Es época de graduaciones y todavía también de Comuniones. Son días muy especiales para los hijos y los padres siempre quieren que salga todo perfecto, pero cuando éstos están separados siempre surgen las dudas. "Hay personas que pasan días dándole vueltas a: cómo saludar, dónde sentarse, si habrá conversación, cómo hacer para no discutir, qué vamos a permitir de nuestra ex pareja y que no. Y así miles de preguntas sobre cómo actuar", nos asegura Fátima Gallardo, terapeuta de pareja por la FEATF (Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar). "Muchas veces no sabemos cómo actuar" y, aunque exista contacto por los hijos, aunque sea solo por mensajes, el hecho de no vernos cara a cara durante tanto tiempo hace que el encuentro genere todavía más tensión; "en los casos en los que la expareja apenas ha coincidido desde la separación, normalmente todavía cuesta más".
Gallardo, que está especializada en acompañar a personas y parejas en procesos de crisis relacional, conflictos de comunicación, gestión emocional, infidelidades, separación y reconstrucción del vínculo, recalca que es muy importante tener presente que no hace falta llevarse increíblemente bien para gestionar bien ese día. "A veces el objetivo es mucho más sencillo: que no haya conflicto y poder acompañar al hijo o a la hija sin añadir más tensión de la necesaria", tranquiliza al respecto. La clave es que el hijo no sienta que tiene que estar pendiente de cómo está cada uno, ni que tenga que dividirse entre sus padres. "Que pueda disfrutar su día sin preocuparse por nosotros".
Como adultos, es importante entender que llevarnos bien o ser cordiales con nuestro ex no significa perdonarlo ni volver a ser pareja. Significa, simplemente, poder funcionar como un buen equipo en lo que respecta a los hijos.
El ideal de pareja separada que funciona como un equipo por el bien de los hijos en común son Paula Echevarraría y David Bustamante, a los que veíamos juntos de nuevo en la graduación de su hija Daniela, justo nueve años después de que posaran juntos por última vez; fue en la Comunión de Daniela y ellos acababan de separarse, por lo que las emociones estaban mucho más a flor de piel. Ahora que ambos han rehecho sus vidas y tienen nuevas parejas, se les ha visto mucho más sonrientes y relajados. "No siempre es fácil llegar a ese punto de sintonía entre una ex pareja, pero sí es algo bastante habitual", comenta Fátima Gallardo.
La experta nos cuenta que, como cabe suponer, al principio suele ser más difícil llevarse bien y que, sin embargo, es más común que muchas exparejas, con el paso del tiempo, consigan construir una relación más cordial, al menos en todo lo que tiene que ver con la crianza. "Y también hay muchas otras que no, claro".
"Como adultos, es importante entender que llevarnos bien o ser cordiales con nuestro ex no significa perdonarlo ni volver a ser pareja. Significa, simplemente, poder funcionar como un buen equipo en lo que respecta a los hijos", señala. "Y que realmente mostrar nuestro enfado tiene más que ver con nuestra relación de pareja que con la relación de padres".
Juntos, pero no revueltos
También la actriz estadounidense Kate Hudson coincidía con su ex, el vocalista de la banda de rock The Black Crowes, Chris Robinson, en la graduación de su único hijo en común, Ryder. En una fotografía que la actriz ha subido a sus redes sociales, se les ve a ambos posando y abrazando a Ryan; en la imagen, se ve cordialidad, pero no las muestras de cariño y la apariencia de trabajo en equipo que sí se perciben en Paula Echevarría y David Bustamante. En el caso de la expareja estadounidense, Kate Hudson ha comentado en alguna ocasión que la separación de Robinson fue muy dura porque estaba muy enamorada de él. Ya lo tienen los dos completamente superado, han tenido nuevas relaciones y más hijos fruto de ellas, pero ¿pueden quedar ciertas rencillas si han pasado muchos años de la separación?
Le hemos preguntado a Fátima Gallardo qué hacer cuando sí quedan rencillas o algunas heridas por cerrar. "Claro que pueden seguir quedando heridas o roces incluso muchos años después de una separación. Y más todavía cuando la relación fue importante o la ruptura fue dolorosa", nos responde. "A veces pensamos que 'superar' algo significa no sentir ya absolutamente nada por esa persona, pero las emociones no funcionan así".
"También influye muchísimo la forma en que terminó la relación. No es lo mismo una ruptura tranquila que una marcada por una infidelidad, mucho desgaste o dinámicas muy difíciles dentro de la pareja. Todo eso deja una huella distinta". De hecho, señala que acabar siendo mejores amigos después de una ruptura no es precisamente lo más habitual; lo que sí es más común es llegar a una cordialidad, como parece el caso de Kate Hudson y Chris Robinson, y poder coincidir en momentos importantes, hablar con respeto y compartir algunos espacios sin conflicto, "aunque siga habiendo cierta distancia emocional".
"Y eso también está bien. Porque llevarse correctamente con una expareja no significa olvidar lo vivido ni fingir una cercanía que no existe. Muchas veces, simplemente, significa haber encontrado una forma más sana de relacionarse, sobre todo cuando hay hijos en común".
A veces pensamos que 'superar' algo significa no sentir ya absolutamente nada por esa persona, pero las emociones no funcionan así
"Al final, más que intentar tener la relación 'perfecta' con un ex, lo importante es construir una convivencia lo bastante tranquila como para que los hijos no tengan que cargar siempre con la tensión entre ambos", concluye la terapeuta de pareja por la FEATF. "Cómo estamos con la ruptura o si nos enfada o no lo ocurrido es más nuestro sentir como adultos y pareja, no como padres".






