Marjane Satrapi, una de las voces más influyentes de la cultura contemporánea, ha fallecido en París a los 56 años, según confirmó su familia. La autora franco‑iraní, creadora de Persépolis y Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024, murió “de tristeza”, un año después de la muerte de su marido, el productor sueco Mattias Ripa. Su desaparición deja un vacío profundo en el mundo del cómic, el cine y la defensa de los derechos humanos.
Nacida en Rasht (Irán) en 1969, Satrapi creció en Teherán en una familia que vivió de cerca la represión tras la Revolución Islámica de 1979. Esa experiencia —la pérdida de libertades, la imposición del velo, la guerra Irán‑Irak— se convirtió en el corazón de Persépolis, la novela gráfica autobiográfica que la situó en el mapa cultural internacional.
Publicada entre 2000 y 2003, la obra fue un éxito inmediato. En 2001 recibió el Premio al Mejor Álbum en el Festival Internacional de Cómic de Angulema, uno de los reconocimientos más prestigiosos del sector. Su adaptación cinematográfica, codirigida por ella misma en 2007, obtuvo el Premio del Jurado en Cannes y una nominación al Óscar a Mejor Película de Animación.
Premio Princesa de Asturias y una voz ética imprescindible
Aunque Persépolis se convirtió en su obra más emblemática, Satrapi desarrolló una carrera diversa y coherente, siempre centrada en la libertad, la memoria y la identidad. Entre sus libros destacan: Bordados (2003), un retrato íntimo y crítico de la vida de las mujeres iraníes; Pollo con ciruelas (2004), que adaptó al cine en 2011 o Mujer. Vida. Libertad (2023), obra colectiva sobre la revuelta iraní tras la muerte de Mahsa Amini. En 2019 dirigió Madame Curie, protagonizada por Rosamund Pike, consolidando su prestigio como cineasta.
Sin embargo, uno de sus grandes reconocimientos a su trayectoria y a su obra llegó hace dos años. En 2024, Satrapi recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, que reconoció su capacidad para “tender puentes entre culturas” y su defensa de los derechos humanos.
El mismo año que Carolina Marín recibió el Premios Princesa de Asturias al Deporte. En su discurso en Oviedo, reivindicó una educación basada en la ética y la compasión, y denunció la situación en Irán, donde —según afirmó— “el 85% de la población quiere una democracia laica”.
La Fundación Princesa de Asturias la ha recordado como “un ejemplo de humanidad, integridad y fortaleza”. Su luz, como su obra, seguirá brillando.
Su compromiso político fue constante. En 2023 rechazó la Legión de Honor francesa en protesta por la postura del Gobierno francés ante la represión en Irán, un gesto que reforzó su imagen de creadora íntegra.
El amor de su vida y el golpe que no superó
La muerte de su marido, Mattias Ripa, en abril de 2025, marcó un antes y un después. Actor, productor y guionista, Ripa fue un apoyo fundamental en su carrera: tradujo Persépolis, colaboró en sus proyectos cinematográficos y compartió con ella una vida dedicada al arte y la libertad de expresión.
Un año después de su fallecimiento, la familia de Satrapi explicó que la autora “murió de tristeza”, una frase que ha resonado profundamente entre quienes la admiraban.
En febrero de 2026, Satrapi creó la Fundación para el Cine Mattias y Marjane Ripa‑Satrapi, destinada a apoyar a estudiantes extranjeros de cine en París. Fue su manera de mantener vivo el legado que compartían.
Marjane Satrapi deja una obra que transformó la novela gráfica y el cine de animación, y una voz que seguirá inspirando a quienes luchan por la libertad y la dignidad. Su historia personal —marcada por el exilio, la creatividad y la resistencia— se convirtió en un relato universal que hoy forma parte de la memoria colectiva. El mundo de la cultura llora su partida pero su obra quedará para siempre en la memoria colectiva.










