"Los amigos, los de verdad, son esos que se quedan en los silencios, no solo en las celebraciones. El amor, la familia y los amigos son lo que te devuelve a tierra firme". Estas palabras que Andrés Roca Rey dijo hace unos meses a ¡HOLA! en su finca 'La Consentida' cobran ahora una mayor relevancia. Su entorno se ha volcado en él tras la grave cogida que sufrió en La Maestranza y ahora que su evolución se lo ha permitido, ha querido disfrutar al lado de su grupo más cercano de un importate acontecimiento que afianza aún más su relación con Tana Rivera.
La pareja formó parte de la lista de asistentes a la Primera Comunión de Tomás, el hijo mayor de María García de Jaime y Tomás Páramo. Una celebración que tuvo como telón de fondo la ermita de Nuestra Señora de la Paz (Madrid), el mismo escenario en el que los empresarios contrajeron matrimonio y donde bautizaron a sus tres hijos. Tras la homilía, que fue "sencilla, pero llena de mensajes para guardarse en el corazón", tuvo lugar la posterior celebración en plena naturaleza. y es precisamente en esta segunda parte de la jornada donde Roca Rey se convirtió en uno de los protagonistas.
Desde una mesa de dulces a la actuación en directo del grupo flamenco Cosa de dos, cada detalle estaba cuidado para pasar un día único. La lluvia obligó a cambiar de planes in extremis, pero todo salió a la perfección e incluso hubo tiempo para disfrutar al aire libre de algunos rayos de sol. Fue ese rato en el que la tormenta amainó cuando Federico, el hijo pequeño de María y Tomás, dejó claro qué quiere ser de mayor. Con solo tres años, y ataviado con botas de agua, cogió un minicapote y se convirtió por un rato en torero. Un momento que divirtió a todos los presentes, incluido Roca Rey.
Considerado una de las grandes figuras de la tauromaquia actual, Roca Rey observaba la escena en primera línea y muy sonriente. Con toda seguridad le trajo recuerdos de su propia infancia, y es que con solo 10 años debutó y ya fascinó al público, que sigue rendido a sus pies. A su lado estaba Tana, quien se ha convertido en un pilar fundamental tras el susto vivido en la Feria de Abril. Ella, bisnieta, nieta e hija de toreros, entiende como nadie la profesión. "Los toros me corren por las venas", decía la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera. Ambos formaban parte del mismo círculo de amigos desde hace tiempo y han compartido planes, viajes, tentaderos y fiestas en pandilla, pero esta primavera han dado un paso más y parece que todo va consolidándose con naturalidad.
El origen de una amistad que se ha convertido en familia
"Fue un día emocionante de principio a fin. Un día lleno de nervios, nostalgia, incredulidad y también algunas lágrimas. Una misa sencilla y una homilía llena de mensajes para guardarse en el corazón. Y también muchos recuerdos de su llegada al mundo, que parece que fue ayer, y el vértigo de darse cuenta de lo rápido que pasa la vida y de cómo todo cambia", han dicho María y Tomás sobre el gran día de su hijo mayor, al que definen como un niño bueno y noble. Para ambos fue muy emotivo contar en una jornada tan bonita con amigos como Bea Gimeno, Tana y Roca Rey, al que consideran uno más de la familia.
Roca Rey, volcado en la rehabilitación para volver a vestirse pronto de luces, conoció al matrimonio de influencers mediante Victoria de Marichalar. A raíz de ahí empezaron a tener más contacto y fue una de las primeras personas a la que le contaron que iban a ser padres por primera vez. Curiosamente, es su tercer hijo el que ha heredado esa afición taurina que ve como un divertido juego. Siempre que pueden acuden a la plaza a verle torear y el diestro los visita en su casa de Madrid cuando pasa por la capital. Tiene fijada su residencia en Sevilla, donde también ejerce de anfitrión para ellos y sus niños, quienes además lo han acompañado a su Perú natal. Les gusta hablar de música, de la fe que los une y disfrutan con planes tan sencillos y cotidianos como estar en casa y hablar mientras cenan pizza.






