Pese a que actualmente es uno de los actores más reconocidos de nuestro país, protagonista de comedias tan icónicas como La que se avecina, o Aquí no hay quien viva, la vida de Fernando Tejero no siempre ha sido un camino de rosas. Durante su infancia en Córdoba vivió experiencias y situaciones que fueron muy duras para él y que ahora se siente con fuerza para compartir.
Tejero ha recordado el acoso y la homofobia que sufrió cuando era un niño por su forma de ser. "Fui yo mismo el que limitó mi pluma. Trataba de ser un macho y también empecé a agravar la voz" se sinceró en El Hormiguero el ganador del Goya por su papel en Días de fútbol. También contó que llegó a reprimir tanto su forma de ser, que hasta fingió ser heterosexual durante un tiempo. Pero este intento acabó pasándole factura a nivel emocional, así como en su autoestima y conducta. "Me tiraban piedras y me insultaban por tener pluma. Tenía la voz superaguda, prácticamente de niña", recuerda.
Fue tan extremo el nivel al que llegó, que sus padres se preocuparon y decidieron llevarle al logopeda ya que Fernando empezó a tartamudear. "No era una cosa que él pudiese tratar, era algo emocional por mi imposibilidad a la hora de expresarme". A día de hoy, ha admitido que esos temores y esa ansiedad del pasado le pueden afectar, volviendo a generarle ese tartamudeo.
"Es muy duro fingir ser alguien que no eres" confesó Tejero. El que dio vida a Emilio en La que se avecina también tuvo que hacer frente a situaciones familiares complicadas para un niño, ya que cuando no tenía ni un año, se tuvo que ir a vivir con sus tíos porque su madre había enfermado. Este cambio iba a ser algo provisional y a corto plazo, y acabó convirtiéndose en 14 años de su vida, en los que notó la ausencia de sus padres biológicos a los que apenas veía.
Sin embargo, Fernando empezó a encontrar una luz en la oscuridad con el teatro. De pequeño, participó en varias funciones escolares. Una vez llegó a Madrid, estudió Arte Dramático en la escuela de Cristina Rota, donde también ha estudiado actores como Mario Casas, y su pasión por la escena aumentó, Además, entró en contacto con compañeros que formaban parte de la compañía Animalario, con quienes participó en montajes teatrales antes de saltar a la tele y al cine.
A sus 61 años recién cumplidos Fernando Tejero echó la vista atrás para analizar su viaje personal. "Gracias a la vida por este continuo aprendizaje. Por seguir enseñándome cada día y por permitirme estar rodeado de gente a la que quiero" expresó en su cuenta de Instagram. Aunque haya pasado malas rachas, se queda con lo positivo y con todo lo que ha descubierto. Incluso concluyó el texto con "viva la vida", mostrando las ganas y la energía que tiene actualmente.










