Hay regalos de boda que se esperan, otros que sorprenden… y luego está el de Elena Rivera, que no podía haber llegado en mejor momento. A pocos días de darse el 'sí quiero' con David Redondo tras más de 15 años de relación en un enlace que tendrá lugar el próximo 11 de julio en Madrid, la actriz ha recibido una noticia que sabe a celebración doble: su serie Perdiendo el juicio ha llegado al catálogo de Netflix y, en apenas 48 horas, se ha colocado entre lo más visto de la plataforma, alcanzando incluso el número 1 más de un año después de su estreno en Atresplayer. Una segunda vida inesperada que confirma que, en la era del streaming, nada está escrito… ni siquiera el momento en el que una ficción decide volver a triunfar.
La gran sorpresa para Elena Rivera con Perdiendo el juicio
- La serie se ha convertido en uno de los títulos más vistos de Netflix apenas unos días después de su estreno en la plataforma
- Protagonizada por la actriz aragonesa la ficción vive una nueva etapa de éxito tras su paso por Atresplayer y Antena 3
- El drama judicial sigue la estela de otras ficciones de la cadena del grupo Planeta como La casa de papel, Ángela o Alba
- 10 episodios de unos 50 minutos que invitan a maratonear
- Ya tiene confirmada una segunda temporada
Así es Perdiendo el juicio
Amanda Torres (Elena Rivera) es una prestigiosa abogada que trabaja junto a su marido y socio, César, en un despacho de alto nivel. Su carrera se mantiene en la cima hasta que sufre un grave episodio de trastorno obsesivo compulsivo (TOC) durante un juicio, un momento que marca un antes y un después en su vida profesional y personal.
A partir de ese instante, su reputación se desploma y queda completamente apartada del mundo jurídico. Incapaz de recuperar su antiguo estatus y, tras un intento de aislamiento en una casa en el campo, su vida da un nuevo giro cuando un asunto familiar la obliga a volver a la realidad.
Sin alternativas, acepta incorporarse a un pequeño despacho muy alejado de las grandes firmas con las que había trabajado hasta entonces. Allí entra en contacto con un equipo de abogados en horas bajas y con Gabriel (Manu Baqueiro), el carismático propietario del bufete, con quien comienza una relación marcada por la confianza y una complicidad inesperada.
Mientras intenta recomponer su vida, Amanda sigue atrapada entre el vínculo con su exmarido y la creciente conexión con su nuevo jefe. Pero el caso que realmente lo cambia todo llega cuando su hermana Daniela (Carol Rovira) es acusada de asesinato el día de su boda, un proceso que la empuja de nuevo al límite tanto profesional como emocional.
¿Cuál es el secreto de su éxito?
Más allá de su punto de partida, Perdiendo el juicio se enmarca dentro del drama judicial, pero lo combina con una fuerte carga personal en sus personajes. Cada episodio plantea un caso distinto y autoconclusivo en los tribunales mientras la historia avanza en paralelo en la reconstrucción de Amanda y en los conflictos que se generan dentro del bufete.
Ese equilibrio entre lo profesional y lo emocional es una de las claves de la ficción. Los conflictos jurídicos no funcionan solo como historias cerradas, sino también como reflejo de lo que viven los personajes fuera de los juzgados, lo que permite mantener un ritmo ágil sin perder el desarrollo de sus relaciones.
¿Qué actores protagonizan Perdiendo el juicio?
Elena Rivera sostiene la serie como Amanda, una abogada brillante y extremadamente exigente sobre la que recae prácticamente todo el peso narrativo, y donde la actriz vuelve a dejar constancia de su madurez interpretativa. Rígida, orgullosa y a veces torpe emocionalmente, la protagonista ve como su vida perfectamente ordenada se rompe. Esto la obliga a reconstruirse desde cero en un registro que combina control, fragilidad y choque constante con una realidad que ya no domina.
En ese nuevo entorno aparece Gabriel Ochoa, interpretado por Manu Baqueiro (Amar es para siempre), el responsable del decadente despacho donde acaba trabajando la joven. Es un personaje que contrasta de forma natural con Amanda: más caótico, menos rígido y con una forma de entender la abogacía muy alejada de la suya, lo que provoca una fricción que irá evolucionando a una atracción que no podrán ignorar.
Pero su pasado sigue muy presente con César Castillo, interpretado por Miquel Fernández (Pura sangre), su exmarido y antiguo socio, una figura clave para entender la vida que deja atrás y las tensiones que aún arrastra. Por su parte, Carol Rovira (Luimelia) es Daniela, la hermana de la protagonista, cuyo caso actúa como uno de los grandes motores emocionales de la temporada.
El universo se completa con Lucía Caraballo (Animal), Daniel Ibáñez (La edad de la ira), Dafne Fernández (Perfectos desconocidos) como Barbie, Bosco y Sara, entre otros, dan forma al entorno del despacho y refuerzan el carácter coral de la serie.
Un fenómeno en Netflix que no se detiene
Con 10 episodios de unos 50 minutos, Perdiendo el juicio es una producción de Atresmedia en colaboración con Boomerang TV que se estrenó en marzo de 2025 en Atresplayer y, más tarde, el pasado febrero, dio el salto al prime time de Antena 3 con buenos resultados. Ahora vuelve a impulsarse en Netflix, donde se ha colocado entre los títulos más vistos con una trama que no reinventa el género judicial, pero sí funciona como un drama accesible, ágil y emocional que engancha desde el primer momento.
No es la primera vez que una ficción del grupo sigue ese camino: La casa de papel, Ángela o Alba —también protagonizada por Rivera— ya demostraron que algunas series no terminan en su estreno, sino que siguen creciendo cuando llegan a nuevas audiencias.
En el caso de esta producción, ese recorrido vuelve a repetirse y confirma una tendencia clara: hay ficciones que encuentran su verdadero alcance cuando se ven sin prisa y con todos los episodios disponibles. Además, la serie tiene confirmada una segunda temporada, lo que refuerza la continuidad de una historia que todavía no ha dicho su última palabra.















