Perico Durán, el comandante viral, nos enseña cómo superar el pánico al avión: "Hay una clave fundamental, no dejar de volar"


"No fue hasta que empecé a recibir tantos mensajes por redes sociales que realmente comprendí el alcance de ese temor", nos dice, tras conocerse su tercera ruptura con la presentadora Lara Álvarez


 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta
24 de febrero de 2026 a las 22:08 CET

Perico Durán, comandante con más de 25 años de experiencia, más de 15000 de horas de vuelo y padre orgulloso de un hijo, se encuentra en el centro de la atención mediática este 2026. Tras décadas en la cabina compartiendo su pasión por la aviación, publica su primer libro, Volar sin miedo, una guía práctica para ayudar a quienes sufren ansiedad al volar, con consejos, ejercicios y mantras que buscan transformar el miedo en confianza. Al mismo tiempo, su vida personal vuelve a ocupar titulares: su relación con la presentadora Lara Álvarez, una historia de más de una década marcada por varias idas y venidas, ha terminado nuevamente, según confirman medios y gestos como dejar de seguirse en redes sociales.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

Entre su trayectoria profesional, su rol como padre y los desafíos personales, Perico Durán combina experiencia, pasión y resiliencia, llevando su mensaje más allá de los aviones y acercándolo a todos aquellos que buscan superar sus miedos y recuperar la confianza en sus decisiones, tanto en los viajes como en la vida.

Has pasado miles de horas despegando aviones y ahora decides publicar un libro. ¿Qué te hizo sentir que era el momento adecuado para compartir tu historia?

Bueno, todo surgió de manera bastante orgánica. Empecé compartiendo contenido en mis redes sociales sobre aviación, sobre mi pasión por este mundo. Poco a poco, empecé a recibir mensajes de personas que no solo compartían mi interés, sino que también me contaban que sentían miedo a volar y me hacían preguntas al respecto. Durante mucho tiempo, me dediqué a divulgar de manera personal, hablando uno a uno con gente a través de mensajes en redes sociales o conversando con amigos. Con el tiempo, me di cuenta de que había una necesidad de divulgar de forma más amplia. Así que comencé a publicar directamente vídeos y contenidos informativos en mis redes. El libro fue la continuación natural de todo este proceso y de este proyecto, como el siguiente paso lógico para llegar a más personas.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

¿Hubo algún momento en tu carrera que te hiciera pensar: “Esto puede ayudar a más gente además de los pasajeros de la cabina”?

Durante mi carrera, he visto a personas con miedo a volar, pero no fue hasta que empecé a recibir tantos mensajes por redes sociales que realmente comprendí el alcance de este temor. No me daba cuenta de cuánto podía afectar la vida de alguien y condicionar su manera de vivir. Porque, claro, saber que alguien tiene miedo a volar es una cosa; entender hasta qué punto ese miedo limita su día a día, es otra muy distinta. A través de miles de conversaciones con personas de todo tipo, me di cuenta de algo sorprendente: las estadísticas son ciertas —un 40 % de la gente tiene miedo a volar—, pero el impacto real en su vida va mucho más allá de lo que uno puede imaginar.

Escribir siendo comandante suena serio, pero ¿hubo momentos divertidos o inesperados mientras contabas tus experiencias en el libro?

Al final yo intento contar las cosas como me gustaría que me las explicasen a mí: sin tecnicismos innecesarios, de manera fácil de entender y de asimilar, y que incluso sea fácil de transmitir después a otra persona. Por eso, mis mensajes son sencillos, claros, no entro en tecnicismos innecesarios y, como te digo, son algo que se entiende con facilidad e incluso puede servir de nexo para explicárselo a una tercera persona.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

Cuando alguien abra Volar sin miedo con auténtico pánico a volar, ¿qué te gustaría que sintiera en las primeras páginas?

Me gustaría que la persona sienta, primero, que la entiendo, que comprendo muy bien su miedo. Y después quiero transmitirle un mensaje de esperanza: que sepa que se puede superar, que miles de personas ya lo han logrado y que él no va a ser diferente.

Tras tantos años volando, ¿qué cosas de los pasajeros te siguen sorprendiendo?

Por ejemplo, que muchos llegan con muy poco tiempo al aeropuerto, lo que genera ansiedad, incluso con las personas con las que viajan. La gente me cuenta cosas como: “Se me olvidó el pasaporte”, y eso se convierte en una fuente de estrés. Al final, el miedo a volar es un problema de gestión de la ansiedad, y todo lo que puedas hacer para controlarla —llegar con tiempo, tenerlo todo organizado— ayuda mucho. Pero, ¿qué pasa con quienes tienen miedo de verdad? Lo que más me sorprende es que, a pesar del impacto en su vida, muchas personas no hacen nada para superarlo. Por ejemplo, hace unos días, en un vuelo de Viena a Madrid, un pasajero estaba temblando de miedo. Le dejé mi libro durante el vuelo, y después me contó que llevaba años con este miedo y que viajaba todas las semanas por trabajo, pero no había hecho nada para enfrentarlo. Le pregunté: “¿Qué has hecho para intentar superarlo?” Su respuesta fue… nada. Eso es precisamente lo que me motivó a escribir el libro: mostrar que hay un camino, una solución y que se puede empezar a recorrer.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

Las turbulencias asustan a muchos. Si pudieras hablarles en ese momento, ¿qué palabras de calma les darías?

Yo creo que nada vertebra más a la sociedad que el miedo a la turbulencia… al menos para quien no lo haya sentido nunca. Siempre me gusta decirle a alguien que tiene miedo un dato muy concreto: nunca, en la historia de la aviación comercial, ha habido un accidente causado por las turbulencias. En mi libro incluso incluyo este mantra: la turbulencia no es peligrosa para el avión; puede ser incómoda, pero no afecta ni la seguridad ni la continuidad del vuelo. Cuando comparto este dato con los pasajeros, suele ayudarles mucho a poner las cosas en perspectiva.

En el libro propones “mantras antimiedo” y ejercicios prácticos. Si tuvieras que escoger uno que todos repitieran antes de subir a un avión, ¿cuál sería y por qué?

Sin ninguna duda, que la turbulencia es incómoda, pero no es peligrosa; para el avión, de hecho, es algo completamente normal. Esta frase surgió de manera espontánea, casi sin darme cuenta, mientras conversaba con una persona por redes sociales. La compartí tal cual, sin imaginar el recorrido que tendría. Un tiempo después, esa misma persona me volvió a escribir para contarme que se la repetía como un mantra cada vez que lo necesitaba. Aquello me hizo reflexionar. A partir de entonces empecé a utilizarla más, a publicarla, a darle espacio. Y lo que ocurrió después me sorprendió todavía más: comenzaron a llegarme fotos de personas que se habían hecho camisetas con la frase, apropiándose de ella, haciéndola suya. Durante un tiempo, incluso estuve a punto de titular así el libro. Y es que tiene algo especial: es sencilla, directa y fácil de recordar. Una idea que cualquiera puede guardar en la memoria y repetir en el momento en que más lo necesite.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

Muchos expertos, incluido tú, recomiendan que entender cómo funciona un avión ayuda a superar el miedo. ¿Qué aspectos crees que son más desconocidos y reconfortantes para los pasajeros?

Hay muchas cosas que la gente no sabe. No saben, por ejemplo, que en toda la historia de la aviación comercial nunca ha habido un accidente causado únicamente por turbulencias. La turbulencia es incómoda, sí, pero no tumba aviones. No saben tampoco que un avión puede despegar con un solo motor. Que si un motor falla, la aeronave no solo puede volar con total seguridad, sino que está certificada para despegar cada día incluso con un motor inoperativo, siguiendo los procedimientos establecidos. No saben que absolutamente todos los sistemas importantes están duplicados, triplicados o incluso cuadruplicados. Que nadie vuela dependiendo de un único sistema. Si uno falla, hay dos, tres o hasta cuatro preparados para asumir su función. La redundancia no es un extra: es la base de la seguridad.

No saben que el radar meteorológico tiene un alcance de hasta 1.200 kilómetros. Que podemos detectar una tormenta a más de mil kilómetros de distancia, con tiempo suficiente —a veces más de una hora antes— para planificar, desviar o ajustar la ruta con total margen. Y no saben tampoco que, desde que se establecieron los protocolos ETOPS hace más de 40 años, no ha habido ningún avión que haya sufrido un accidente por no ser capaz de alcanzar un aeropuerto alternativo tras una emergencia por fallo de motor en vuelo oceánico. Son datos. Datos objetivos. Pero cuando los conoces, cambian la perspectiva. Porque detrás de cada vuelo hay décadas de experiencia, procedimientos milimétricos y sistemas pensados para que, incluso cuando algo falla, todo siga funcionando.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

Para quienes sienten ansiedad semanas antes de un vuelo, ¿qué pequeños hábitos o rituales podrían ayudarlos a afrontar esos días con más tranquilidad?

Mira, cuando aprendes cómo funciona realmente la aviación —qué es de verdad una turbulencia, qué pasa si falla un motor, cómo gestionamos el clima ahí arriba— baja muchísimo la incertidumbre. Y la incertidumbre es justo el terreno perfecto para que crezca la ansiedad. Muchas veces el miedo no viene de lo que está pasando, sino de lo que imaginamos que puede pasar. Y cuando entiendes las consecuencias reales, cuando sabes cómo funcionan las cosas, esa película mental pierde fuerza. Ahora, hay casos en los que el miedo ya tiene otro tono. Ya no es solo falta de información, es ansiedad más profunda. Y ahí sí: la terapia es clave. Aprender a gestionar la ansiedad en todas sus formas. Saber detectar y frenar pensamientos intrusivos. Cuestionar creencias limitantes. Aprender a respirar de verdad. A parar. A cortar la rumia mental cuando empieza a girar en bucle. Todo eso intento explicarlo en el libro de forma muy práctica. Son habilidades que sirven para volar, sí, pero que no se quedan en el avión. Te las llevas contigo. Y cuando aparecen otros retos —laborales, personales, familiares— los enfrentas desde otro sitio. Con más calma, más criterio y mucha más libertad.

Dices que el miedo se puede desaprender, pero ¿ cuánto se  tarda? Porque de un día para otro no será, ¿no?

Pues… depende. Hay una clave que para mí es fundamental: no dejar de volar. Porque cuando dejas de hacerlo, el miedo crece. Cuando sigues volando, aunque sea con incomodidad, le estás diciendo a tu cabeza que no hay un peligro real. Luego están los perfiles. Hay gente que solo necesita un pequeño empujón. Personas que, por una crisis puntual o una mala experiencia, empezaron a sentir  miedo donde antes no lo había. En esos casos, a veces basta con entender qué pasó, cambiar el enfoque y seguir volando. Y el miedo, poco a poco, se diluye. Pero también hay casos mucho más profundos. Fobias muy limitantes que necesitan terapia con un profesional de la salud mental. Recuerdo, por ejemplo, una chica de Canarias que, si iba caminando por la calle y veía un avión en el cielo, tenía que meterse en un portal. Le daban náuseas, ganas de vomitar… una reacción física brutal.

Ahí ya no estamos hablando solo de “me incomoda la turbulencia”. Ahí hay algo más. Muchas veces el avión no es el origen del problema, es el detonante. La raíz suele estar conectada con cosas más profundas. Por eso no hay una respuesta única. Hay personas a las que una conversación, un cambio de perspectiva o una herramienta concreta les hace un clic inmediato. Y hay otras que necesitan meses. En los casos más extremos, incluso años. Lo importante es que se puede trabajar. El miedo no es una condena permanente. Pero el tiempo… depende de cada historia.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

¿Crees que compartir experiencias con otros pasajeros que también tienen miedo puede ayudar? ¿Por qué?

Bueno, no es que sea “relativamente” beneficioso… es absolutamente beneficioso. Yo tengo una comunidad, una especie de red social privada, donde hay personas que están trabajando para superar el miedo a volar. Y lo que se genera ahí es algo precioso. No es solo información: es acompañamiento real. El simple hecho de poder entrar hoy y escribir: “Mañana vuelo y tengo muchísimo miedo”, y que otras personas te respondan dándote ánimo, contándote que han pasado por lo mismo, compartiendo qué técnica les funciona, cómo gestionan la turbulencia o qué se dicen a sí mismas en el despegue. Eso cambia completamente la experiencia. Porque dejas de sentirte raro. Dejas de sentirte solo. Ves que lo que te pasa le pasa a más gente. Y, además, empiezas a sumar herramientas prácticas que no vienen de la teoría, sino de personas que están exactamente en tu misma situación. Ese apoyo entre iguales, en un entorno sano y respetuoso, es fundamental. 

Para alguien que ha dejado de viajar por miedo, ¿cuál sería el primer paso concreto para recuperar la confianza y atreverse de nuevo a volar?

Mira, el primer paso es darte cuenta de lo que esto te está quitando. Tomar conciencia de las limitaciones reales que el miedo te está imponiendo. Decirte: “Oye, por culpa de esto estoy rechazando viajes, oportunidades de trabajo, planes con mi familia. Mi mundo se está haciendo más pequeño”. Cuando empiezas a ver que no es solo “me incomoda volar”, sino que está afectando a tu vida personal y a tu desarrollo, ahí ya has dado un paso enorme. El segundo paso es una decisión consciente. Decir: “Esto lo quiero superar. Y voy a hacer lo que haga falta para conseguirlo”. Esa determinación cambia mucho las cosas, porque pasas de ser alguien que sufre el miedo a ser alguien que decide enfrentarlo. Y hay un tercer pilar que para mí es clave: no dejar de volar. Porque cada vez que dejas de hacerlo, el miedo gana terreno. Ahora, me preguntas por alguien que ya ha dejado de volar. En ese caso, el camino pasa por apoyarse en varias cosas a la vez: conocimiento aeronáutico para reducir la incertidumbre, terapia —que aquí sí es prácticamente obligatoria— para trabajar la raíz emocional, y esa decisión firme de querer superarlo. Ese es el camino.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

Después de tantos años de experiencia, ¿qué trucos o hábitos personales te ayudan a mantener la calma y no dejarte llevar por los nervios?

Yo realmente no tengo “trucos personales”. No es que tenga una fórmula secreta. Es más bien una forma de ser y, sobre todo, una forma de entrenar. Las compañías aéreas, cuando seleccionan a sus pilotos, no solo miran que sepas volar. Buscan personas que reaccionen de una determinada manera ante la presión. Que mantengan la calma, que sepan priorizar, que no se bloqueen. Y luego todo el entrenamiento que hacemos en simulador —más allá de practicar procedimientos concretos— está enfocado precisamente a desarrollar esas competencias. No es solo “qué botón tocar”, sino cómo gestionas la carga de trabajo cuando todo pasa a la vez. Cómo te comunicas con el otro piloto. Cómo estructuras la información. Cómo mantienes la cabeza fría. Al final, lo que se entrena no es solo la técnica, es la actitud ante el problema. Y eso se repite una y otra vez, hasta que esa manera de reaccionar se convierte en algo natural.

 Más allá del comandante que todos ven, ¿qué parte más personal tuya aparece en estas páginas y que te gustaría que los lectores conocieran?

Siempre digo que ser padre es, sin duda, lo que más me gusta. Esa faceta de mi vida es algo que me llena de verdad. Antes, cuando mis redes sociales no tenían tanta gente, podía compartirlo con más libertad, mostrar cómo era ese día a día con mi hijo. Ahora, desgraciadamente, ya no puedo exponerlo de la misma manera, aunque seguimos haciendo los mismos planes y disfrutando juntos. Para mí, ser padre es algo que me hace sentir orgulloso, que me da muchísima alegría y a lo que dedico toda mi atención y cariño. Es, sin duda, una parte fundamental de quién soy.

 Perico Durán, el comandante que lanza su libro "Volar sin miedo"© Grupo Planeta

Tu nombre ha empezado a sonar fuera del ámbito profesional. ¿Cómo gestionas esa atención sin que te consuma?

Pues al principio todo fue muy de a poquito, fue creciendo de manera natural, sin forzar nada. La gente siempre ha sido súper cariñosa conmigo, ya sea en persona o por redes, y lo mejor es que entienden que lo que intento es ayudar. Esa buena onda hace que todo lo lleve bastante tranquilo y con mucha gratitud.

Últimamente tu nombre ha salido mucho por tu relación con Lara Álvarez. ¿Cómo llevas eso?

La verdad es que lo llevo igual, de la misma manera de siempre. La gente ha sido súper cariñosa conmigo y eso ayuda un montón.

Se ha publicado que habéis roto

Sí. Entiendo que me preguntes y agradezco que lo hagas con cariño y respeto, pero la verdad es que intento mantener mi vida personal un poco aparte del libro. No quiero que todo se mezcle, así que esa parte prefiero dejarla más reservada.