Lucas, el hijo pequeño de Iker Casillas y Sara Carbonero, cumple hoy 10 años. Un día señalado en rojo en el calendario para él y sus seres queridos, que seguro el pequeño estará disfrutando rodeado del amor y el cariño de los suyos (además de los regalos que le estén dando, claro). Con motivo de la efeméride, su orgullosa madre le ha dedicado un entrañable mensaje en su perfil público de redes sociales, felicitándole con estas palabras: "Nuestro divertido favorito. Happy birthday". Lo hacía sobre una tierna fotografía en blanco y negro donde aparece el homenajeado, quien viste una camiseta clásica de béisbol del equipo New York Yankees, mientras parece estar jugando en ese momento con otra niña. En dicha imagen, además, la comunicadora toledana añadía dos emoticonos de corazones.
El benjamín de la casa, al igual que su hermano mayor, Martín (12), ha seguido los pasos de su padre y actualmente juega en las categorías inferiores del Real Madrid. Los dos niños, incluso, ocupan la demarcación de portero y ya apuntan maneras para convertirse en un futuro en grandes guardametas. Lógicamente, todavía es muy pronto para saber si serán profesionales en un futuro, pero es evidente que tienen en casa al mejor de los maestros. Del mismo modo, ambos menores también cuentan con el apoyo incondicional y constante de la periodista manchega en lo que al fútbol se refiere, ya que esta les suele llevar muchos fines de semana a sus partidos en la Ciudad Deportiva de Valdebebas.
Muchas emociones en los últimos días
La cofundadora de la firma de moda Slowlove ha vivido unos últimos días muy intensos, después de que el pasado domingo se le entregara la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha y ella no pudiera reprimir las lágrimas al recogerla. Horas después del acto celebrado en el Teatro Auditorio José Luis Perales de Cuenca, reconocía Sara que esto ha sido "mucho más de lo que podría haber soñado (...) una distinción que guardaré siempre como oro en paño", dijo. Como no podía ser de otra forma, hubo también una dedicatoria muy especial para su familia, a los que agradeció "darme raíces y alas, un sitio donde volver y unos valores que no se aprenden en la escuela". A su vez, se acordó de sus amigos, "que no me sueltan nunca", y de sus "amigas corraleñas desde los tres años, las de toda una vida".
En esa jornada inolvidable, Carbonero estuvo acompañada por su hermana Irene, de amarillo, su intima Isabel Jiménez y su novio, José Luis Cabrera, conocido como Jota. La pareja lleva saliendo desde principios de 2025 y, en todo este tiempo, el empresario canario se ha convertido en el gran sostén emocional de Sara, muy pendiente de ella y cuidándola en los momentos más complicados. Fue una ceremonia que, para la protagonista, estuvo irremediablemente marcada por la reciente muerte de su madre, Goyi Arévalo. Desde que ya no está con ellos, su ausencia ha dejado un vacío enorme y el duelo sigue ahí, presente. "Mi alma está rota pero sanará", ha dicho la presentadora dejando entrever esa mezcla de fragilidad y fortaleza con la que intenta asimilar una pérdida tan dolorosa.
La comunicadora trata así de aferrase a los recuerdos para encontrar consuelo, mientras trata de curar una herida que, aunque tardará en cerrarse, confía en poder hacerlo con el paso del tiempo. En estas semanas de tanta tristeza, ha hablado con brutal sinceridad sobre lo que siente en lo más profundo de su ser, reconociendo que dentro de ella "conviven muchas Saras". Está "la que piensa que nada tiene sentido y la que se enfada con el mundo... pero también la que se ilusiona con sus hijos, con el amor y con la vida en general". En ese vaivén permanente, admite ser al mismo tiempo "la que llora, la que ríe", alguien que aprecia "cada segundo y cada detalle", mientras lucha contra pensamientos de injusticia y la incertidumbre de "no saber cómo seguir". Aun así, logra sacar fuerzas de flaqueza para levantar cabeza, "la que se pone el mundo por montera para que los míos me vean bien", sentencia.





