Inolvidable, así se puede definir la 98ª edición de los Oscar para Michael B. Jordan. Tras su paso por la alfombra roja del Dolby Theatre, se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la velada al llevarse el premio a Mejor actor protagonista por su papel en Sinners (Los pecadores), donde se enfrenta al reto de interpretar a dos hermanos gemelos. Ya con la estatuilla en la mano, los nervios se transformaron en euforia, pero nadie imaginaba dónde iba a poner el broche de oro a la velada.
La gran noche del cine es mucho más que la gala en la que se entregan los Oscar. Una vez que las luces se apagan, la fiesta continúa en Hollywood, donde se celebran diferentes fiestas que reúnen a profesionales del cine, así como a personalidades de la moda y la música. Michael Bakari Waterson Jordan, como se llama realmente el actor, no se perdió estas celebraciones que se alargaron hasta bien entrada la noche. Pero antes de nada decidió reponer fuerzas en una cadena de comida rápida.
El actor demostró que los brillos de la meca del cine no le ciegan y que apuesta por una vida sencilla, en la que disfruta de pequeños detalles y planes cotidianos. Con su Oscar en la mano, decidió hacer una parada en uno de los locales de la popular cadena In-N-Out Burger, que se fundó en la década de los 40 y se expandió por todo Estados Unidos. Su presencia en la hamburguesería fue del todo inesperada. Ni los empleados ni los clientes esperaban la visita del actor del momento, al que recibieron con enorme alegría.
"Michael B. Jordan entró con su Oscar en el restaurante mientras cenábamos. Me encanta Los Ángeles. Ya le he dado la enhorabuena a mi actor favorito por su premio. La vida es una película. ¡Qué buen día para estar en Sinners Hive!", comentaba una de las personas que estaba presente en la hamburguesería, quien poco antes de ese momento surrealista había estado viendo la gala con sus amigas y haciendo su propia porra sobre los ganadores. También le pareció un sueño que otras estrellas como Pedro Pascal y SZA viesen los vídeos que puso en redes sobre esta insólita coincidencia.
En el local se desató la locura entre gritos, flashes, móviles grabando el momentazo. Nadie daba crédito a la presencia de Michael B. Jordan, quien minutos antes estaba en la gala de los Oscar. Sin soltar el premio de la Academia, hizo su pedido desde la barra y se quedó ahí, sin dejar de sonreír, rodeado de bandejas y de un aluvión de personas que se levantaron de sus mesas para grabar la escena. Y es que quedó claro que la realidad supera siempre la ficción... al menos en Hollywood.
Tras esta parada, el actor se cambió de ropa para acudir a una de las after-parties, donde celebró que ya forma parte del Olimpo del cine. Lo hizo rodeado de compañeros y referentes como Jane Fonda, Felicity Jones, Odessa A'zion, Steven Spielberg, Chris Evans, Rami Malek, Ewan McGregor, Naomi Watts, Usher, Alessandra Ambrosio, Kris Jenner y Maggie Kang, entre otros. Esta última ganó el Óscar a la mejor película de animación por KPop Demon Hunters, cuya banda sonora se coronó como el gran hit de la gala, que estuvo llena de guiños, anécdotas, homenajes y palabras inspiradoras.









