Mientras la noticias sobre el estado de salud de Michel Schumacher sigue saliendo muy a cuenta gotas desde que ocurrió la fatalidad hace más de una década, rodeando así de un halo de misterio todo lo concerniente a su situación actual, su hija Gina ha hablado por primera de la tragedia familiar. "Tras el accidente de papá, tenía que hacer algo", ha confesado la que es amazona de élite frente a las cámaras en un documental. Precisamente, su pasión por el mundo de la equitación fue para ella como una especie de tabla de salvación, tal y como señala. "Me volqué de lleno en los caballos", explica sobre como estos animales han sido fundamentales en su día a día.
La talentosa jinete de 29 años, que heredó esta afición y talento de su madre, reconoce que gracias a los equinos ha podido superar el trauma que supone ver a su progenitor postrado en una cama sin poder este hablar ni moverse. "Me ha ayudado en todo y no podría vivir sin ellos", confiesa. Convertida en una figura mundial de la doma vaquera, afirma que esto le ha servido para distraerse, ocupar su tiempo y, de esta forma, no caer en la tristeza o la depresión. Un valiente testimonio que la primogénita del legendario piloto alemán de Fórmula 1 ha ofrecido en Horsepower: The World of Gina Schumacher, de la cadena ZDF.
"Me siento muy afortunada y agradecida de poder hacer lo que más me gusta. Mis padres lo hicieron posible", ha señalado también la hermana mayor de Mick Schumacher (27). "Por eso, trabajo duro para poder hacerlo lo mejor posible", añade sobre los férreos entrenamientos a los que se somete para triunfar en las distintas competiciones a las que se presenta. Corinna (57), la mujer del siete veces campeón del mundo, cuenta por su parte que él estaba seguro de que la niña que tuvieron juntos la superaría como amazona. "Michael me dijo: Gina será mucho mejor que tú, porque es más egoísta. En el deporte de máximo nivel, uno tiene que pensar en sí mismo o, de lo contrario, no llegará nunca a nada'".... Y tenía razón", sentencia.
Va en silla de rueda y pasa temporadas en Mallorca
Han pasado algo más de doce años desde aquel fatídico 29 de diciembre de 2013 en el que Schumacher sufrió un gravísimo accidente mientras esquiaba en la estación de Méribel, en los Alpes franceses. Tras ello, estuvo varios meses en el hospital porque se golpeó la cabeza contra una roca, lo que le provocó graves consecuencias que marcaron un punto de inflexión en su vida. Desde aquella negra escapada navideña no han trascendido partes médicos oficiales ni ninguna imagen del piloto, y parece bastante improbable que volvamos a verlo.
De hecho, el año pasado fueron condenadas en Alemania tres personas que intentaron extorsionar a la familia, asegurando que iban a publicar fotos y vídeos suyos tras el suceso. Lo único que se sabe es que está atendido por profesionales 24 horas al día y que es su esposa quien supervisa todos sus cuidados. El káiser, a sus 57 años, cuenta con el apoyo incondicional de su gente y algunos amigos íntimos. Un grupo muy reducido que le rodea durante sus estancias en Mallorca y Suiza, las dos propiedades entre las que divide su tiempo.
Fuentes cercanas al corredor germano deslizaron el pasado enero al Daily Mail una última hora alentadora que invita a pensar en una evolución, como es el hecho de que ya no estaría completamente inmóvil. Sostienen que se mueve en silla de ruedas por sus viviendas, donde la seguridad es máxima. También explicaban cómo son ahora las interacciones de este con su alrededor: "La sensación es que entiende algunas de las cosas que suceden cerca de él, pero probablemente no todas".








