José Tomás a los 50: la vida secreta del torero que desapareció para convertirse en leyenda


El torero sigue siendo uno de los personajes más fascinantes y enigmáticos de España


José Tomás en uno de sus toreos© GTRES
13 de junio de 2026 a las 21:51 CEST

José Tomás siempre ha sido una excepción. Incluso en una época en la que la fama parece exigir presencia constante, entrevistas, redes sociales y exposición permanente, el torero madrileño ha conseguido exactamente lo contrario: cuanto más se aleja de los focos, mayor es el interés que despierta. A los 50 años, el hombre que revolucionó la tauromaquia contemporánea continúa siendo uno de los personajes más fascinantes y enigmáticos de España, una figura que ha transformado el silencio en una forma de vida y la discreción en una seña de identidad. 

Lejos de los ruedos, de los grandes titulares y de las apariciones públicas, ha encontrado en Estepona el escenario perfecto para construir una existencia tranquila, casi invisible, donde es simplemente un vecino más

Allí, en la localidad malagueña donde se instaló hace más de dos décadas por amor, ha logrado algo que parece imposible para una figura de su dimensión: vivir con absoluta normalidad. Los vecinos lo ven pasear por el centro, desayunar en cafeterías tradicionales, leer la prensa o disfrutar de una conversación tranquila sin que nadie altere su rutina. Su presencia está tan integrada en la vida cotidiana de la ciudad que quienes lo rodean actúan casi de forma instintiva como un escudo protector frente a curiosos y fotógrafos, respetando el deseo de anonimato que siempre ha marcado su carácter.

José Tomás, su vida a los 50 distanciado de los focos© GTRES
A sus 50 años, el hombre que cambió para siempre la tauromaquia contemporánea sigue siendo una de las figuras más fascinantes y misteriosas de España, alguien que ha hecho del silencio una filosofía de vida y de la discreción su rasgo más distintivo

La disciplina secreta de un mito

Sin embargo, tras esa imagen serena se esconde una disciplina férrea que sigue sorprendiendo a quienes forman parte de su entorno. Sus días comienzan cuando la mayoría aún duerme. A primera hora de la mañana, cuando las instalaciones permanecen prácticamente vacías, acude a entrenar a un gimnasio de la zona donde mantiene una preparación física tan rigurosa como la que lo acompañó durante sus años de máxima actividad. El boxeo se ha convertido en una de sus grandes pasiones. Sobre el ring encuentra reflejos, coordinación, resistencia y concentración, cualidades que siempre consideró esenciales para enfrentarse al toro. 

Quienes lo han visto entrenar destacan la intensidad de sus sesiones, las series de tres minutos a máxima exigencia, la velocidad de piernas, el juego de pies y la potencia de un directo que conserva intacta toda su energía. Junto al boxeo, desarrolla un trabajo funcional basado en el remo, el entrenamiento cardiovascular, los ejercicios de resistencia y el fortalecimiento del núcleo corporal. Nunca ha buscado un físico espectacular ni grandes volúmenes musculares; su objetivo sigue siendo mantener un cuerpo ágil, fibroso y resistente. 

José Tomás continúa dedicándose al toro pero bajo un perfil más privado© GTRES
Tras su imagen serena se esconde una disciplina inquebrantable: madruga para entrenar y ha encontrado en el boxeo una de sus grandes pasiones

Quizá por eso conserva prácticamente la misma silueta que asombró a los aficionados durante sus temporadas más legendarias. Cuando abandona el gimnasio, el mar ocupa un lugar protagonista en su vida. La costa es también el refugio de una de sus aficiones más personales y menos conocidas: la pesca. Allí pasa largas horas frente al Mediterráneo, disfrutando de una actividad que encaja perfectamente con su carácter introspectivo. Para alguien que ha vivido sometido a una presión extraordinaria durante gran parte de su vida, pocas cosas parecen ofrecer tanta paz como observar el horizonte en silencio.

El campo bravo en privado

Pero aunque el mar forme parte inseparable de su presente, hay otro escenario al que nunca ha renunciado realmente: el campo bravo. Porque José Tomás podrá haber desaparecido de los carteles, pero jamás ha roto su relación con el toro. Muy al contrario, quienes conocen los entresijos del sector taurino aseguran que sigue manteniendo una intensa actividad privada en algunas de las ganaderías más prestigiosas de España y México. Todo sucede bajo una estricta norma de confidencialidad. No hay anuncios, fotografías ni testigos ajenos a los círculos de confianza.

En Madrid, uno de sus lugares de referencia continúa siendo la finca El Palomar, propiedad de Victoriano del Río, en Guadalix de laSierra, donde encuentra el toro y el ambiente que mejor se adaptan a su concepto del toreo. En Andalucía mantiene una estrecha relación con ganaderías históricas como Núñez del Cuvillo y frecuenta también fincas de Jaén donde participa en tentaderos privados. 

José Tomás en uno de sus toreos© GTRES
Continúa ligado a algunas de las ganaderías más prestigiosas de España y México, bajo una estricta confidencialidad

En Toledo y Extremadura recurre a dehesas donde la discreción es tan importante que, en ocasiones, se restringe incluso el uso de teléfonos móviles mientras permanece en el campo. México sigue ocupando igualmente un lugar privilegiado en su vida. El país donde tomó la alternativa y donde sufrió la histórica cornada de Aguascalientes en 2010 continúa siendo una segunda patria sentimental. Allí visita periódicamente algunas de las ganaderías más prestigiosas del país, como Torreón de Cañas, Garfías o Jaral dePeñas, donde encuentra un toro diferente y una forma distinta de profundizar en esa dimensión casi espiritual que siempre ha caracterizado su tauromaquia. 

José Tomás dentro del ruedo con un toro© GTRES
Más de tres lustros después de la cornada que marcó su trayectoria en Aguascalientes, México sigue ocupando un lugar privilegiado en su vida. Sus frecuentes visitas a las ganaderías del país reflejan una relación que va mucho más allá de lo profesional

Todo ello responde a un mismo principio: entrenar para sí mismo, sin expectativas, sin presión y sin necesidad de demostrar nada a nadie. Esa misma independencia se refleja también en la gestión de su patrimonio. Durante años fue el torero que cambió las reglas económicas de la profesión, alcanzando honorarios nunca vistos y convirtiéndose en una de las figuras mejor remuneradas de la historia de la tauromaquia. Sin embargo, siempre ha administrado sus recursos con prudencia. 

A diferencia de otros compañeros que decidieron convertirse en ganaderos, Tomás nunca ha tenido una ganadería propia. Aunque el toro corre por sus venas —es sobrino-nieto de los legendarios Victorino Martín y Adolfo Martín—, ha preferido mantenerse al margen de la compleja gestión del campo bravo. Sus inversiones se han orientado principalmente hacia el sector inmobiliario y patrimonial, una estrategia que le ha permitido conservar una absoluta libertad de decisión. Si no vuelve a torear, no es por razones económicas ni por falta de oportunidades. Simplemente porque no lo desea.

La faceta familiar como prioridad

Pero si existe una faceta que hoy ocupa el centro absoluto de su vida es la familiar. Tras su separación de Isabel Montes, la mujer con la que compartió más de veinte años de relación después de conocerse en una tienda de fotografía de Estepona, reorganizó completamente su día a día para seguir estando cerca de su hijo, nacido en 2011, que se ha convertido en su prioridad absoluta. Por ese motivo decidió vivir a escasa distancia del domicilio familiar, manteniendo una relación diaria y constante que le permite compartir con él las rutinas más sencillas y valiosas de la vida cotidiana. 

Lejos de los ruedos, su papel más importante es el de padre. Su hijo se ha convertido en el eje de una vida marcada ahora por la discreción y la cercanía familiar© GTRES
Lejos de los ruedos, su papel más importante es el de padre. Su hijo se ha convertido en el eje de una vida marcada ahora por la discreción y la cercanía familiar

Quienes conocen la situación destacan la excelente relación que mantiene con su exmujer y el enorme respeto mutuo que ambos han demostrado siempre hacia su privacidad. No ha habido declaraciones, polémicas ni filtraciones. Como todo lo que rodea al torero, la discreción ha vuelto a imponerse. Ese mismo espíritu define también la relación con su familia de Galapagar, donde el denominado "clan Román"; continúa siendo su principal refugio personal y profesional. 

Especialmente importante es la figura de su hermano Andrés Román, convertido desde hace años en su mano derecha y principal gestor de los asuntos empresariales y patrimoniales del torero. Junto a sus padres y hermanos forman el núcleo de confianza que lo ha acompañado desde el inicio de su carrera y que sigue protegiendo con la misma lealtad de siempre. Quizá por todo ello resulte tan difícil separar al hombre del mito. Mientras José Tomás se empeña en vivir una vida normal, la leyenda continúa creciendo. Libros, homenajes y reflexiones de escritores, músicos y artistas siguen alimentando una fascinación que trasciende ampliamente el ámbito taurino.