Mario Rey, protagonizado por Pablo Chiapella, lo tenía todo para seguir viviendo tranquilo delante de una cámara. Era el hombre del tiempo más famoso del país, un rostro conocido, de esos que entran cada día en el salón de tu casa y acaban formando parte de la rutina de miles de espectadores. Pero en Olivia, la nueva serie española que Disney+ estrenó este 1 de julio, su vida cambió de golpe. Un giro inesperado le obligó a desaparecer durante un tiempo y a refugiarse junto con su hija Olivia en el único lugar al que quizá no quería volver: el olivar familia de su padre.
Allí no solo le esperaba el paisaje de Jaén, ni una vida más tranquila en el campo. Le esperaba su padre, Tomás, con quien llevaba 30 años sin hablarse. Y también su hija Olivia, una adolescente que se vio arrastrada a una mudanza improvisada por los problemas de un adulto que, de pronto, ya no podía esconderse detrás de su personaje público.
Con esta premisa, Olivia llegó a Disney+ como una comedia familiar, pero también como una historia sobre segundas oportunidades, del valor que hace falta para pedir perdón y para perdonar. De cómo dos torpes emocionales tendrán que encontrar la manera de volver a ser una familia con los mismos ingredientes que se hace un buen aceite; con cariño y paciencia.
Una comedia familiar con un conflicto muy reconocible
La serie narra la historia de Mario Rey, interpretado por Pablo Chiapella, un presentador popular que, tras verse obligado a alejarse de su vida habitual, se instala junto a su hija Olivia en el olivar de su padre. El problema es que ese regreso no tiene nada de idílico. Mario y Tomás, al que da vida Nancho Novo, llevan tres décadas sin hablarse, así que la convivencia empieza con más cuentas pendientes que ganas de reconciliación.
Y ahí es donde la serie encuentra buena parte de su atractivo. Porque todos conocemos, de una forma u otra, esas familias en las que hay temas que nunca se han hablado del todo. Esas relaciones en las que se puede compartir mesa, casa o apellido, pero no necesariamente intimidad. Olivia se mueve en ese terreno con un tono de comedia, pero dejando claro que debajo de cada discusión hay algo que lleva demasiado tiempo guardado.
Maria Schwinning interpreta a Olivia, la hija de Mario, y su personaje funciona como una especie de puente entre dos generaciones que no saben muy bien cómo entenderse. Ella llega al olivar por culpa de la crisis de su padre, pero termina formando parte de una historia familiar que empezó mucho antes de que ella naciera.
Un reparto lleno de caras conocidas
Además de Pablo Chiapella, Maria Schwinning y Nancho Novo, la serie cuenta con Kira Miró, Fernando Tejero, Lalachus, María Barranco, Lamine Thior, Camila Rojas, Irene Arcos, Enrique Villén, Agustín Jiménez, J.J. Vaquero y Diego Arjona. Un reparto muy bueno y conocido para el público español, que ayuda a que la serie tenga ese punto cercano que, ya te adelantamos, que no te va a dejar indiferente.
Cada personaje parece sumar una pieza distinta al caos de Mario Rey. Hay humor, momentos incómodos, choques generacionales y situaciones que, sin necesidad de llevarlo todo al extremo, resultan muy fáciles de reconocer –y con los que te vas a reír a carcajadas–. Olivia no es una serie complicada, sino un conjunto de situaciones, vínculos y pequeños desastres cotidianos con los que todos nos vamos a sentir identificados. ¿Quién no tiene una conversación pendiente?
Por qué ‘Olivia’ es un planazo para ver en familia
La nueva serie de Disney+ cuenta con seis episodios y tiene justo ese tipo de formato que apetece en verano: capítulos fáciles de ver, una historia que engancha desde el principio y personajes que, en apenas unas escenas, ya sientes como si los conocieras. Olivia habla de segundas oportunidades. Lo cuenta desde el humor, desde las discusiones familiares que empiezan por cualquier tontería y acaban sacando temas pendientes, desde esos silencios incómodos que todos hemos vivido alguna vez y desde una convivencia que promete más de un momento para reírse en voz alta.
Y ese es, precisamente, su mayor acierto. Que puedes sentarte a verla buscando una comedia para desconectar y terminar encontrándote con una historia mucho más reconocible de lo que esperabas. Porque todos tenemos algún lugar al que volver, alguna conversación que hemos ido dejando para otro momento o alguna persona con la que no siempre hemos sabido hablar. Olivia parte de una crisis, pero acaba hablando de familia, de orgullo, de perdón y de esa sensación tan humana de querer arreglar las cosas, aunque no sepamos muy bien por dónde empezar. Por eso es un planazo para ver en casa, con tus padres, con tus hijos, con tus hermanos o con quien se apunte al sofá.







