Viaje al pasado

Sara Carbonero comparte un emotivo recuerdo de su infancia tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo


La periodista y empresaria de 42 años, que sigue en pleno duelo, muestra a sus seguidores una entrañable foto de cuando era niña


Sara Carbonero, en el funeral de su madre© GTRES
Martín Gálvez PiquerasPeriodista experto en cultura, deporte y espectáculos
27 de abril de 2026 a las 20:44 CEST

Sara Carbonero atraviesa por uno de los momentos más tristes y dolorosos de su vida, tras la muerte de su adorada madre, Gory Arévalo, que se produjo hace dos semanas. La comunicadora toledana tiene en sus hijos Martín y Lucas a su principal apoyo para superar este duro golpe, pero también a su hermana Irene, a su mejor amiga Isabel Jiménez y a su novio Jota Cabrera. La fundadora de la marca Slowlove está bien arropada en estos días por su gente, a los que necesita más que nunca, mientras ella va asimilando poco a poco lo que supone una pérdida de tal calibre.

Sara Carbonero, en su infancia© saracarbonero
Sara Carbonero, en su infancia

Este lunes por la tarde, la periodista de 42 años ha querido compartir con sus seguidores un emotivo recuerdo de su infancia, a través de una entrañable imagen de cuando era niña. Un estampa publicada en sus redes sociales que la retrotrae inexorablemente a la época en la que su progenitora cuidaba de ella, por lo que este es un homenaje más que le hace a la mujer que le dio la vida. En dicha instantánea, vemos a una jovencísima Carbonero en lo que parece ser un parque, vestida con jersey naranja claro y un lazo a juego en el pelo, además de camisa blanca.

El pasado fin de semana, la que fuera presentadora de los Deportes en Informativos Telecinco se desplazó con lo suyos hasta su localidad natal de Corral de Almaguer, con motivo del funeral en honor a su madre que allí tuvo lugar. En la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción se celebró una misa por Goyi, quien fallecía el pasado 12 de abril a los 66 años tras afrontar con una entereza admirable una larga enfermedad. Sara e Irene, unidas por el inmenso amor a su madre, organizaron esta ceremonia religiosa para que familiares y amigos íntimos pudieran darle un último y sentido adiós en la intimidad.

La cita, fijada para las 10:00 horas, reunió a los parientes más cercanos de Arévalo, cuyos restos descansan ya en el cementerio del pueblo manchego junto a los de sus padres, Máxima y Santos. En la memoria de todos los presentes, resonaron las palabras que las dos hermanas compartieron días atrás cuando despidieron a su progenitora en su sepulcro: "Hoy, en el día de tu partida, sabemos que una parte de nosotras se va contigo y una parte de ti se quedará en nuestros corazones para siempre". Ese vínculo, que se estrechó aún más durante los momentos de adversidad, ha sido el motor para ambas en los últimos tiempos.

La periodista, con su novio Jota Cabrera© GTRES
La periodista, con su novio Jota Cabrera

Sara e Irene dijeron en su carta que Goyi fue, es y será "un ejemplo a seguir" y la mejor madre que podrían haber tenido. Con el corazón encogido pero lleno de gratitud, concluían aquel texto con una frase que hoy cobra todo el sentido: "Te recordaremos siempre porque es la manera de que no te vayas jamás. Tanto amas, tanto duele". Tras la pérdida de su pilar fundamental, la comunicadora ha optado por el recogimiento, compartiendo apenas unas pinceladas de su sentir a través de la música y la literatura, sus eternos refugios.

Recientemente, publicaba una ilustración de una madre sujetando a sus hijos, acompañada de una reflexión sobre la fortaleza necesaria para ayudar a los demás mientras uno mismo intenta no caer: "El proceso más grande y difícil de una vida: sostenerse mientras los sostienes a ellos. Sostener, aun cuando tienes el corazón roto. Llorar mientras todos duermen. Abrazar fuerte y repetir constantemente: esto no es en vano, vamos a estar bien", decía. Sobre Irene, Sara también solo tiene elogios hacia ella y le dedicaba un bonito mensaje en una ocasión: "La vida nos hizo invertir los papeles y que tuvieras que cuidarme tú a mí, a nosotros, siendo la hermana pequeña. Una prueba que no te tocaba vivir, pero que te hizo todavía más grande".