"Mi matrimonio terminó hace casi dos años, aunque no lo hice público en su momento, ni a los medios ni a nadie, por respeto a la pareja y, sobre todo, por mis hijos", dijo Tamara a ¡HOLA! a principios de este año. La cantante sevillana se separó de Daniel Roque, padre de sus cuatro pequeños, Daniela, Leandro, Valentina y Héctor, tras dos décadas juntos, y anunció la dolorosa noticia en marzo de 2025. Ahora, un año después de aquella bomba, la artista admite los motivos que la llevaron a tomar aquella complicada decisión.
"Con el tiempo no me encontraba, perdí la esencia", ha afirmado en su reciente intervención en Y ahora Sonsoles, añadiendo que "no sabía cómo decirle que no sentía lo mismo". Tras percatarse de que la relación no seguía los mismos derroteros para él que para ella, Tamara se armó de valor y decidió hablarlo con él. "Aquí no ha habido otra cosa, ni otra historia, ni terceras personas, nada… Es que yo he evolucionado de una manera, él ha madurado de otra y el tiempo al final ha puesto todo en su sitio", ha confesado a Pepa Romero, que sustituye a Sonsoles Ónega durante las festividades de Semana Santa.
Tamara ha puesto los puntos sobre las íes, desvelando la delicada conversación que mantuvieron para aclarar qué es lo que estaba sucediendo entre ambos: "Le dije 'Dani, es que creo que me estoy apagando como una velita y así no puedo estar, porque tu sabes que yo siempre he sido muy risueña'. Me veía rara, a veces extraña, pasota… y ya lo hablé con él", ha explicado en el magacín de Antena 3.
Lo que sorprendió a sus seguidores fue conocer que, durante un tiempo, ambos estuvieron conviviendo juntos, pero durmiendo en camas separadas: "Llevaba separada ya hace mucho, dormíamos en camas separadas. Yo ya pensaba que no funcionaba y que teníamos que hablarlo", ha dicho. "Para nosotros era algo normal porque los niños eran pequeños", ha señalado, "él me conoce y sabe que no había solución, lo aceptó". Pese a todo, Tamara ha querido dejar claro que la situación entre ambos está en un punto inmejorable: "Tenemos una relación fenomenal. Venía de Sevilla esta mañana hablando con él, preguntándome por los niños", ha aclarado en el plató.
En la entrevista que concedió a esta revista a principios de año, la sevillana ahondó en el inicio de su nueva vida tras 25 años en la música, y justificó los motivos que la llevaron a tomar la decisión de separarse: "Te planteas si realmente quieres estar con esa persona, y todavía no lo sabes del todo. En mi caso, sentía que ya no lo amaba como hombre. Cada año juntos fue valioso, pero al final cada uno tiene que buscar su propia felicidad. Si se hacen las cosas con cuidado y respeto, creo que es posible lograrlo, aunque, claro, no siempre se hace como se debería", admitía.
Su sueño de formar una familia
Tamara y Daniel se dieron el 'sí, quiero' el 21 de mayo de 2005 en la parroquia de San Lorenzo de Sevilla. Ella, radiante con un diseño de Hannibal Laguna, era la imagen de la felicidad. Desde el principio compartían un sueño: formar una gran familia. Y lo cumplieron. El 3 de agosto de 2006 nació Daniela, su primera hija. Más tarde llegaron Leandro, el 10 de febrero de 2009; Valentina, el 9 de agosto de 2012; y el pequeño Héctor, el 7 de agosto de 2015. Sin embargo, como ella misma confesó al anunciar que, "a veces, el amor no es suficiente".
Tras el nacimiento de Héctor, Tamara atravesó una de las etapas más difíciles de su vida: una fuerte depresión que se alargó durante dos años. A ello se sumó un momento especialmente duro para la familia, cuando recibieron el diagnóstico del pequeño. “Tiene trastorno del espectro autista leve. Cuando nos lo dijeron se nos cayó el mundo. Yo me lo guardé más, lo asumí con entereza, fue muy difícil… pero Daniel se derrumbó. Estábamos perdidos, no sabíamos a qué nivel nos enfrentábamos. Fue algo completamente nuevo”, relató la cantante en el programa Déjate querer, de Telecinco.
En ¡HOLA!, Tamara profundizó sobre su diagnóstico: "Con Héctor empezamos a trabajar desde muy pronto, apenas en la guardería, cuando la profesora nos dio las primeras señales. Desde entonces, hemos seguido un proceso con psicóloga y logopeda, y hoy, con diez años, es un niño totalmente normal, que se comunica perfectamente y nos hace reír y enamorarnos de él cada día. Es el pequeño de la casa, el consentido de todos y nos tiene locos de amor", admitía a esta revista.












