Y estalla la guerra en La Casa Valentino

¿Heredero legítimo o impostor? La polémica historia del sobrino secreto de Valentino que reclama ahora la fortuna de su herencia


El exmodelo Oscar Garavani asegura ser el heredero de los genes del 'Emperador', mientras la familia oficial lo tacha de impostor


Valentino en una imagen de archivo© Getty Images
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
9 de febrero de 2026 a las 14:44 CET

Mientras el cuerpo de Valentino Garavani recibía sus los últimos honores en el altar mayor diseñado por Miguel Ángel, un hombre imponente de 60 años, con planta de galán (trasnochado) de Hollywood, elegancia innata y mirada gélida, deambulaba entre los bancos de la basílica de Santa María degli Angeli con la solemnidad de alguien que se sabe, en cuerpo y alma, voz y parte de aquellos oficios. No era un desconocido para los flashes, pero sí un extraño para el árbol genealógico oficial.

En los años ‘80, su 1,85 metros, su mirada verde jade y su larga melena rubia a lo Alexander Godunov le valieron el apodo del "Vikingo de Roma". Cuarenta años después, Oscar Garavani volvía a reclamar su sitio. No en las pasarelas, tampoco en los front rows ni en los backstage, sino en la alta sociedad italiana y sobre todo, en lo que a él, dice, le corresponde por sangre y derecho. Porque Garavani no es tan solo un apellido compartido. O quizás sí, ya lo sabremos (que lo dirá un notario) Lo que ya sí podemos constatar sin embargo es que su irrupción en la escena pública no era fruto del azar, tampoco un simple cotilleo de salón: era una declaración de guerra por una de las fortunas más suculentas de Europa. La herencia de su tío. Valentino.

Óscar Garavani con su amiga Glaudia Gerini en una instantánea que compartieron en Instagram© @oscargaravani
Óscar Garavani con su amiga Glaudia Gerini en una instantánea que compartieron en Instagram

Oscar Garavani no es un fantasma que acaba de aparecer de la nada ni tampoco un extraño en el paraíso, cuando por “paraíso" entendemos “hoguera de las vanidades”. Nacido en la Roma de La Dolce Vita, su biografía parece escrita por el mismo equipo de guionistas que fraguó Dinastía y, su spin off Los Colby: la de un joven de belleza nórdica que a los 16 años ya ganaba fortunas sobre las pasarelas internacionales. Milán, París, Londres, Nueva York… "Elegí ser modelo porque viajaba y ganaba mucho dinero, era poco más que un niño", recordaba él mismo en una entrevista. Es más, durante casi treinta años, su rostro fue habitual en los desfiles de Armani, Versace o Ferré, e incluso de los del propio Valentino. Ahora bien, más allá de su cuerpo cincelado y de su aura de dios escandinavo (Chris Hemsworth no había ni nacido aún) estaba su apellido, que manejaba con una calculadísima ambigüedad, dándole una narrativa florida que, si bien sabemos que muy sólida no es, sí que se ha sostenido durante décadas. 

Óscar Garavani © @joannalongawa__

Según su relato primigenio, era hijo de un hermano de Valentino, lo que le convertía en sobrino del último gran genio de la moda. Cosa muy distinta es que no haya ningún registro al respecto. "Nunca pedí favores a mi tío. Quería buscar mi propio camino", ha dicho. Pero el márketing ya estaba hecho: llevar el apellido Garavani y presentarse como el "heredero de los genes creativos" fue la llave que le abrió todas las puertas del negocio. Por que ¿quién se iba a atrever a cuestionarlo y enemistarse con el dueño del color rojo? Y así, lo logró todo en la moda. Como modelo primero, después como agente de una agencia de moda, comunicación y marketing en Nueva York y después, desde 2020, con su salto al mundo de la empresa. Adquirió el 50% de la Pelletteria Modigliani, una fábrica histórica en Caserta, cerca de Nápoles, para lanzar su propia línea de bolsos. 

Nadie lo desmintió. Nadie puso en solfa ese uso ¿ilícito de una relación de parentesco? No, nadie lo hizo. Pero con la muerte de Valentino el pasado 19 de enero, “la cortesía” se ha terminado. Por ambas partes. La aparición de Oscar en las que fueran las termas de Diocleciano se entendió, por la familia oficial, como un nuevo idus de marzo. Una daga en el corazón del Clan porque solo podía significar —no una negrita más en las crónicas de moda del mundo entero— sino un sillón en la lectura del testamento. Y… ¡hasta ahí podíamos llegar! 

La reacción fue dura y contundente. En forma de misil teledirigido en las páginas sábana de Il Corriere della Sera en forma de comunicado bajo el título “La Familia del Maestro”. Se disparaba desde el despacho de Piero Villani. A sus 77 años, Villani, el sobrino real (o oficial) de Valentino, hijo de Wanda Garavani, la única hermana que, en todos los registros, tuvo el amigo íntimo de Naty Abascal o Rosario Nadal, dinamitaba el relato de Oscar con una frialdad matemática: Valentino nunca tuvo hermanos. Por tanto, no puede existir un sobrino nieto por línea masculina. Ergo… “Oscar solo puede calificarse como 'un pariente falsificado' que se ha aprovechado de una 'mera homonimia'”. Fin. 

Valentino saludando al final de uno de sus desfiles© GTRES

O lo que es lo mismo, que para los Villani-Garavani estaríamos ante un caso flagrante de “oportunismo”. Un tipo (al que no lo califican explícitamente pero al que, de manera implicita sí acusan de “timador” e “impostor”) que se ha aprovechado de apellidarse igual que la familia y que ha decidido "inventarse un hermano que nunca existió" para asaltar el patrimonio. Así las cosas, la familia oficial no es que no solo niegue el parentesco, sino que desprecian al “pronipote” profundamente. Primero, dicen, porque no está guardando el luto que merece Valentino y segundo, porque con todo este asunto solo quiere dar publicidad a su marca de bolsos. 

Ha sido entonces cuando el guión de Oscar Garavani ha comenzado a deshilacharse acorralado por la genealogía oficial, por un lado, y la prensa, por otro que ha contrastado argumentos. Y es que cuando el diario Il Corriere della Sera acudió a la fuente y la confrontó con ese dato genealógico letal (Valentino solo tuvo una hermana, Wanda), el relato del "Vikingo" entra en barrena. Porque, además y para más inri, el pasaje central del desmentido se refiere a un punto sobre el cual Oscar jamás tampoco ha sido claro. “¿Usted es hijo del hermano de Valentino o hijo de un hermano del padre de Valentino?”, le preguntan a bocajarro. Y mutis. Y la pregunta no es baladí porque dependiendo de quién fuera quién preguntara, ya fuera la agencia Ansa o Il Corriere della Sera, Oscar, a lo largo de los años, ha dado un “matiz” distinto a esa pregunta cuando “ese matiz” marcaba la diferencia (No es lo mismo ser sobrino que sobrino nieto). 

El diseñador Valentino  junto a algunas de sus creaciones © GTRES

La respuesta del susodicho ¿sobrino? al periódico italiano fue… críptica, de ahí el “mutis”. Casi como pronunciaba por un personaje de Agatha Christie. "Son cosas de familia que nunca he contado. cuestiones que no puedo explicar", sugiriendo la existencia de un "hermano secreto", ahora sí, del padre de Valentino, del que nadie, absolutamente nadie en el entorno íntimo de Valentino, había oído hablar en nueve décadas. "Mi abuelo, muerto hace muchísimos años, era hermano de Valentino. Se llamaba Oscar también él". Y ante la evidencia de que los registros oficiales tampoco lo mencionan, insiste en una fluida relación con el diseñador. Una relación que es verdad que fue real, aunque también muy discreta:  "Nos llamábamos por teléfono y, cuando había ocasión, nos veíamos. Fui al funeral a despedir a un pariente famoso y me molestó ver a tanta gente haciéndose publicidad" (Por si no queríamos arroz, ea, dos tazas). 

Pero ¿por qué tantas vueltas al grado de consanguinidad? Pues por la sencilla razón de que en Italia, en el derecho patrimonial —al igual que sucede en España— se protege a los parientes de sangre mediante la "cuota legítima" . Si Oscar logra demostrar que su abuelo era hermano de Valentino, tendría derecho legal a una parte irrenunciable de un patrimonio que marea: 2.000 millones de dólares, villas en la Appia Antica, un ático en Manhattan y un castillo en Francia lleno de Picassos blablabla… Ahora bien, si hubiera sido sobrino… esa legítima aún habría sido mayor. 

El diseñador Valentino © GTRES

Oscar, aunque por un lado dice que no está interesado en absoluto en la herencia, sí que alude a la posibilidad de que Valentino habría modificado el testamento cerca de un año y medio antes de morir para adecuarlo a las presiones de su familia oficial: "Hay mucho dinero, lo sé, pero nunca he querido nada. A Valentino le quise personalmente". "Mi tío me había dicho que estaría involucrado en la sucesión, pero no sabemos aún de qué manera. Lo sabremos en quince días, cuando se abra el testamento"

Gracias a fuentes cercanas al entorno del diseñador (y que ya pudiste leer en HOLA) ese cambio de distribución de la fortuna no seguiría únicamente el rastro de la sangre, sino el del afecto. Es decir, que el ingente patrimonio del diseñador de la Reina Sofía quedaría en manos de su círculo íntimo: su socio de vida Giancarlo Giammetti, su colaborador Bruce Hoeksema y los hermanos Sean y Anthony Sax , los "hijos elegidos" que Valentino crio como propios. Ahora bien, ¿la legítima? Inalienable. 

El diseñador Valentino en uno de los tantos desfiles que su marca ha hecho a lo largo de su carrera© GTRES

Oscar ha prometido entregar todos sus documentos. “Puedo demostrarlo todo”, ha dicho. Ahora bien, ese “puedo”, que se convertía en promesa con el diario milanés con un “mañana tienes los papeles”, no se produjo. Las pruebas nunca llegaron, vaya. Un silencio administrativo que, si bien sigue alimentado —como ves— las crónicas periodisticas (ejem) da de comer también a las dudas sobre la credibilidad del sobrino “vikingo” que empieza a ser tildado de “impostor”, especialmente cuando en sus redes sociales se mezclan cargos diplomáticos y honores de dudoso origen. Y si, estás en lo cierto, su marca de bolsos está teniendo un repunte de ventas, pero ¿qué pasará cuando el notario abra el testamento? ¿será otra caja de Pandora o un agujero negro para su marca? La respuesta, como dice el propio interfecto, la tendremos en 15 días. Y… "Alea iacta est"