La Comunidad de Madrid celebra hoy su día grande. Como cada año, el 2 de mayo se convierte en una fecha especialmente significativa para los madrileños, aunque en esta ocasión la jornada ha amanecido pasada por agua. La capital despertó envuelta en nubes y con amenaza de lluvia que no tardó en hacerse notar, convirtiéndose en la inesperada protagonista del homenaje a los héroes del 2 de Mayo en el cementerio de la Florida. La presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, tuvo que recurrir a un abrigo y a un paraguas transparente con el logo de la Comunidad para protegerse de las inclemencias del tiempo y que deslució el acto.
Tras este primer acto, Ayuso se desplazó a la Real Casa de Correos, en plena Puerta del Sol, donde la esperaban cientos de invitados del ámbito político, militar, cultural y deportivo. Allí, antes de dar comienzo a la ceremonia de la entrega de las Grandes Cruces de la Orden del Dos de Mayo, saludó al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
Entre los asistentes también se encontraban Marimar Blanco, Cristina Cifuentes, Paloma Segrelles y su hija, Paloma Segrelles, o mago Jorge Blass, que amenizó la ceremonia con un entretenido número de cartas con el que conquistó al público.
Una vez dentro del edificio, y ya a resguardo de la lluvia, la presidenta autonómica se quitó el abrigo y dejó ver el look elegido para la ocasión: un vestido rojo de tirantes, con escote fruncido y corte a la cadera, del que nacía una falda fluida que le daba movimiento. Un diseño favorecedor y muy simbólico, ya que el color hacía un guiño evidente a la bandera de la Comunidad de Madrid.
El pasado 15 de abril, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid dio a conocer la lista de las 14 personalidades, instituciones y entidades distinguidas este año con las Grandes Cruces del Dos de Mayo, un reconocimiento que premia su trayectoria, su servicio público y su aportación a la sociedad madrileña. Todos ellos se desplazaron esta mañana hasta la Real Casa de Correos para recibir, de manos de Isabel Díaz Ayuso, la máxima distinción que otorga la región.
Entre los galardonados de esta edición figuran Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid y productor cinematográfico, distinguido por su papel en la modernización del club y en la preservación del patrimonio audiovisual español. "Es una distinción que no solo me pertene a mí. Pertenecer a esta tierra es una manera de entender la vida, Madrid me enseñó que el trabajo y perseveración convierten los sueños en realidad", dijo al recibir su medalla de manos de la presidenta de la comunidad.
Es la segunda vez en una semana que Enrique Cerezo coincide con el alcalde de Madrid, un detalle que subraya lo intensa que está siendo estos días para el productor. El pasado miércoles, su equipo disputó en el estadio Metropolitano la ida de las semifinales de la Champions League, un encuentro al que asistieron tanto José Luis Martínez-Almeida, declarado aficionado rojiblanco, como el rey Felipe, con quienes Cerezo compartió palco y protagonismo en una noche clave para el Atlético.
El piloto de Fórmula 1 Carlos Sainz Jr., referente internacional del deporte madrileño también figuraba entre los galardonados, así como la esquiadora paralímpica Audrey Pascual, doble campeona del mundo y símbolo de superación. Ambos deportistas recibirán sus condecoraciones en una fecha posterior por compromisos profesionales. También recibió la Gran Cruz el pintor Augusto Ferrer-Dalmau, cuya obra ha revitalizado el interés por la historia y el patrimonio cultural; el periodista César Lumbreras, voz del mundo rural durante más de cuatro décadas; y el Centro de Recuperación de Especies Silvestres (CRAS), por su labor esencial en la conservación de la fauna madrileña.
A ellos se suman el doctor José Eugenio Guerrero, jefe de la UCI del Hospital Gregorio Marañón, por su papel durante la pandemia; La Vuelta Ciclista a España y su director, Francisco Javier Guillén Bedoya, por su contribución al deporte y a la proyección internacional de Madrid; Miguel Carballeda, presidente de la ONCE, por su impulso a la inclusión y al empleo para personas con discapacidad.
La ceremonia de entrega de la Gran Cruz del Dos de Mayo también puso en valor la trayectoria de empresas e instituciones emblemáticas de la Comunidad de Madrid. IBM fue reconocida por sus cien años de presencia en España y su contribución al desarrollo tecnológico de la región, mientras que el Hospital Universitario San Francisco de Asís recibió la distinción tras un siglo dedicado a la atención sanitaria de los madrileños.
Entre las firmas tradicionales, La Pajarita fue destacada por mantener su elaboración artesanal desde 1852, y el Club Metrópoli, gestionado por el Grupo Paraguas en el icónico Edificio Metrópolis, fue premiado por dinamizar el patrimonio arquitectónico y cultural de la capital. También hubo espacio para el reconocimiento a la juventud: los doce alumnos del IES Humanejos de Parla, conocidos como Los vigilantes de Parla, fueron distinguidos por su valentía al salvar una vida durante un viaje escolar en Irlanda, un gesto que simboliza civismo y solidaridad.
La ceremonia concluyó con un momento especialmente emotivo protagonizado por Paloma San Basilio, encargada de clausurar el acto con un pequeño concierto. La artista rindió homenaje a Cervantes y a Don Quijote interpretando una pieza dedicada al caballero de la Mancha, un guiño cultural muy aplaudido por los asistentes.
La cantante dedicó el tema Gracias a la vida a todos los hispanos y para despedirse, San Basilio recurrió a uno de sus himnos más reconocibles, Juntos, con el que puso fin a una jornada marcada por la lluvia, los reconocimientos y la presencia de algunas de las figuras más destacadas de la sociedad madrileña.


















