Cinco meses después del nacimiento de su primer hijo, Nacho Aragón y Bea Gimeno viven como en una nube. “Es increíble, un descubrimiento”, confiesa el hijo de Emilio Aragón sobre la aventura que está experimentando como padre de Pelayo, que es como se llama el bebé. El nombre escogido, como primer monarca del reino de Asturias e inició la llamada Reconquista, hace un guiño a la familia de la abuela paterna, ya que Aruca Fernández-Vega, mujer de Emilio Aragón, nació en esta tierra del norte de España.
En el último desfile de Pedro del Hierro, Nacho y Bea se sinceraron como padres primerizos. La propia influencer reconoció que, dentro del “gran cambio”, no todo es tan fácil: “El tema del posparto me costó un poco, es como que tienes muchas emociones a flor de piel. Luego, cuando se pasa, es una experiencia salvaje”, dijo Bea sobre su nueva vida con Pelayo, al que bautizaron el 21 de marzo en Madrid, con el empresario Hugo Rodríguez Prada –marido de Ichi Aragón, hermana de Nacho, y cofundador de la cadena de pizzerías Grosso Napoletano– y Mariana de la Hoz, íntima de la influencer, como padrinos.
¿Cómo os estáis viendo esta faceta de padres?
BEA: Increíble, la verdad. Está siendo una experiencia, Sí.
NACHO: Lo mejor que hay, un descubrimiento. Lo único que a Bea le gusta dormir mucho, así que le cuesta un poco la noche. A mí eso no me importa.
¿Quién es más temeroso de los dos con el bebé?
BEA: Creo que yo, ¿no? (ríe).
NACHO: Puede ser (ríe).
BEA: Pero tampoco somos muy histéricos, ninguno de los dos. Pero yo si tengo que decir a alguien, soy yo.
¿Cómo definiríais al otro como padre y como madre?
NACHO: Bea es un ángel.
BEA: Ayyyyy… Nacho es un superpadre. Diría que le da paz al bebé y le da un aura de paz. Tranquiliza muchísimo al bebé.
¿Y cómo es Pelayo?
NACHO: Le gusta dormir mucho.
BEA: Siempre está tranquilo. Pero también ahora va sacando su carácter. Poco a poco.
NACHO: Nos lo está enseñando ya.
¿Os planteáis aumentar la familia?
BEA: Sí, nos encantaría. Cien por cien, vamos a repetir. Ahora vamos a disfrutar de Pelayo, pero claro que nos gustaría. Queremos que tenga hermanos, que los nuestros son lo mejor del mundo.
¿Hasta cuándo vas a estar de baja?
BEA: Ya no estoy de baja, ya he vuelto al ruedo.
Siendo influencer, que es un trabajo tan del día a día, ¿te ha costado dejar ese espacio?
BEA: Tengo la suerte de que me puedo organizar. La verdad, me apetecía volver al ruedo y estoy adaptándome bien. También intentando organizarme para pasar el máximo tiempo con el bebé, que es lo importante.
Nacho, ¿cómo es Emilio Aragón como abuelo?
NACHO: Increíble. Igual que Emilio Aragón, como persona y como artista. Increíble.
Te llamas como el personaje de tu padre en Médico de Familia. Supongo que te lo habrán dicho miles de veces.
Sí, sí. Fue un poco por eso. En realidad, mi padre se llamaba así en la serie por mí. Tiene que ver, tiene que ver. –Nacho nació en enero de 1995 y la mítica ficcional se estrenó en septiembre de ese año–.
¿Qué proyectos tenéis a la vista?
NACHO: Sigo con mis proyectos de empresario, que tengo varias cositas. Estoy con Casa Neutrale, que es un proyecto de hostelería. También con Manosanta, que es una cadena de chucherías. Y otras veinte mil cosas más.
Nacho, desde que Bea entró en tu vida, ¿te dejas llevar un poco más por la moda y arriesgas más?
NACHO: La verdad es que siempre me ha gustado la moda. Además, en casa tengo una hermana que es estilista. Siempre he sido muy fan de la moda.
BEA: De hecho, él me enseña mucho a mí, aunque parezca que yo estoy más ahí metida. Sí, sí. Por ejemplo, le pido mucho consejo.
¿Y él a ti?
BEA: No tanto (ríe).
Te lo pregunto, Nacho, porque te has cambiado el color de pelo.
NACHO; Bueno, es que hemos estado en la playa y el color viene de ahí (ríe).
BEA: Sí, es que hemos estado unos días en Miami. Hemos aprovechado la baja de maternidad y paternidad y nos hemos ido un tiempecito.
Siendo padres primerizos, ¿os cuesta seguir llevando la misma vida?
BEA: Es verdad que ha cambiado mucho, pero intentamos adaptar la vida del bebé a nuestra vida, para no limitarnos.
NACHO: Obviamente, la vida cambia mucho. Pero hay gente a la que le puede costar más seguir con su vida de antes. Nosotros estamos intentando buscar el equilibrio y no dejar las cosas que teníamos antes.









