Es uno de los lanzamientos literarios más esperados de la temporada que saldrá a la luz el 12 de enero en las librerías en formato papel y en audiolibro. Se trata de Todo lo vivido, de la editorial Grijalbo, el trabajo más personal de Iñaki Urdangarin, donde cuenta por primera vez su historia tras años de silencio. Es su forma de cerrar una dolorosa etapa de su vida, donde se abre en canal y cuenta detalles de su vida y de su familia hasta ahora desconocidos. ¡HOLA! ha tenido acceso en exclusiva a la introducción de sus memorias, a las que él mismo ha puesto voz. A continuación reproducimos íntegramente los primeros fragmentos del audiolibro por si no puedes escucharlos.
Soy Iñaki Urdangarin. Durante muchos años, mi vida ha sido contada por los demás. Periodistas, jueces, tertulianos, desconocidos… Todos parecen saber quién soy yo, qué pienso, qué hago, por qué lo hago. Y yo, hasta ahora, he optado por el silencio. Por prudencia, por respeto, por miedo… por muchas razones. Algunas buenas. Otras, no tanto. Hoy, por primera vez, quiero contar mi historia con mi propia voz. No para justificarme, ni para buscar compasión, ni para maquillar errores. Al contrario, escribo este libro porque necesito mirar de frente todo lo que vivido: las cumbres, pero también los valles, compartirlo con honestidad y cerrar etapas.
Y cuando miro hacia atrás, la verdad es que he vivido cosas extraordinarias. Desde una infancia sencilla y feliz, hasta alcanzar lo más alto del deporte profesional, con cinco Copas de Europa consecutivas junto a un equipo al que aún considero mi segunda familia. El deporte marcó profundamente mi vida. Me educó en valores que hoy reconozco como esenciales: la cultura del esfuerzo, la disciplina diaria, la humildad ante la derrota y la responsabilidad que conlleva la victoria. Aprendí que nada se consigue sin trabajo, que los grandes logros no se improvisan y que todo sacrificio, si tiene sentido, merece la pena. Esa mentalidad me enseñó a superar límites y, sin duda, me sostuvo también en los momentos más oscuros, cuando parecía que todo se venía abajo. El deporte me formó para caer… y volver a levantarme.
Me casé por amor, tuve cuatro hijos maravillosos, formé parte de la Familia Real, viví entre palacios, recepciones y despachos, en un mundo muy alejado de las canchas de entrenamiento o del amado pueblo de mi infancia. Y luego cometí errores. Me equivoqué, y esas decisiones me llevaron a perderlo todo. Fui juzgado, condenado y pasé más de mil días y mil noches en prisión. No hay forma suave de decirlo. Fue así. Y, aunque duele, es parte de lo que soy. Pero también es cierto que, en medio de esa caída, encontré algo que nunca había tenido: silencio. Tiempo. Introspección. Y, sobre todo, verdad. Tuve que mirarme sin excusas. Sin títulos, sin protecciones. Tuve que desnudarme ante mí mismo.
Este audiolibro nace de ese proceso. No es un ajuste de cuentas. Es una búsqueda de sentido. He decidido escribirlo porque creo que los aprendizajes —especialmente los que vienen del dolor— no deberían guardarse en una caja fuerte. Sirven si se comparten. Y como he dicho, yo quiero poner los míos al servicio de quien los pueda utilizar. Muy especialmente, al de mis hijos. Para que todo lo sufrido tenga un retorno positivo. Para que ellos encuentren, en estas páginas, un gesto de gratitud, por su fortaleza silenciosa, por su amor incondicional. Quiero hablar de caídas, sí, pero también de cómo se levanta uno. De lo que significa de verdad la palabra «reinventarse». De lo que cuesta pedir perdón y de lo que vale perdonarse a uno mismo. De lo que significa renunciar a la imagen pública para recuperar a la persona que fui y que ahora vuelvo a ser.
Hoy vivo en Vitoria. Llevo una vida sencilla, casi monástica, sin cámaras ni titulares. Intento ser el mejor padre para mis hijos, mejor hijo, mejor pareja, mejor amigo. Me he formado —y sigo formándome— como coach, porque creo sinceramente que todo lo que he vivido y aprendido puede tener valor para otras personas que también estén atravesando momentos difíciles en su vida, en su trabajo, en sus relaciones, reinvenciones forzadas o voluntarias. La palabra «evolución» se ha vuelto clave en esta nueva etapa, en mi forma de estar en el mundo; trabajo para evolucionar en cada uno de mis roles, como persona y como profesional.
Tras alcanzar la gloria y bajar a los abismos, encontré finalmente el mayor de los tesoros para cualquier ser humano: un propósito. El mío, crear un espacio donde acompañar a todos aquellos que están en la búsqueda del suyo, que necesitan hacer esa parada en boxes para definir una mejor ruta en su vida, para enfrentarse a nuevos retos desde un lugar más consciente.
No tengo grandes aspiraciones. Solo quiero ser útil. Estar presente. Escuchar. Aportar algo bueno. Ya no necesito demostrar nada. Hoy, mi ambición se resume en tres cosas: paz interior, vínculos verdaderos y honestidad. He aprendido que menos es más. Y que, a veces, solo cuando lo has perdido todo, descubres quién eres en realidad. Esta es mi historia. No es perfecta. No pretende ser ejemplar. Pero es sincera. Y, si al escucharla, alguien se siente acompañado, comprendido o inspirado para dar un paso adelante en su propia vida… entonces habrá merecido la pena.
Iñaki Urdangarin





