La carta de Hogwarts no ha llegado todavía ni el tren ha partido del andén 9 ¾ , pero la magia ya se siente en el aire. Harry Potter está a punto de abrir una nueva etapa con su esperada serie —que adaptará las novelas de J.K Rowling con mayor fidelidad y detalle que las películas— y aterrizará a lomos de su escoba voladora en HBO Max el día de Navidad. La expectación y la ilusión no dejan de aumentar entre una generación que creció marcada por el niño que sobrevivió y que no ven el momento de volver a verlo en acción. Aunque un mago nunca revela sus trucos, esta vez el hechizo se rompe: los fans están a punto de colarse entre bastidores para descubrir cómo se construye, desde dentro, el regreso más esperado al colegio de magia y hechicería más famoso del mundo y así matar un poco el gusanillo de la espera.
HBO Max estrena este domingo Buscando a Harry: el arte detrás de la magia, un especial, narrado por Nick Frost, Hagrid en la ficción, que permite a los seguidores de la saga colarse en los estudios Leavesden, en el Reino Unido, donde actualmente se graba la primera temporada, y ser testigos desde el sofá de cómo nace todo desde cero. Sentados en primera fila, los espectadores vivirán desde la creación de los imponentes decorados hasta cómo se ensayan los hechizos, se preparan los efectos de criaturas y se ruedan las escenas que muy pronto atraparán a los fans.
Cada pasillo, cada aula y cada rincón se ha construido con un cuidado minucioso para que todo respire la magia que los libros describen. Detrás de cada detalle está la diseñadora de producción Mara LePere-Schloop, a la que vemos combinar maquetas y pequeños bocetos con grandes estructuras para que Hogwarts resulte auténtico y familiar mientras reconoce que, este proyecto, "es el sueño de todo diseñador".
El documental permite asomarse por primera vez a lugares emblemáticos de la saga como el bullucioso callejón Diagon, donde Harry compra por primera vez su varita mágica; los calabozos de pociones del profesor Snape, llenos de frascos, utensilios y todo lo necesario para sus lecciones; además de un breve adelanto de ese momento icónico en el que el joven aprendiz y los demás alumnos de primer año entran por primera vez al Gran Comedor, el corazón del colegio, con mesas alineadas, candelabros flotantes y las banderas de las casas —Gryffindor, Slytherin, Hufflepuff y Ravenclaw—, listo para ceremonias, reuniones, enfrentamientos y banquetes que prometen deslumbrar en la serie. Los bosques que rodean el colegio también tienen su momento con escenas inéditas como la de Hagrid guiando a los alumnos.
Este viaje al corazón de la magia también recoge las primeras impresiones del reparto. John Lithgow, que interpreta al carismático Albus Dumbledore, explica que estás historias son un "fenómeno extraordinario" y que "reimaginar el canon de Harry Potter, dejarlo respirar... podemos mostrar todo lo que pasa entre bambalinas y no se ve”. Además, asegura con orgullo que "esperas toda la vida para hacer algo que signifique tanto para la gente". Paapa Essiedu, el nuevo —y cuestionado— Severus Snape, confiesa la emoción de pisar por primera vez los sets: “Al entrar ahí y ver el tren, te imaginas siendo un niño en Hogwarts”. Janet McTeer, como la profesora McGonagall, añade que “la sensación de estar dentro de este mundo es indescriptible, es como un sueño hecho realidad para todos nosotros”.
En este especial también se desvela cómo se ha encontrado al nuevo trío protagonista —elegidos entre más de 32.000 niños—. Dominic McLaughlin, Arabella Stanton y Alastair Stout dan vida a Harry, Hermione y Ron, respectivamente. El documental muestra su primer contacto con los escenarios, los ensayos de magia, cómo interactúan y se divierten en el set y cómo encajan en un universo ya conocido, pero con nuevas posibilidades narrativas que la serie podrá explorar gracias a su formato televisivo, más extenso que las películas.
Rory Wilmot (Neville Longbottom), Lox Pratt (Draco Malfoy) y otros jóvenes actores completan el elenco estudiantil mientras que veteranos como Paul Whitehouse (Argun Filch), Johnny Flynn (Lucius Malfoy), Bel Powley (Petunia Dursley) o Warwick Davis —el único actor de las cintas que estará presente y que vuelve a meterse en la piel del profesor Filius Flitwick— interpretan a personajes secundarios esenciales, sumando experiencia y carisma al conjunto.
Además del reparto, el documental pone el foco en los equipos de producción, vestuario y efectos especiales. Cada elemento, desde los uniformes del colegio hasta los búhos animatrónicos pasando por los libros de hechizos y las varitas mágicas, se ha diseñado para que la serie respete la estética original de las novelas y, al mismo tiempo, ofrezca una sensación de novedad y realismo. La atención al detalle es tal que se pueden ver maquetas, prototipos y pruebas de efectos que permiten comprender la magnitud de un proyecto que busca expandir la magia de J.K. Rowling a un nuevo público sin perder la esencia que hizo únicos a los libros y películas.
Todo este despliegue da forma a una historia que vuelve a sus orígenes: la primera temporada adapta Harry Potter y la piedra filosofal y presenta a un niño que no tiene nada de especial —o eso cree— hasta que, en su undécimo cumpleaños, recibe una carta de admisión del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. A partir de ese momento se abre ante él un mundo oculto de amistad, aventura y magia, aunque también marcado por un peligro que conecta con su pasado.
Adentrarse en Buscando a Harry: el arte detrás de la magia es como colarse en Hogwarts varita en mano que te ofrece la posibilidad de descubrir pasillos secretos, sentir el murmullo de los hechizos y asomarse a la creación de un mundo que todos creíamos conocer, pero que todavía guarda sorpresas. Para quienes cuentan los días hasta su estreno, es la antesala perfecta, un conjuro que mantiene viva la ilusión y recuerda que, en este universo, la magia nunca desaparece del todo... solo se transforma.











