Quién le iba a decir a María Galiana cuando trabajaba como profesora de Historia del Arte en varios institutos de Sevilla que acabaría convirtiéndose en una de las actrices más queridas de nuestro país. Tras llegar a la interpretación mediante grupos de teatro universitario a los que se unió cuando estudiaba Filosofía y Letras, debutó profesionalmente en 1988 y desde ahí fue encadenando proyectos, siendo Cuéntame cómo pasó el que marcó un punto de inflexión. Y es que en la serie más longeva de la historia de la televisión en España interpretó a la abuela Herminia y se convirtió a la vez en la abuela de todos los españoles. De ese papel y del lado más desconocido de su vida se ha sincerado ahora la actriz.
María Galiana nació en Sevilla en 1935 y sigue muy activa, disfrutando de un oficio al que llegó con 50 años y que sigue eligiendo cada día. En su paso por La noche de Aimar (laSexta) ha hablado precisamente del papel que ha marcado su carrera, un personaje que ha interpretado durante 22 años ininterrumpidos, formando así una segunda familia, los Alcántara. Está encantada de todo el cariño que ha recibido como Herminia, pero también cree que ese proyecto le cerró las puertas a otras ofertas. “En esos 22 años que estuvimos grabando me hubiera gustado hacer otros papeles también, esos maravillosos papeles de mujer mayor que hay en el teatro. Pero creo que los productores teatrales no se pensaban que yo fuera una actriz seria y con capacidad dramática. Como era una abuela tan querible...", ha confesado.
Reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el premio Ondas ha confesado que Herminia y ella son la misma persona físicamente, pero no personalmente. "La gente sigue pensando que soy así, pero soy seca y nada cariñosa. Soy muy leal y una persona fiable con mis amigos y mi familia, pero prefiero vivir sola", ha explicado la actriz, que está ilusionada por la buena acogida que ha tenido con Yo solo quiero irme a Francia, su última obra de teatro.
Las declaraciones más íntimas de la entrevista: familia y duelo
La actriz ha remarcado que siempre contó con el completo apoyo de Rafael González Sandino, su marido, al que echa de menos cada día desde que en 2008 murió. "Se me saltan las lágrimas, no lo puedo remediar. Solamente ver la cara de mi marido cuando me dieron el Goya... Merecía la pena", ha dicho. Estuvieron casados más de cuatro décadas en las que fueron plenamente felices: "He tenido esa suerte. No he tenido que luchar nada, simplemente he vivido mi vida". Además, ha contado que sus amigos siempre le dicen que tiene a sus hijos, pero ella les dice: "Mis hijos no son mis amigos. Fundamentalmente lo que echo de menos de mi marido es hablar, como se dice en Sevilla, pelar la pava".
También se ha sincerado acerca de uno de los episodios más difíciles de su vida, uno de esos momentos que nunca se superan: "Tengo cinco hijos, tuve seis y se nos murió uno de la muerte súbita del lactante a los tres meses". Lo recuerda como una situación tremenda que terminó aceptando porque la educaron para tener la fortaleza de afrontar las cosas malas.
"Cuando murió este niño, el segundo de los míos, yo estaba en Madrid porque los tres primeros nacieron aquí porque vivíamos aquí porque mi marido trabajaba en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Cuando se lo dije a mi familia, mi abuela me dijo: angelitos al cielo y ropita al arca", ha señalado, haciendo referencia a lo frecuente que esa situación era en aquella época.







