Sting, a sus 74 años, no tiene intención de retirarse. Después de más cinco décadas sobre los escenarios, el artista de Englishman in New York sigue incansable y asegura que su deseo es seguir haciendo lo que más le gusta. "No dejaré de trabajar. Me encanta trabajar, es lo que me define. Estoy en plena forma, así que seguiré", declaró al medio France Inter. El cantante, que triunfó primero con The Police y luego en solitario, ha logrado grandes éxitos a lo largo de su carrera y, lo que es más importante, ha sabido cómo gestionar su fortuna. Desde que lanzara el tema Every Breath You Take, en 1983, lo único que ha hecho es acumular ganancias y derechos de autor de los temas que ha logrado transformar en auténticos himnos. Esto le ha convertido en uno de los artistas que más beneficios ha obtenido a lo largo de su carrera y de los más ricos del mundo, pero no por ellos sus hijos tendrán el camino más fácil. Al igual que otras grandes estrellas del mundo del espectáculo o magnates de los negocios, el músico ha decidido no dejar la herencia a sus hijos.
Fiel al lema de "pan para hoy, hambre para mañana", el artista considera que tomar esta decisión es una lección de vida para sus seis hijos. Sting es padre de dos hijos de su primer matrimonio con Frances Tomelty, Joseph (49) y Fuchsia (43)- y luego tuvo cuatros hijos más, Bridget (41), Jake (40), Eliot (35) y James (30)-, nacidos de su relación con Trudie Styler, con quien se casó en 1992. Y a día de hoy se mantiene firme en la convicción de que no dejarles su patrimonio les enseñará el valor del esfuerzo y del dinero. "No creo que sea un regalo que deba hacerles; es demasiado. Mis hijos quieren trabajar. Quieren forjar su propio camino en la vida. No tengo intención de quitárselo. No quiero robarles su ambición. Es una cuestión de ética del trabajo, y ellos la tienen", señaló al medio francés.
"Nunca he querido castigarles dándoles demasiado", explicó en TF1, 50' Inside. Y añadió: "Porque creo que eso también es un problema. Niños con demasiadas expectativas, demasiado dinero o demasiados privilegios. Creo que hay que encontrar un equilibrio". "Os daré una buena educación y, por supuesto, tendréis zapatos que poneros. Pero tenéis que ir a trabajar", es el lema que siempre ha reinado en su casa desde que eran niños.
Una tendencia al alza entre los más poderosos
Al igual que Sting, son muchos los que consideran que su mejor herencia es la brillante educación que le han impartido a sus hijos. Figuras como Bill Gates, Elton John, el matrimonio formado por Mila Kunis y Ashton Kutcher, Jackie Chan, Mark Zuckerberg o Conrad Hilton —abuelo de Paris Hilton— han decidido donar gran parte de su riqueza a causas benéficas, en lugar de dejarla a sus descendientes .“Mis hijos han recibido una magnífica educación y también dinero, así que no hay motivos por los que tengan que pasar apuros. Cuentan con todas las herramientas para salir adelante. No les haces ningún favor heredando grandes fortunas”, explicaba Bill Gates en unas declaraciones que se hicieron virales.
Elton John comparte una visión similar. El artista británico, cuyo patrimonio supera los 250 millones de euros, tampoco planea dejar su fortuna a sus hijos, Zachary (15) y Elijah (13), nacidos por gestación subrogada. “Mis hijos tienen una vida increíble, no son unos chicos normales y no pretendo que lo sean. Pero es importante mantener cierta normalidad, respetar el dinero y el trabajo. Si quieren más de lo que ya tienen, deberán ganárselo por sí mismos”, aseguró.
Ashton Kutcher y Mila Kunis también apuestan por enseñar a sus hijos la cultura y el valor del esfuerzo. El actor de Dos hombres y medio anunció que tanto él como su esposa destinarán su dinero a obras benéficas. En la misma línea se sitúa Jackie Chan, quien ha manifestado que toda su fortuna irá a parar a organizaciones solidarias. “Si mi hijo tiene talento, ganará su propio dinero. Si no, estaría desperdiciando el mío”, sentenció el maestro de las artes marciales. De este modo, cada vez son más los multimillonarios que entienden que la mejor herencia que pueden dejar a sus hijos no se mide en cifras, sino en educación, responsabilidad y la capacidad de construir su propio imperio.










