Lucía Pombo ha compartido este martes por la tarde en cuenta de Instagram, la cual siguen casi 800.000 personas, un vídeo donde confiesa la mayor preocupación que le ronda la cabeza a día de hoy. Es algo que, lógicamente, tiene que ver con la que es su primera hija, Lola, nacida el pasado 22 de julio de su matrimonio con el también influencer Álvaro López Huerta. Un asunto relacionado con la alimentación de la pequeña y que, tal y como ella misma reconoce, les está generando bastante desasosiego e intranquilidad en casa al no dar por ahora con la tecla que lo resuelva.
"Que no os engañe los momentos idílicos que subo a redes sociales, porque, evidentemente, si ya tengo poco tiempo, lo que no voy a hacer es subir el momento cólico, vómito, grito, llanto, no dormir... todas esas cosas", comienza diciendo la piloto de aviones sobre lo que muestra públicamente de la crianza de su niña. "La realidad, y vosotros lo sabéis, es que en las redes sociales se enseña lo bonito. Yo no estoy aquí para enseñar miserias, pero os tengo que reconocer que yo no era consciente ni estaba preparada para lo que se viene con la maternidad", confiesa sin tapujos 20 días después de haber dado a luz.
A partir de aquí, relata Lucía que "entonces, yo les decía a mis hermanas o a todas mis amigas que han parido antes que yo: 'chicas, ¿Cómo no habéis dicho esto? ¿Cómo no habéis contado lo otro?'". A lo que la propia Pombo da respuesta inmediatamente: "Uno: porque se olvida, sino, no tendríamos más hijos. Dos: porque esto es precioso a la par. Y tres: porque me he dado cuenta de que hay que vivirlo para realmente entender lo que supone. Aunque te lo cuenten, no te va a preparar para nada", sentencia.
"Claramente estoy haciendo algo mal con Lola o no lo estoy sabiendo hacer"
Seguidamente, la creadora de contenido de 36 años detalla, con el corazón en la mano, lo que le está ocurriendo: "Lo que más me está costando con mi pobre Lola, que yo a muchas amigas mías se lo digo: 'No lo estoy sabiendo hacer, claramente estoy haciendo algo mal con Lola, no la estoy sabiendo dar de comer... y ellas mismas son las que me dicen: 'No te equivoques, lo estás haciendo fenomenal'... bueno, no sé". En este sentido, señala que "el caso es que no le estoy dando el pecho, sino fórmula, y come con muchísima, pero muchísima, ansiedad, con lo cual se atraganta, se atora, le entran muchísimos gases, he cambiado ya de biberones cuatro veces, de tetinas otras tres...".
Cuenta también la hermana mayor de María y Marta Pombo que "el día 14 voy al osteópata, al pediatra... he pedido citas antes de irme a Almería para ver si puedo intentar solucionarlo, porque de verdad que el único problema que está teniendo Lola es a la hora de comer. No es placentero, y yo ya no sé que más hacer, entonces eso frustra un poco". Tras ello, pese al quebradero de cabeza que están viviendo, deja claro que "el resto es maravilloso. Es una niña que se porta muy bien. Ahora sorprendentemente está en el carro, lo que me dure, y el resto será en brazos. Los días son bien, cansados, pues sí, pero nada nuevo", apostilla.
Su miedo a volar con la pequeña
Por último, la influencer admite que "mi siguiente temor, si os soy sincera, es que el día 15 cojo este primer avión que me he comprado el billete a Almería, y la Ley de Murphy me dice que en el momento de pasar el filtro es cuando la niña se va a volver histérica para comer, o algo así pasará, y que no sé bien cómo hacerlo". Dicho lo cual, lo que le tranquiliza es que "me han dicho que en el aeropuerto si te ven con un bebé te ayudan bastante. Fijaos que yo soy piloto, que estoy acostumbradísima a ver a madres con niños en los aviones, y sé que se ayuda muchísimo, pero a mí me agobia un poco", concluye.






