Madrid lleva unos meses de lo más prolíficos para los melómanos. De Bad Bunny, pasando por la banda surcoreana BTS, y ahora Bruno Mars -sin contar los diversos festivales que han copado el calendario cultural de la capital-. El cantante estadounidense dio este viernes y sábado pasado dos conciertos en el Riyadh Air Metropolitano, vibrando con el calor de sus seguidores españoles, que llevaban ocho años sin verle pisar nuestro país. La expectación era máxima y el solista no defraudó a la hora de convertir en estadio en una pista de baile, pero lo más curioso de su estancia en Madrid no ha sido ni el setlist ni sus outfits, sino la ruta castiza que Bruno se ha marcado y el guiño gastronómico español que subió al escenario.
A diferencia de otras paradas europeas de la gira, como Berlín o París, donde el artista lució la camiseta de la selección de fútbol local, en Madrid el cantante decidió darle un giro a ese guiño autóctono y subió una pieza de jamón ibérico de bellota de la firma Maldonado al escenario, un detalle a la cultura gastronómica española que no ha pasado desapercibido. Se trataba de uno de los momentos más esperados del show, y cuando todo el mundo esperaba que Bruno saliese con la camiseta de La Roja, el artista estadounidense demostró que en su concierto también hay cabida para las sorpresas.
Bruno Mars no actuaba en España desde 2018 -también en el estadio del Atlético de Madrid, entonces con la gira '24K Magic'-, y en esta ocasión visitó la capital con su The Romantic Tour, gira que recoge el título de su último álbum, su primer proyecto en solitario en diez años. Otro de los grandes momentos vividos en el Metropolitano tuvo lugar el pasado viernes. Mientras Bruno interpretaba Uptown Funk, uno de sus grandes éxitos y canción con la que cierra el concierto, Mikel Merino anotaba el gol que metía a España en las semifinales del Mundial 2026, por lo que aquellos que estaban siguiendo el duelo en los medios especializados comenzaron a gritar en el estadio el resultado, lo que ocasionó una auténtica eclosión de euforia que coincidió con el clímax del espectáculo.
Además de todo lo que aconteció sobre el escenario, Bruno Mars se encargó de patear la ciudad días antes de sus conciertos, subiendo a sus redes sociales una imagen de lo más casual en la que le podemos ver sentado en una de las paradas de autobús de la EMT Madrid (Empresa Municipal de Transportes) como si de un ciudadano más se tratase. La imagen fue tomada en la parada que está ubicada en el Paseo de la Castellana, concretamente justo frente al Hotel Hyatt Regency Hesperia Madrid -antiguo Hotel Hesperia, indicado por la placa azul de hotel de 5 estrellas con la 'H'-. Sin duda, sus días en la capital han sido de lo más prolíficos para el cantante, que ahora viaja a Milán, en Italia, donde actuará los días 14 y 15 julio, para después cerrar su travesía europea con seis fechas en Londres, en el mítico estadio de Wembley.








