Hace un mes, Tamara Falcó e Iñigo Onieva viajaron a Japón para asistir al último gran reto del empresario: completar una nueva maratón, la de Tokio, a su lista de desafíos deportivos completados. Como acostumbra, la marquesa de Griñón estuvo allí para mostrarle todo su apoyo. "Siempre consigues todo lo que te propones", comentó entonces, mostrándose de lo más orgullosa tras la nueva gesta de su marido. Aprovechando el viaje a Japón, la pareja, apasionada de los viajes y de la gastronomía, no dudó en dejarse caer por algunos de los lugares más visitados y laureados del país: además de visitar los templos de Kyoto y alojarse en el Four Seasons Hotel, ambos han aprovechado el largo viaje para conocer los monumentos más bonitos de la zona. Este domingo, Iñigo ha abierto el álbum de fotografías de su escapada asiática y, sin duda, no pueden estar más sonrientes y felices.
Dos de las visitas imprescindibles para la pareja han sido el templo budista de Kiyomizu-dera -situado en lo alto de una pequeña montaña al este de Kioto que ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad- y el Fushimi Inari Shrine -un antiguo santuario sintoísta situado al sur de Kioto, famoso en todo el mundo por sus miles de puertas torii de color bermellón que trazan senderos hasta la cima del monte Inari-. "Kiyomizu-dera impresiona desde cualquier ángulo", ha contado Tamara tras su visita a este templo milenario al que, sin duda, las fotos no le hacen justicia. En otra fotografía compartida por la marquesa de Griñón se la puede ver de lo más emocionada al dar su "primer paseo por los templos de Kyoto".
Además de visitar los templos milenarios de la ciudad, el matrimonio también ha tenido tiempo para degustar las delicias de una de las gastronomías más sabrosas y diversas del mundo. Alojados en el Four Seasons Hotel de Kyoto, Tamara e Iñigo han aprovechado para visitar el restaurante del hotel y compartir unos tés con pastas, e incluso deleitarse con el pescado crudo y algunas piezas de sashimi. En el lado más goloso de la vida, el empresario no ha dudado en probar otra de las delicias que todo viajero recomienda al poner pie en el país nipón: los flluffy pancakes, las tortitas esponjosas que se derriten en la boca. No todo ha sido comida, por supuesto. El matrimonio también se ha fotografiado a bordo del Shinkansen, conocido popularmente como el 'tren bala', la red de líneas ferroviarias de alta velocidad en Japón que conecta Tokyo con otros puntos del país.
Y en lo que a tradiciones se refiere, Tamara no ha dudado en llevarlas todas a cabo. ¿Quién sabe cuándo uno volverá a un país tal alejado del mar Mediterráneo? En las imágenes que la pareja ha compartido de su estancia en Kyoto les hemos podido ver junto a los Ema, "pequeñas tablillas de madera típicas de Japón donde escribimos nuestros deseos". En ellas, la marquesa de Griñón ha pedido "felicidad, amor y sabiduría para toda la vida hasta que me reúna con mi padre, Dios, en el cielo". Tampoco ha faltado una dosis de "los Omikuji para dejar atrás la mala suerte y atraer la buena".
Entre samuráis, geishas, ceremonias del té, bebidas a base de matcha e historias, Tamara e Iñigo vivieron unos días de estampa y cerezos en uno de los destinos más demandados de los últimos años: la fiebre por la cultura asiática ha venido para quedarse, y el matrimonio ha aprovechado la nueva parada en las aspiraciones deportivas del empresario para descubrir un país cargado de cultura, belleza y tradiciones.



















