Fue el pasado 9 de agosto cuando Blanca Romero recibía una de las peores noticias: su padre, Rafael Pablo Romero, fallecía a los 81 años tras varios meses con un delicado estado de salud. La pérdida dejaba un enorme vacío tanto en su vida como en la de sus dos hijos, Lucía y Martín, quienes estaban muy unidos a su "gueli", como le llamaban de forma cariñosa. Así lo ha dejado patente la primogénita de la actriz, quien se ha querido despedir de su abuelo —a quien consideraba uno de sus ejemplos a seguir— con una desgarradora carta donde el amor, el respeto y el orgullo que sentía por él se han hecho notar en cada palabra.
"Ninguna de las cartas que te escribo son suficientes para agradecerte todo el amor que me has dado gueli", comenzaba escribiendo, acompañando su mensaje de un pequeño y sencillo corazón rojo cargado de significado. "Ojalá poder rebobinar y volver atrás", continuaba, subrayando que "todos te sentimos cerca". Lucía, como su madre, ha asegurado que "te has ido por la puerta grande Romerito", y que su impacto en su vida siempre se mantendrá intacta, ya que él es "imborrable", tal y como ha confesado.
Con el sentido del humor que tanto la caracteriza —así como su forma tan positiva de ver la vida, incluso en los peores momentos—, Lucía ha confesado que "ahora podrás visitar todos los lugares conmigo". Una bonita referencia a cuánto se echaban de menos mutuamente cuando la modelo tenía que viajar por su profesión —como cuando el pasado mes de marzo estuvo viviendo en Australia, ampliando su proyección internacional— o cuando, debido a las altas cargas laborales, no podía visitar Asturias con la frecuencia que le gustaría.
Además, Lucía ha apostillado que siempre mantendrá vivo su recuerdo, que le acompañará en su día a día. "Sé que nunca nos soltarás", han sido sus palabras al respecto, subrayando que "siempre serás mi mejor amigo". Unas desgarradoras palabras que Lucía ha acompañado junto a varias instantáneas donde la verdadera personalidad de su abuelo, que siempre ha demostrado ser una persona que prefería estar alejado del foco mediático: risueño, cariñoso, y dispuesto en cualquier momento a sacar una sonrisa a sus seres queridos.
Entre las fotografías seleccionadas por la hija de Blanca Romero —además de algunas imágenes en las que veíamos a un jovencísimo Rafael— se encuentran dos selfies con varios años de diferencia entre ellos que evidencian la espectacular relación que mantenían Lucía y su abuelo —a quien consideraba como a un padre, tal y como ha confesado en numerosas ocasiones—. A pesar de que los años han pasado entre una imagen y otra, lo que no ha variado es la complicidad y el estrechísimo vínculo que compartían.
Su primer mensaje de despedida
No son las primeras palabras que Lucía Rivera ha pronunciado tras la muerte de su abuelo. Ayer, la modelo, agradecía a todos sus seguidores por "todos los mensajes, me llenan mucho el corazón", lamentando que "por ahora no puedo contestar, estoy desconectando, lejos, asimilándolo y llevándolo a mi manera". "Toda la familia os agradece todas las muestras de cariño pero nos gustaría llevarlo con la mayor privacidad dentro de lo posible", aseguraba.
Además, debido a su profundo vínculo con su abuelo, reflexionaba sobre lo mucho que le costaría volver a su rutina tras la dolorosa pérdida, incidiendo en que "para mí, personalmente, es una despedida muy dura y todo me duele mucho en este momento". "Estoy bastante desencajada", aseguraba, subrayando que "voy a tardar mucho en estar bien y poder llevar mi vida con normalidad".
"Mi abuelo era una grandísima persona y se merece todo el respeto posible", reiteraba, apostillando que "él está descansando y cuidándonos a todos desde arriba y, conociéndolo, también os daría un abrazo a todos".
Por su parte, Blanca compartía el pasado domingo una emotiva carta de despedida a su padre, subrayando que "te vamos a echar tanto de menos". "Vuela alto, torero. Luci y Martín no solo pierden al mejor abuelo del mundo, también pierden a un padre. Gracias por todo, papá, sin tu ayuda habría sido imposible", aseguraba la actriz, finalizando su mensaje con un sencillo y profundo "te quiero mucho. Hasta siempre".







