Roberto Leal y el desafío de mostrar su lado más perturbador: "He tenido momentos de aislamiento dentro de mi propia casa"


El presentador abre para ¡HOLA! la caja de Pandora de sus miedos en su última novela, 'El sótano', un 'thriller' sobre la obsesión y el peligro de las ventanas indiscretas


El presentador Roberto Leal lanza © FERNANDO JUNCO
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
5 de junio de 2026 a las 19:10 CEST

En La mala educación, el personaje que interpretaba Fele Martínez se dedicaba a buscar en las páginas de Sucesos esa noticia de la que tirar del hilo y construir el guion de una de sus películas. Como la que tenía lugar en un zoológico de Taiwán, donde una mujer se lanza a un estanque lleno de cocodrilos y, mientras la devoran, ella se abrazaba a los reptiles sin emitir un solo gemido. En La flor de mi secreto era Leo Macías, la escritora de novela rosa a la que todo le sale negro, quien se inspiraba en una ama de casa que, para escapar de la violencia doméstica, mataba a su marido y lo guardaba dentro de un frigorífico. Billy Wilder, después de ver la obra maestra de David Lean Breve encuentro, se quedaba enganchado en ese personaje que presta las llaves de su "guarida" para que Laura Geeson y Alec Harvey vivan su amor prohibido. En su cinta El apartamento, Jack Lemmon sería ese oficinista arribista que, en su servilismo sin recompensa, cede su dormitorio a sus jefes para rematar sus conquistas… En el caso de Roberto Leal, fueron unas cartas y una extraña confusión el origen de todo. 

Roberto Leal, posando para ¡HOLA!© FERNANDO JUNCO

De repente, un día, empezó a recibir notificaciones bancarias, certificados, avisos… que no le correspondían. Que pertenecían a otro señor, obviamente, pero que, por error administrativo, aparecían en su buzón. Y empezó a pensar. Se dio cuenta de la fragilidad de la privacidad y lo fácil que es que los datos confidenciales estén al alcance de cualquiera. Y por ende, de lo vulnerables que somos. Porque esos sobres cayeron en sus manos. Ya saben, en las de una estrella de la televisión, con varios programas en antena, con el favor de la crítica y el inmenso cariño del público; con la cabeza bien amueblada; padre de familia; amante esposo… Pero ¿y si no? ¿Y si en vez de las suyas hubieran sido otras? Y no hablamos ni de Jeffrey Dahmer, ni Ted Bundy, Ed Gein o de cualquier otro psichokiller de Wichita, Milwaukee o Wisconsin. El mal puede estar también en Villaverde, en el barrio de Salamanca, en Salou o Yepes. Y tampoco tiene por qué estar encerrado en un desarrapado del mundo; se puede esconder detrás de unas gafas con 4,5 dioptrías, de un trajecito sastre de El Corte Inglés o de un delantal del mercadillo de Majadahonda. Y eso es lo que da miedo. Que un día, dando una incidencia a Movistar sobre una avería de la wifi de casa, camino al curro en el autobús, facilites tu DNI y, detrás de ti, haya alguien que, sin tú saberlo ni percatarte, te quiera de manera animal y salvaje.

Ese es el "leitmotiv" del debut literario del presentador de El desafío, y qué bien nos viene ese título para hablar de esta novela, que se salda poniéndote el vello como escarpias. Se trata de El sótano, un thriller en el que, precisamente eso, ese espacio soterrado de la casa que, tras una vuelta de llave, no solo es el escenario de la acción, sino que se convierte en la metáfora perfecta del lado oscuro del alma. Ese lugar que mantenemos oculto y cerrado, no sea que un día escapen monstruos y fantasmas. 

Roberto Leal leyendo un libro© FERNANDO JUNCO

El origen de su novela

"Aquellas cartas, no las abrí. Lógico, porque eso es ilegal. Pero pensé: 'Y ¿si de pronto hubiera sentido esa curiosidad? —porque la curiosidad es humana—. ¿Y si hubiera tenido ese impulso de invadir esa intimidad…?'. Y, ostras, qué fácil puede ser que alguien se entere de algo que no te corresponde, ¿no te parece?".

Y ahí tenías la historia. 

Eso es. Porque yo no me había planteado nunca en qué momento iba a empezar a escribir una novela hasta que… llegó.

Cuando uno estudia Periodismo lo hace porque quiere contar historias, pero decía Tom Wolfe que el periodismo es el motel en el que haces noche antes de llegar a la gran ciudad, o sea la novela...

En mi caso… no. Yo creo, fíjate, que es muy diferente el oficio y el ejercicio del periodismo al de la escritura, aunque haya muchas cosas en común. Llevo escribiendo toda la vida, pero enfrentarte a una novela es muy diferente. Esto es ficción. Aunque sea muy verosímil, aunque sea un thriller obsesivo y doméstico. Y digo "doméstico" no porque sea de andar por casa, sino porque te puede pasar a ti. No hace falta ningún bicho salido de una gruta; a lo mejor, lo tienes enfrente, al otro lado de la pared, y no sabías que estaba ahí. Pero sí que también, por otro lado, hay mucha conexión. He sido periodista de "Sucesos" durante muchos años. En España Directo, lo mismo hablábamos de una romería que del edificio que se había venido abajo con personas dentro. Eso te curte y te da un poso que, a la hora de escribir, te da diálogos, estructura… y saber cómo actúa la condición humana según en qué situaciones.

De hecho, en tu estilo, veo imágenes, consigues que el lector vea lo que está leyendo, y eso te viene de la televisión ¿no?

Era una de mis preocupaciones y, también, una de mis intenciones. Quería conectar con el lector rápidamente, que fuera ágil. Y luego, como periodista, como persona que ha estado en la calle contando mil historias, mi obligación es meterte en la escena, en esa atmósfera. Esta novela, si alguien la llevara a la pantalla, podría mantener la misma estructura porque… yo no me hice un planning, me hice una escaleta. (Risas). 

El presentador Roberto Leal lanza su última novela, 'El sótano'© FERNANDO JUNCO

¿Hay más influencias de Hitchcock o de Patricia Highsmith?

Ojalá de los dos. 

Porque La ventana indiscreta está ahí….

Por supuesto que sí. Y también hay un poquito de "Misery", porque es el relato de una obsesión. El de alguien que lo cree saber todo de ti. Hay una frase de la novela que se repite: "No te conozco, pero sé quién eres". Cuando todos nos ven

Eso, a los que sois famosos, como tú, os debe de pasar todo el rato, que os digan: "Eres como de la familia", porque todos los días te vemos por la tele y creemos que te conocemos.... 

Y casi casi es cierto, porque, de repente, por la tele cuentas muchas cosas que se te escapan y por las cuales la gente cree que te conoce… o te conoce más de lo tú quisieras. 

Ese es uno de los juegos de la novela, eso que se te escapa y que sería "normal" decir, a no ser que alguien que está escuchando no esté en sus cabales....

Y lo hemos normalizado. ¿Qué problema hay con que venga alguien a tu casa? De la revisión del gas, de limpieza, un fotógrafo para hacerte fotos, o que te llamen por teléfono y te pidan el DNI para verificar no sé qué cosa y tú lo des alegremente. O vas a entregar un paquete y te preguntan: "¿A dónde va?", y tú: "Calle San Jacinto, 14", y que se acerquen por la tarde porque no hay nadie por la mañana. Si tienes escuchando al protagonista de mi novela, estás perdido (risas). A ver, que esto no es una llamada de atención en plan paranoia, pero sí que llama también un poco a protegernos.

 Roberto Leal y el 'desafío' de mostrar su lado más perturbador© FERNANDO JUNCO

Y que Black Mirror, bien, pero no hace falta un demiurgo digital, que el terror puede estar a la vuelta de la esquina.

Literariamente hablando, me gusta mucho la idea de que el mayor de los monstruos no tiene tridente y dos cuernos. El peor de los monstruos es esa persona tranquila y dócil de la que no te has percatado y que, cuando te quieres dar cuenta, te ha convertido en su víctima. 

Ahora pillo de dónde te viene eso de ser tan celoso con tu vida privada…

(Risas). También porque, por mi oficio, estoy superexpuesto. Pero es algo que yo elegí y que mi carrera me ha ido dando —por suerte—. Por eso, soy consciente de que la gente me pueda parar por la calle, saber cómo se llaman mis hijos… Eso no me parece peligroso. Ahora bien, luego cuido todo mucho de puertas para adentro. A mis hijos no los comparto en las redes sociales, por ejemplo. Mi mujer y yo tomamos otra decisión. Y también lo he aprendido a base de pequeñas llamadas de atención. Yo, por ejemplo, hago mucho running, y antes siempre subía el recorrido y a la misma hora, hasta que un colega me dijo: "Tío, ¿tú eres consciente de que si alguien te quiere dar un susto, simplemente con esperarte en una esquina cualquiera, puede saber que, en diez minutos, vas a pasar por ahí". Y me hizo pensar. 

Pero también porque tanto tu mujer (Sara Rubio, periodista en Espejo público, Equipo de investigación) como tú habéis estado muy próximos a esas "cosas que pasan", que los demás conocemos como "crónica negra".

Totalmente. Sobre todo porque ahora todo el mundo piensa que soy el tío simpático de los concursos, que está siempre bromeando y riendo, y se sorprenden de que pueda escribir algo tan perturbador, pero yo empecé ahí… 

El debut literario… dicho sea de paso, ¿daba miedo?

Daba respeto, muchísimo respeto. Pero también me generaba mucha adrenalina.

Roberto y su mujer, Sara, partners in crime

¿Quién leyó primero la novela?

Mi mujer, Sara. Ella me gusta porque… es muy crítica. Y esto no lo digo porque vaya de malas: es crítica porque te dice lo que no le gusta y no te baila el agua, por mucho que seamos pareja. Y cuando me decía algo, te aseguro que en el 99 por ciento de los casos tenía razón y estaba de acuerdo con ella. Y te digo más: aunque he tenido mis editoras, en la última corrección de la novela, donde ya está clarísima la estructura, los personajes, Sara se sumaba y me decía por aquí y por allí. Verla leer el texto sobrecogida y con cara de "Dios mío, ¿con quién estoy casada, no?" (risas) me ha venido bien para decirme a mí mismo: "Voy bien". Ella era el termómetro perfecto.

Que Sara, tu pareja, tu "partner in crime" con los niños, tu "co-owner" en la productora, se sorprenda… mola, ¿no? 

Es maravilloso. Esa oportunidad de las primeras veces, ya sea con una novela, con bailes de salón, con saltar a la comba… es muy guay.

Roberto Leal junto a su novela el 'El sótano'© FERNANDO JUNCO

Pero todo pasa rápido y en todas partes y ya no sois solo dos, también están los "enanos". ¿Cómo es posible que uno con una mano esté escribiendo un crimen y con la otra esté haciendo la tortilla a Lola? 

Disociándote completamente (risas), pero hay que hacerlo porque la vida es así. Cuando uno es joven piensa que los escritores de novela negra son señoras o señores que viven en una casa en un lago con un monóculo y un reloj de bolsillo, pero eso no pasa (risas).

Te lo digo porque, en un unos años, cuando tus hijos te lean, dirán: "Aquí mi padre estaba tramando un asesinato y haciéndome la merienda". 

Eso ha sido divertido. A ver, he tenido mis momentos de intimidad y de aislamiento dentro de mi propia casa, porque uno necesitaba ponerse a punto. Pero también, durante el proceso, he tenido momentos de "toc, toc, toc", "Papá", "ahora mismo estoy enfrascado, Leo", "¿qué estás escribiendo?", "pues mira, es una novela", "¿y tiene dibujos?", "no, es de suspense", "y ¿qué es el suspense?" (risas). Pero mira, me pasa una cosa. Mucha gente pensará: "Pero a este tío ¿qué le ha dado con el trabajo? ¿Ahora también escribe?". Tengo la suerte de que mis trabajos se pueden sobrellevar muy bien, pero eso no quiere decir tampoco que el día de mañana, da igual que sea por una novela o por el programa de mi vida, me pueda perder cosas que no vayan a volver. Eso sí que no. Mi familia va antes. Mi prioridad siempre van a ser ellos.

Del thriller de ficción al thriller de Pasapalabra 

Música de tensión (risas). Bueno, pues mira, al final. la realidad supera la ficción, ¿no? Tenemos una sentencia que, por supuesto, hay que acatar, y a partir de ahí vivir una etapa distinta. Pasapalabra sigue estando en Antena 3, por supuesto. Ahora habrá mucha gente también que diga: "Pero ¿y el rosco y tal?". Nosotros vamos a seguir en Pasapalabra haciendo el mismo Pasapalabra de siempre. Por supuesto, esa prueba final hay que adaptarla, pero mientras Antena 3 lo permita, espero que sea por muchos años, yo voy a seguir al frente. Entiendo que es algo que genera mucho ruido, mucho debate, porque es un programa muy importante. Imagínate para nosotros, que trabajamos ahí. Pero lo vamos a seguir defendiendo con el mismísimo cariño, pasión y ganas, incluso, ahora, multiplicadas por mil, ¿no?

TEXTO

Luis Nemolato

FOTOGRAFÍAS

Fernando Junco

AGRADECIMIENTOS

 Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías - Casa de Fieras