El Palacio Real de Estocolmo ya prepara sus rincones más emblemáticos para convertirse en el escenario del gran homenaje al rey Carlos Gustavo de Suecia con motivo de su 80º cumpleaños. Sin embargo, otra historia se escribe —en paralelo— y ha pasado casi desapercibida. La realeza europea no solo será testigo de un aniversario, sino también de una auténtica puesta de largo 'royal' que centrará su protagonismo en algunos de los miembros de la realeza más sofisticada del mundo.
Entre los debuts más esperados
La historia de la reina Suthida puede narrarse casi como una casualidad. Protagonista de un relato que, aunque lejos de los cuentos tradicionales, bien podría formar parte de las leyendas más románticas de nuestro tiempo, su trayectoria la ha llevado de escolta real a reina de Tailandia. Un destino sellado con un 'sí, quiero' junto a su esposo, el rey Maha Vajiralongkorn, más conocido como Rama X. Y es que, pese a ocupar un lugar destacado en una de las monarquías más poderosas del mundo, la reina Suthida aún no ha debutado ante la realeza europea en un gran banquete de Estado.
Es por ello que se espera que sea en la noche del 30 de abril cuando, ante la presencia de las grandes reinas de Europa, luzca —por fin— algunas de las piezas más emblemáticas del joyero real de Tailandia, legado en parte por la Reina Madre, fallecida el pasado mes de octubre. Un momento que no solo marcaría su debut en la escena europea, sino también la oportunidad de proyectar, a través de sus alhajas, la tradición y el peso simbólico de una de las monarquías más herméticas del mundo.
El debut de un futuro Soberano
Conocido por ser uno de los herederos más discretos del mundo, se perfila como uno de los debuts más esperados de la noche del jueves. El del príncipe del diminuto principado que, a sus 30 años, Joseph Wenzel Maximilian Maria von und zu Liechtenstein es el primogénito del príncipe Alois, actual regente del Principado, y de la princesa Sofía de Baviera. No obstante, y pese a su edad, será la primera vez que el heredero asista a un acto de gran envergadura, en el que ejercerá como digno sucesor de su padre, quien, según lo previsto, se ausentará del gran banquete de gala por motivos desconocidos. Un momento en el que Wenzel comenzará a asumir, de forma simbólica, las responsabilidades que en el futuro recaerán sobre él bajo la corona principesca.
Un debut internacional que marca un antes y un después en su trayectoria institucional, dada su habitual ausencia en grandes citas, como el funeral del príncipe Constantino en 2023. Una discreción que, con el paso del tiempo, le ha consolidado como uno de los príncipes más enigmáticos del panorama europeo, llamado a heredar no solo un poder ejecutivo, sino también una fortuna estimada en 11.000 millones de euros. Un viaje con el que, de forma inesperada, comienza a formar parte del eje internacional en uno de los grandes eventos del siglo.
El debut con tiara de Denica de Serbia
El protocolo oficial, denominado white tie —corbata blanca— es, en esencia, una estructura normativa en la que las mujeres deberán vestir de largo, lucir tiara e imponerse sobre una kilométrica alfombra palaciega. Es por ello que para la princesa Denica de Serbia, en esta ocasión, no habrá alternativa recurrente: deberá lucir alguna de las alhajas más imponentes del joyero de la Corona de Serbia —extinta en 1945–, y aunque no sea casa reinante, el protocolo se ajusta de la misma forma, considerándose a los miembros reales —aunque inexistentes— una más dentro de esta gran gala. Denise, de estilo bohemio aunque elegante, deberá romper con una de sus normas personales más estrictas.
Su entrada en la Casa Real —tras su matrimonio con el príncipe Felipe Karadjordjevic, heredero al trono— se convirtió en un símbolo de continuidad. Sin embargo, su boda, celebrada en 2017, estuvo marcada por una notable ausencia: la de una tiara familiar. Desde entonces, nunca habíamos visto a la princesa Denica —diseñadora gráfica e hija del afamado artista serbio Cile Marinkovic— lucir una pieza de estas características. No obstante, al igual que la reina Suthida, convertirá el 80º aniversario del rey sueco en su puesta de largo más personal. Un momento histórico que vivirá acompañada de su marido, el príncipe Felipe, así como de sus suegros, los príncipes Alejandro y Catalina.
Los 'otros' invitados del gran banquete
Es un hecho que los ya mencionados ocuparán un lugar destacado en este aniversario, aunque el protagonismo no recaerá únicamente sobre ellos. En el caso de España, será la reina Sofía quien represente a la Familia Real. Desde Dinamarca, los reyes Federico y Mary, junto a Margarita II y Benedicta, convertirán la cita en su propia puesta de largo. Bélgica estará representada por los reyes Felipe y Matilde, mientras que Luxemburgo contará con la presencia de los grandes duques Guillermo y Stéphanie, así como de Enrique. Por parte de Noruega, destaca la ausencia de la princesa Mette-Marit, aunque la dinastía estará representada por los reyes Harald y Sonia, además del príncipe Haakon.
En cuanto a los Países Bajos, ante la ausencia de la reina Máxima —que se encontrará en Argentina durante el cumpleaños— y del rey Guillermo, será la princesa Beatriz quien asuma la representación. Una lista que se completa, poco a poco, con jefes de Estado, de Gobierno e invitados que serán testigos de un gran evento llamado a marcar un antes y un después en las relaciones entre las familias reales europeas.









