años. La noticia se ha dado a conocer a través de una imagen compartida en la red social X (anteriormente Twitter), en la que su mujer, Stella Assange, muestra su avanzado estado de embarazo.
En dicho anuncio, la abogada ha incluido unas emotivas palabras de agradecimiento: "¡FELIZ NOTICIA! Esta nueva vida no habría sido posible sin todos aquellos que lucharon para traer a @JulianAssange a casa", anunciaba en la plataforma X. A esto, Julian no dudó en añadir que "esta nueva vida es gracias a todos los que lucharon por mi libertad". Todo ello bajo el hashtag #OctoberSurprise (Sorpresa de octubre).
Para el fundador de WikiLeaks, este bebé supone su cuarto hijo en total y el tercero junto a Stella. Sus dos hijos anteriores con ella, Gabriel y Max, nacidos en 2017 y 2019, fueron concebidos de manera secreta mientras él se encontraba refugiado en el interior de la Embajada de Ecuador en Londres. Su otro hijo es Daniel Assange, diseñador de software australiano, que nació en 1989 y es fruto de su matrimonio con Teresa Assange, el cual llegó a su fin en 1999.
Este nuevo nacimiento marca un capítulo completamente diferente para la familia en Australia, tras haber logrado su libertad definitiva en junio de 2024 después de firmar un complejo acuerdo legal con Estados Unidos. Una incansable lucha en la que se movilizaron cientos de miles de personas en todo el mundo para exigir la libertad de Julian Assange.
Acusado de 18 delitos federales
Julian Assange fue acusado por el Gobierno de Estados Unidos de 18 delitos federales, principalmente por violar la Ley de Espionaje de 1917 tras publicar masivas filtraciones de documentos clasificados en 2019 a través de su plataforma WikiLeaks. Esta ley establece que cualquier persona que obtenga y publique información clasificada relacionada con la defensa nacional sin autorización puede ser procesada bajo dicha norma, independientemente de si se trata de un espía extranjero o de un periodista.
Los cargos exactos fueron un total de 17 por la Ley de Espionaje, por haber obtenido, recibido y divulgado ilegalmente información secreta relacionada con la defensa nacional. A ellos se sumaba otro cargo por conspiración informática, por el que se le acusaba de intentar ayudar a la analista de inteligencia Chelsea Manning a descifrar una contraseña para acceder a una red informática clasificada por el Gobierno.
Se declaró culpable de un solo cargo penal grave
Assange aceptó declararse culpable de un único cargo penal grave: conspiración para obtener y divulgar información clasificada relacionada con la defensa nacional de Estados Unidos. A cambio, el Gobierno estadounidense retiró los otros 17 cargos que pesaban en su contra y que sumaban una posible pena de hasta 175 años de cárcel. Finalmente, el acuerdo fijó una condena de 62 meses de prisión, lo que equivale a cinco años y dos meses, que Assange ya había cumplido en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en Londres.
Una intensa batalla legal y social
Fueron cientos de miles de personas y, a lo largo de los años, millones las que se movilizaron a nivel global para exigir su liberación. Las calles de Londres, Washington D. C., Sídney y Melbourne fueron algunos de los epicentros de las protestas, aunque el apoyo se extendió por ciudades de todo el mundo.
Mientras Julian Assange cumplía condena en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, grupos de simpatizantes acampaban regularmente a las afueras del centro penitenciario. Otro acto multitudinario de gran relevancia en esta lucha fueron las históricas cadenas humanas, entre las que destacó la de octubre de 2022, cuando miles de personas rodearon el Parlamento británico en Westminster. En aquella protesta se exigía al Gobierno del Reino Unido que bloqueara la orden de extradición a Estados Unidos.
El rol crucial de Stella Assange
La abogada de derechos humanos y mujer de Julian Assange fue la cara visible de esta campaña mundial. Stella viajó incansablemente por todo el mundo, reuniéndose con diferentes líderes políticos, asistiendo a festivales de cine, donde presentó el documental sobre su caso, Ithaka, y dando discursos ante organizaciones internacionales. Su mensaje era claro: no estaba únicamente la vida de su marido en juego, sino también la libertad de cualquier periodista que se atreviera a revelar crímenes de guerra.
Finalmente, tras una interminable lucha de 14 años, durante los cuales su mujer no se separó de él en ningún momento, Julian Assange evitó una posible condena de 175 años al aceptar un acuerdo de culpabilidad en Saipán y convalidar su pena con el tiempo ya cumplido en la prisión británica. Tras este proceso, regresó a Australia para reencontrarse con su familia y cerrar definitivamente su caso judicial y esta pesadilla.
Actualmente, continúa retomando su vida desde su puesta en libertad el 24 de junio de 2024, tras un total de 1.901 días en prisión. Junto a Stella Assange, disfruta de su libertad, tan añorada durante tantos años, y de esta nueva etapa en la que ambos esperan la llegada de un nuevo hijo.










