Eterna musa de Balenciaga —y, además, guardiana de su legado al ser la presidenta de la Comisión de Mecenazgo de la Fundación Cristóbal Balenciaga—, condecorada por la reina Isabel II y, sobre todo, una mujer de lo más enigmática: Sonsoles Diez de Rivera ha demostrado ser siempre una aristócrata poco convencional. Hija de Francisco de Paula Diez de Rivera —V Marqués de Llanzol, último capitán de la escolta de Alfonso XIII— y Sonsoles de Icaza y León —íntima del diseñador—, siempre se ha mantenido a la vanguardia y, como confesaba a ¡HOLA! hace apenas unas semanas, "he sido curiosa siempre y me encantan las novedades", subrayando que "estoy al día de todo".
Desde una temprana edad aprendió a ser resolutiva, rompiendo los esquemas que la encasillaban en un único comportamiento por pertenecer a uno de los marquesados más relevantes de la aristocracia española. Como nos indicaba, "desde niña soy muy práctica", apostillando que había aprendido de electricidad o fontanería elemental para no depender de ningún experto ante inconvenientes minoritarios.
Unas habilidades que siempre se encontraron con prejuicios, incluso por parte de su entorno más cercano —"Mi propia madre me decía: ¿pero de dónde has sacado ese espíritu de asistenta? Pues me gusta hacer esas cosas con un poco de inteligencia y sentido común"—, aunque estas imposiciones no lograron derrumbar su espíritu libre, el cual contradecía todas las expectativas que había alrededor de su figura.
Así lo ha demostrado una vez más al compartir una imagen como nunca antes la habíamos visto. Con un espectacular bolso verde botella de la marca Longchamp, un vistoso gorro de pelo en marrón chocolate (de lo más trendy, si se puede recalcar) y un botín con un impresionante tacón, Sonsoles Diez de Rivera ha sorprendido a sus seguidores al mostrarse haciendo el espagat.
"Enseñando elasticidad nietos", han sido las palabras elegidas por la aristócrata para acompañar la asombrosa instantánea en la que demuestra su innegable agilidad —algo que nos adelantaba en nuestra entrevista, donde subrayaba que "no puedo estar quieta"—. Un gesto con el que, una vez más, recalca su espíritu bohemio con el que se distancia de la rigidez esperada de la jet set —"Pero, aristócrata, ¿por qué es sinónimo de inútil?", apostillaba durante su encuentro con nuestra revista—.
Tal y como recalcaba en la conversación que mantuvo con ¡HOLA!, Sonsoles siempre se ha mostrado inconformista con el sistema que marcaba los comportamientos de, sobre todo, las mujeres. "Mi padre me tuvo que dar permiso para que me casara y yo pasaba de eso, de la potestad de mi padre (que me parecía lo normal) a la de mi marido", nos explicaba, lamentando que "no podía hacer nada" ya que "tenía que pedir permiso para todo". "Yo no era nadie ni las mujeres de mi época tampoco", recalcaba.
Un sorprendente currículum
Son miles los reportajes de los que su historia es protagonista, aunque no en todos se alaba su extenso y sorprendente currículum. Sonsoles nos confesaba que, tras su divorcio —y a pesar de contar con una cantidad monetaria asegurada— decidió buscar trabajo de manera inmediata. "Estuve llevando la representación de una empresa barcelonesa de clínicas, en Madrid, llave en mano", explicaba en nuestras páginas.
Tras esto, las ofertas laborales no tardaron en llegar, como cuando, "un buen día, en el Museo del Prado" se encontró con el Secretario de Estado, quien la notificó que el museo no contaba con jefe de Protocolo —coincidiendo justo cuando "se estaba muriendo el hermano de mi padre"—.
Encadenó esto con una visita de Pedro Schwartz, "que llevaba la Fundación Hispano Británica" y le desveló que "querían hacer, como en Inglaterra, una cena y baile pagado". Conseguirlo fue un reto, ya que "en España no se destilaba", aunque con su esfuerzo y dedicación consiguió sacarlo adelante, lo que le llevó a formar parte de la mencionada institución, de la que es vicepresidenta y, aunque "me quise ir en un momento dado", el presidente no dejó marchar su talento —"y aquí estoy, después de 49 años y, de repente, me encuentro con que la Reina de Inglaterra me ha dado un MBE, que es miembro del Imperio Británico"—.











