En los últimos meses, hemos visto cómo la película Los Domingos, que arrasó en la pasada edición de los Goya ganando cinco de los galardones más importantes, o Lux, el nuevo disco de Rosalía, ha traído la fe y el catolícismo de nuevo a la actualidad. Al menos, como tema de debate. Por ello, quisimos preguntarle por ello a Tamara Falcó en el último desfile de Pedro de Hierro, firma con la que acaba de sacar una nueva colección.
No hay que olvidar que hace ahora 15 años, experimentó una conversión que sorprendió hasta a su propia familia. Todo surgió en verano de 2011, cuando entró a una librería para comprar algo que leer. “Había un libro iluminado de verdad, le caía una luz… y me acerqué a verlo. Era La Biblia Didáctica", explicó hace años. “Era una portada azul con una palmera… y mi nombre en hebreo quiere decir Palmera y me pareció interesante… y dije: ‘pues me compro la Biblia’”, añadió.
Una vez que encontró su fe, Tamara no sólo sintió que había llenado un vacío interior. “Me empecé a sentir tan bien, que empecé a plantearme mi vocación”, confesó la hija de Isabel Preysler en su documental. “Todo el mundo me decía que iba a entrar en un convento e iba a sentir algo muy fuerte. Era lo que había escuchado de otras monjas. Yo entraba en los conventos y hablaba con las monjas y las sentía como hermanas, pero no sentía que era mi sitio”, recordó, para luego apuntar: “Luego mi tío Miguel –se refiere a Miguel Boyer, ya que Tamara llama ‘tío’ a los anteriores maridos de su madre– cayó enfermo, y, por otra serie de circunstancias por las que no podía entrar, no era el momento adecuado”.
Sabiendo todo esto, nos resultó inevitable no preguntarle a la marquesa de Griñón por la película Los Domingos, en la que la directora Alauda Ruiz de Azúa cuenta la fuerte conversion de una adolescente que decide descartar su futuro en la universidad para abrazar la vida monástica. “Vi Los Domingos y me sorprendió muchísimo para bien. Cuenta los dos lados, cuando tienes fe y cuando no la tienes, desde un punto de vista muy, muy real”, nos contó Tamara en el desfile de Pedro del Hierro.
¿Te viste reflejada de alguna forma en la película?
Bueno, me estuve preguntando en un momento dado lo de lo de mi vocación, pero es verdad que justamente me pasó lo contrario. Cuando visitaba conventos, no acababa de ver mi lugar allí. Entonces, da un poco de envidia sana, porque la niña de la película lo siente superfuerte y, aunque tiene que discernir, es complicado. Pero que se levante este este debate es bueno. Al final, las generaciones jóvenes han vivido un vacío quizás mayor que el que sufrimos nosotros, porque la gente está más aislada de su familia y, en parte, es por la tecnología.
A tu madre y a tu entorno le impactó muchísimo tu conversión.
A todo mi entorno. Empezando por mí. La fe es difícil de explicar, pero solamente te aporta buenos valores. Al final, mi madre hizo ese discernimiento, que era correcto, que Jesús nunca te va a enseñar nada malo.
¿Cómo vive Íñigo su fe?
Mi marido fue bautizado. Creo que es más fácil vivirla cuando tu compañera de vida es creyente, pero él la vive de una forma muy personal y muy lógica. La verdad es que es un buen San José.







