El nombre de Alaska evoca un profundo recuerdo en el imaginario colectivo. Una mención que remite no solo a un icono del pop intergeneracional, sino también al éxito de una voz que, a lo largo de las décadas, se ha ganado el respeto de quienes la escuchan, la conocen y la admiran. Desde el plató de Sónsoles, la artista realiza un recorrido por toda su trayectoria personal y profesional. Habrá tiempo para repasar su brillante carrera, compartir sus nuevos proyectos y, por supuesto, disfrutar de muchas sorpresas.
A lo largo de la conversación con Sonsoles Ónega, la artista ha revelado algunos de los momentos más decisivos de su vida, realizando un recorrido —tan personal como profesional— que ha permitido entender su consolidación como referente cultural, a través de anécdotas y un repaso por las experiencias que han construido a la mujer que hoy conocemos. Un gesto que acompaña con la presentación de su último single con Fangoria, Me voy. "Este álbum es una forma de irse. He grabado 60 canciones en estudio. Este álbum es la verdad o la imaginación", ha dicho la artista. Una trayectoria que, a través de su trabajo, la ha llevado a convertirse en musa de varias generaciones y que, 48 años después, se traduce en la publicación de su undécimo álbum junto a Fangoria.
Para su compañero de siempre, Nacho Canut, con quien comenzó esta aventura, también ha tenido unas palabras: "Al principio no éramos tan afines, el grupo se fue diluyendo. Casi 40 años después, seguimos encarnando Fangoria". En ese recorrido, su relación con su compañero ha sido fundamental, marcada por la estabilidad y el entendimiento mutuo: "Es fácil, somos dos personas muy educadas que nunca hemos tenido una palabra más alta que la otra. Cuando nos enfadamos, para eso tenemos un mánager, y ya está. Así llevamos toda la vida. Nunca hemos encontrado un punto de fricción como para distanciarnos". Además, en el recuerdo a sus orígenes, la artista recuerda el origen de su identidad, el nombre de Alaska, inspirado en una canción, y el de Olvido, tomado de Caroline Says II de Lou Reed, reflejo de una construcción artística tan personal como coherente.
Haciendo alusión a su mánager, Mario Vaquerizo, Alaska se ha mostrado sincera: "Estoy enamorada. Pero para eso tienes que entenderte, pelearte… y es que a mí me pasa algo con él —cuando llevas 27 años con una persona—, me hago esa pregunta: ¿quién es ese? Me gusta físicamente y como es", ha confesado la artista, dejando ver una vez más su faceta más personal. En esa misma línea, ha enlazado una nueva declaración amorosa, aunque sin perder el sentido del humor: "Lo peor de Mario es que tiene un pronto muy malo", ha añadido entre risas, desvelando la complicidad que siguen marcando su relación.
En un tono más íntimo, Alaska ha dejado varias confesiones personales que reflejan su lado más vulnerable: "Mi madre y Mario son iguales. Eso es mucho jaleo para mí", ha bromeado, antes de adentrarse en recuerdos más delicados de su infancia, marcados por la separación de sus padres. En ese contexto, ha compartido también detalles sobre su entorno familiar. "A mamá le enseñaron a cantar tres canciones, pero nada más", apuntando con sinceridad sobre las aptitudes artísticas en casa. Visiblemente emocionada, incluso con lágrimas en los ojos, ha abordado además el tema de la cirugía estética, reconociendo sus dudas y temores. "Son decisiones y por eso se tienen que asumir las consecuencias", ha reflexionado, para después rebajar la intensidad con una nota de humor: "Me gustaría ser más alta, pero eso no se opera".








