"Es el Señor", esa es la frase que podría resumir lo que este domingo, 7 de mayo, se ha vivido en la plaza de Cibeles de Madrid, centro neurálgico de la capital y, por unas horas, epicentro de la fe católica a nivel mundial. Porque sí, la capital ha sido el ejemplo de que la fe mueve montañas y, en este caso, ha movilizado a más de un millón de personas que no se han perdido la primera eucaristía del Papa León XIV en nuestro país, en un viaje que ya es histórico. Un acto como no se recuerda que ha dejado en todos un gran sabor de boca, incluido el rey Felipe VI, un gran anfitrión, que al despedirse le ha dicho al Papa: "Madrid ha respondido bien, ¿no?".
Una especie de Camino de Santiago a la madrileña
Esta periodista ha vivido en primera persona la Santa Misa a la que han acudido los reyes Felipe y Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, y ha podido comprobar la emoción de las miles de personas que han aguantado estoicamente a pleno sol. Tras dejar a mis hijos a buen recaudo, mochila en ristre, gorra (indispensable), protección solar (más imprescindible), botella de agua y acreditación al cuello, me lanzo a las calles. Enfilo la calle Goya, donde cada vez hay más gente que se dirige hacia Cibeles en una especie de Camino de Santiago a la madrileña. Algunos van vestidos 'de domingo' y los más previsores portan taburetes plegables. El ruido de los helicópteros cada vez es más ensordecedor, las calles empiezan a estar cortadas y la marea humana ya se adueña de la calzada. Una mezcla de nervios, expectación y ambiente festivo lo inunda todo.
El papamóvil por la calle Serrano, se desata la locura
La primera sorpresa llega sobre las 9:30 horas cuando en la intersección de la calle Velázquez con Goya la multitud saca los móviles. "¡Es el Papa", dice la familia Sanz "católicos de fe férrea" que esperan que con esta visita "haya unión de la Iglesia y de todos los católicos y que se despierte la fe en este país, que se abogue por la Paz", según cuentan. En efecto, el papamóvil desciende por la calle Serrano rumbo al altar junto a la diosa Cibeles, custodiado por un despliegue impresionante de seguridad y agentes de la Policía Nacional a caballo. Esta visita, además de ser todo un hito para los católicos, también ha supuesto todo un desafío para una ciudad acostumbrada a los macroeventos. Sin embargo, lo vivido este domingo lo supera todo. Nadie quiere perderse el gran acontecimiento de la temporada. Hasta unos veteranos del Ejército del Aire, donde ha estado formándose la princesa Leonor, se encuentran en pleno Paseo de la Castellana. "Una vez soldado, toda la vida soldado", comentan y añaden que "si está mi jefe [el Rey] yo estoy con él" y se muestran orgullosos de que en el Ejército "Leonor lo ha hecho todo", hasta tirarase en paracaídas.
"Esto es muy emocionante"
Con algo de retraso, Madrid enloquece con la aparición de la Familia Real, que se lleva todas las ovaciones. Arranca la misa con algo de retraso y el calor aún es soportable. No obstante, los puestos de agua regentados por los voluntarios no dan abasto y el silencio se hace presente. Marta ha venido con sus padres, que superan los 90 años. Es una de las afortunadas que tiene silla y vive la misa "como un regalo del cielo". Dice que "es mi hijo que se fue hace cuatro años allá arriba; es el que me ha traído hasta aquí. Esto es muy emocionante", dice a punto de romper a llorar. Padres con hijos con discapacidad tampoco quieren perderse nada. Ellos mejor que nadie conocen la misericordia de Dios. No puedo evitar recordar a mis niños y el corazón se me estremece.
La misa con más sacerdotes de la historia
La homilía de León XIV marca el primero de los grandes momentos de la eucaristía en la que han participado más de 150 obispos y cardenales y 1.600 sacerdotes con ornamentos confeccionados para la ocasión e inspirados en la Catedral de la Almudena. "Esta memoria del Señor presente en el Plan eucarístico está en el corazón de vuestra fe y de la historia de vuestro pueblo. Aquí en Madrid, pero también en tantos otros lugares de España, el Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios". Sobre la fiesta ha advertido que no es "una supervivencia folclórica o de un simple adorno estético: aquí se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros".
El momento de la Paz o cómo la Familia Real se muestra como una familia más en una misa de domingo
Según avanza la ceremonia religiosa, el calor empieza a hacerse insoportable. Las voluntarias del puesto que reparte agua no paran. Otros voluntarios rocían a la gente con aspersores y acuden a estos puestos a recargar sus dosificadores. "No sabéis cuánto os lo agradezco", dice uno de ellos. "Es el Señor", responde una de ellas, una frase que se repite constantemente entre los fieles. Uno de los momentos en el que la Familia Real se ha mostrado como una familia acudiendo un domingo cualquiera a misa. En el momento de La Paz, los Reyes se besan entre ellos, y la princesa y Leonor hacen lo mismo. Finalmente, el Rey coge las manos de sus hijas, nuevamente demostrando la piña que son.
*Noticia en elaboración









