El creador de contenido italiano Damiano Alberti ha fallecido a los 23 años, tres años después de haber hecho público su diagnóstico de cáncer, una enfermedad que marcó profundamente la última etapa de su vida y que compartió con transparencia ante una comunidad digital que no dejó de crecer hasta el final. La noticia fue comunicada por su familia a través de una publicación en redes sociales.
“Damiano está libre de todo lo que ha vivido. Una parte de nosotros se ha ido para siempre”, han comenzado sus seres queridos el mensaje, muy conmovidos. Han agradecido además el apoyo constante de quienes lo acompañaron a través de la pantalla durante todo el proceso. “Amaba a toda su comunidad y estaba orgulloso de lo que había logrado construir”, han asegurado. El comunicado enseguida se llenó de mensajes de despedida, homenajes y palabras de afecto, provenientes especialmente de otros compañeros de profesión, entre ellos influencers también italianos como Jody Cecchetto o Samara Tramontanaque.
La historia de Damiano
Fue en mayo de 2023 cuando el joven reveló por primera vez que le habían detectado un tumor maligno en la pierna. En aquel momento explicó que ya había comenzado un tratamiento oncológico y que se enfrentaba a un proceso largo e incierto. Lejos de alejarse de las redes sociales, decidió convertir su experiencia en un testimonio público sobre la realidad del cáncer en la juventud, compartiendo sus avances, retrocesos y reflexiones personales.
En marzo del año siguiente publicó un video titulado "365 días después: La historia de mi enfermedad", en el que relató con mayor detalle cómo recibió el diagnóstico y cómo habían sido sus sesiones de quimioterapia, así como el impacto físico y emocional del tratamiento. Por desgracia, la evolución de la enfermedad no fue favorable. En septiembre de 2025 difundió un nuevo video en el que actualizaba su estado de salud y reconocía el desgaste psicológico que había sufrido tras recibir noticias poco alentadoras por parte de los médicos.
“Me convertí, digamos, en una persona morbosa, sin objetivos, sin nada propio que perseguir”, confesó entonces, evidenciando el peso emocional que conlleva un diagnóstico de este tipo en una etapa tan temprana de la vida. Ese mismo mes también informó a sus seguidores que había sido hospitalizado y que no podría mantener el ritmo habitual de actividad en sus perfiles de redes. Días después comunicó que había recibido el alta médica y que se encontraba "sin poder quejarse demasiado de los resultados", intentando mantener un tono moderadamente optimista pese a la gravedad de la situación.
Alberti se convirtió en una figura reconocida en diversas plataformas, donde sumaba más de 75.000 seguidores. Más allá de cifras, y gracias a su cercanía y autenticidad, el joven logró formar una comunidad que interactuaba con él a diario, especialmente durante los momentos más duros de su enfermedad.






