Ha pasado casi una década desde que Nerea Rodríguez contó por primera vez en público el bullying que sufrió en su etapa del colegio y el instituto. Fue en la Academia de OT, durante una clase de interpretación con Los Javis, cuando la que era concursante del talent show confesó lo duro que había sido para ella el que sus compañeros se rieran o se metieran con ella por su aspecto físico. A día de hoy, la artista catalana es una mujer muy segura de sí misma, querida y admirada, que felizmente ya ha dejado completamente atrás aquella pesadilla.
Al recordar lo que padeció durante esa época, la cantante y actriz de 27 años admite que "es un daño que te deja marcado porque son unos años muy importantes para el desarrollo del ser humano". Es, como señala, "un miedo al rechazo, al abandono, a la crítica, al qué dirán... tienes una inseguridad y una desconfianza muy profunda en tu ser". Lamenta además que no fue algo pasajero, ya que le pasó durante un largo tiempo y "me costó mucho superarlo".
En este sentido, pone como ejemplo cuando tenía citas románticas durante su adolescencia. "Si quedaba con un chico que supuestamente le gustaba, yo pensaba que luego me iba a decir que era mentira o una broma. Que me iba a engañar", ha relatado la que fuera concursante de Operación Triunfo 2017 y protagonista del musical La llamada. Un desgarrador testimonio que ofrecía este sábado por la noche ante la prensa, tras acudir como invitada a la celebración de la gala de premios Anillos de Oro en Tenerife, dedicada a reconocer lo mejor del año en series de televisión.
Por suerte, con el paso de los años, aquella jovencita temerosa se transformó por completo y para bien, algo en lo que ayudó mucho su primera e inolvidable experiencia televisiva. "Es verdad que al salir de OT me empecé a sentir más cómoda conmigo misma, porque todos tenemos que hacer un trabajo de autoaceptación y de no no juzgarte ni compararte con otros". Y aunque reconoce que no es fácil hacerlo, ya que ni ella misma sabe cuál es la fórmula para solucionar al problema, "estoy muy contenta con mi con mi trabajo interno, mis terapias y mis cosas".
Dice también Nerea que no pretende "ser ejemplo para nadie", ya que "no quiero decir que a mí el bullying me hizo más fuerte". Es decir, que cuando hablamos del acoso escolar, cada situación es diferente. En cualquier caso, sí le agrada que el contar su historia pueda servir a otros. "Me da mucha responsabilidad, pero si hay alguien a quien le ayuda escucharme, eso me hace muy feliz". Además, recuerda que el papel de la familia "es fundamental", si bien ellos también lo pasaron mal. "Mi madre sufría el triple que yo por cada cosa, y tampoco me gustaba verla así", sentencia.







