El príncipe Archie de Sussex, hijo del príncipe Harry y de Meghan Markle, cumplirá 7 años el 6 de mayo, el mismo día que su abuelo, el rey Carlos III dará el pistoletazo de salida a unas esperadas celebraciones con las que la realeza británica inaugura la primavera. Las llamadas Garden Parties (fiestas de jardín) son todo un desfile de color, pamelas y sombreros de copa en las que los Reyes ensalzan el trabajo de las organizaciones benéficas y el trabajo de servicio público en el Reino Unido. Una cita agridulce para el monarca, cuyo mayor pesar tiene mucho que ver con sus nietos.
Estas fiestas se remontan a los tiempos de la reina Victoria, en la segunda mitad del siglo XIX y recibían el nombre de desayunos, pese a celebrarse por la tarde. Se estima que en cada una se sirven unas 27.000 tazas de té, y 20.000 porciones de sandwinches y otras tantas de tarta. El 6 de mayo será la primera de las fiestas de jardín, a la que seguirán otras el 8 y el 12 de mayo en Buckingham. Además, el 19 de mayo tendrá lugar la organizada por la Not Forgotten Association, ONG orientada a los veteranos de guerra. La última de las fiestas de este 2026, tendrá lugar en Holyroodhouse, la residencia real escocesa de Edimburgo, el próximo 30 de junio.
Son fechas marcadas en rojo en el calendario del Rey, solo ensombrecidas por el hecho de pasar un cumpleaños más de su nieto Archie separados por un oceáno de distancia. Se dice que nada le gustaría más que tener más contacto con los hijos del príncipe Harry, de quien lleva distanciado desde que abandonase la casa real junto a Meghan Markle hace seis años. Hace casi cuatro años que Carlos III no ve a Archie ni a Lilibet. La última vez fue con motivo de las celebraciones del Jubileo de Platino de Isabel II. Dicen que entonces estuvo encantado con su visita y pudo disfrutar de un tiempo con ellos.
Hace unos meses, su reunión con Harry en Clarence House parecía abrir una etapa de deshielo en su relación que conduciría a un reencuentro con sus nietos, pero esas "conversaciones de paz" han quedado en stand by. Entonces Harry mostró su predisposición a firmar la paz en una entrevista con la BBC: "Me encantaría reconciliarme con mi familia. No tiene sentido seguir peleando, la vida es preciosa". La visita familiar a Londres parecía a la vuelta de la esquina, pero de momento, ni se ha producido ni parece que entre en su planes.
Los duques de Sussex continúan con sus proyectos y su agenda paralela en la que dan forma a su particular manera de hacer diplomacia. Su próximo viaje a Australia es una nueva demostración de fuerza en uno de los grandes miembros de la Commonwealth y escenario de aquella primera gira oficial en la que Meghan Markle se ganó a la opinión pública. Entre tanto, siguen manteniendo una enorme discreción en lo que respecta a sus hijos, aunque es cierto que cada vez aparecen más en sus publicaciones, siempre de forma muy sutil y sin mostrar su rostro, pero conscientes de que la enorme expectación que generan Archie y Lilibet puede ser garantía de éxito para la promoción de sus proyecto.







