Queda muy poco para que Luna Serrat y Dani Ceballos cumplan su sueño de ser padres. Este mismo verano su felicidad se multiplicará por partida doble con la llegada al mundo de sus dos niñas, a las que toda la familia espera con ilusión: desde Joan Manuel Serrat, que va a convertirse en bisabuelo, a Salomé, la hermana pequeña del jugador del Real Madrid, que no ve el momento de ser tía. En esta recta final la emoción se entremezcla con las dificultades, y es que la propia actriz ha preocupado con un susto de salud.
Con completa naturalidad y sin maquillar la realidad, Luna ha confesado en los últimos meses que "jamás imaginé tener un embarazo tan agotador". Confesaba hace unas semanas que llevaba seis meses y medio sintiéndose "hecha polvo", que tiene muchos mareos que le impiden llevar una rutina normal y que había tenido que acudir al hospital en varias ocasiones. No ha podido disfrutar de la esperado como le hubiera gustado porque "no todas tenemos la suerte de vivirlo como lo habíamos soñado", pero está tranquila y agradecida de que sus bebés estén "estupendamente" y no les afecte ese malestar que ha vuelto a intensificarse.
La actriz, que antes de dar el salto a la interpretación trabajó como locutora al formarse en Periodismo y Comunicación Audiovisual, ha compartido una imagen que ha alarmado a sus seguidores. Aparece sentada en el suelo de lo que parece un centro de salud, con la cabeza apoyada en unos asientos y vendas neuromusculare en la tripa, encontrándsoe visiblemente mal. "Chicas, os debo un preguntas y respuestas, pero hoy llevo todo el día así... Ya estoy mejor, pero sigo mareada y con mucha náusea. En cuanto me recupere os respondo a todo", ha dicho.
De la educación que quiere dar Luna Serrat a sus hijas a la gran familia a la que llegan
Los contratiempos no empañan la ilusión de Luna, quien es consciente de que pronto todo ese malestar pasará y solo sentirá plenitud al mirar a sus niñas. Se abre para ella un capítulo tan especial como novedoso, lleno de primeras veces y aprendizajes constantes, pero también con una certeza: quiere educar a sus hijas con los mismos valores que le inculcaron a ella, como avanzó en en Harper’s Bazaar. "La sensibilidad siempre es una virtud. Estamos de paso y no vale de nada venir aquí si no has marcado a nadie, si no has cambiado o has ayudado en la vida a alguien. Y eso es una cosa que nosotros tenemos muy presente en nuestra familia y es el legado que nos dejan, el legado que abrazo y el legado que me gustaría dejar", explicaba.
Luna Serrat está feliz de aportar dos nuevos miembros a su gran familia, en la que son una piña. Es hija de Queco, el primer hijo de Joan Manuel Serrat y la modelo Mercedes Doménech, y de Malena. Sus padres llevan tiempo separados, pero siguen estando unidos y ahora afrontan con mucho entusiasmo su nuevo rol de abuelos. También cuenta con el apoyo incondicional de su hermana pequeña, Lucía, que tiene su propia firma de ropa y trabaja organizando eventos, como contó en ¡HOLA!
¿Nueva vida en Sevilla?
A la espera del gran momento, Luna y Ceballos están pendientes de otro importante cambio. En pleno mercado de fichajes, suena con fuerza la posibilidad de que el futbolista ponga fin a su etapa en el Real Madrid para regresar a la plantilla del Betis. De llegar a buen puerto las negociaciones, podría instalarse con su familia en la capital hispalense y compartir vestuario con José Antonio Morante Antúnez, hijo del torero Morante de la Puebla, con quien mantiene una estrecha amistad.







