Este sábado 20 de junio, Ingrid Sanz Asensio ha protagonizado una de las bodas más esperadas del verano social español. La hija de Fernando Sanz e Ingrid Asensio ha dado el “sí, quiero” al futbolista Ilies Hassaine en la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid, el mismo templo en el que sus padres celebraron su boda hace casi 30 años. Un detalle cargado de simbolismo que ha convertido este enlace en una celebración familiar y emocional. La boda llega además en un fin de semana especialmente destacado para la alta sociedad española, después del enlace celebrado el viernes por Carmen Laffón, hermana de Rochi Laffón, amiga íntima de Victoria Federica y protagonista también de uno de los looks de invitada más comentados.
Para su gran día, Ingrid ha confiado en Silvia Fernández, una diseñadora muy cercana a la familia que ha vestido en distintas ocasiones a su madre, sus hermanas e incluso a su abuela materna. El resultado ha sido un vestido de novia profundamente romántico, protagonizado por el encaje, la manga francesa, una silueta que marca la cintura y uno de los elementos más llamativos del look: un velo XXL con inspiración royal.
Un vestido de novia de encaje con silueta romántica y cintura marcada
El diseño elegido por Ingrid Sanz Asensio resume una de las tendencias más buscadas entre las novias actuales: recuperar la esencia clásica de las grandes bodas con piezas atemporales y llenas de detalles artesanales.
El vestido está realizado en encaje blanco, con un cuerpo muy trabajado donde los bordados adquieren todo el protagonismo. El escote redondo y las mangas francesas aportan ese aire elegante y tradicional, mientras que el patrón ajustado en la cintura estilo fajín consigue una silueta muy favorecedora y femenina.
Uno de los detalles más especiales aparece en la parte posterior del vestido, donde la cola continúa el mismo trabajo de encaje del diseño principal. Una pieza de gran presencia que se ha descubierto cuando Ingrid ha bajado del coche antiguo que la llevó hasta la iglesia acompañada de su padre.
El resultado es un vestido que mezcla romanticismo y sofisticación, sin recurrir a grandes excesos: una apuesta por la belleza del tejido, la caída y el trabajo artesanal.
El velo XXL, el ramo blanco y el “algo azul” más especial de la novia
Si hay un elemento que ha transformado completamente el look de Ingrid ha sido el velo. La novia ha elegido un diseño muy largo, ligero y delicado, con una caída que recuerda a los velos de las grandes bodas reales.
Su longitud supera incluso a la cola del vestido, creando ese efecto visual tan cinematográfico que convierte la llegada a la iglesia en uno de los momentos más memorables de cualquier boda.
En clave beauty, Ingrid ha optado por la elegancia de un recogido bajo, dejando todo el protagonismo al vestido y al velo. El maquillaje se ha centrado especialmente en la mirada, con un resultado natural y sofisticado.
Como joyas, ha elegido unos pendientes de aguamarinas, un detalle lleno de significado que conecta con una de las tradiciones más conocidas de las novias: llevar “algo azul” como símbolo de fidelidad, protección y buena fortuna.
El look se completaba con un ramo de flores blancas, en perfecta armonía con la pureza y sencillez del vestido.
Una boda marcada por la historia familiar y una nueva generación
La boda de Ingrid Sanz Asensio e Ilies Hassaine ha reunido a familiares y amigos en un día especialmente emotivo para la familia Sanz Asensio.
La pareja, que mantiene una relación desde 2021, llega a este enlace después de haber formado una familia junto a sus dos hijas, Micaela e Ingrid. El compromiso llegó en 2023, tras el bautizo de su primera hija, cuando Ilies sorprendió a Ingrid con una romántica petición de matrimonio.
Uno de los momentos más tiernos del día lo han protagonizado precisamente las pequeñas, que han llegado vestidas de blanco con detalles rosas, lazos y tocados de flores, acompañando a su madre en una jornada que quedará para siempre en la memoria familiar.
La iglesia de San Jerónimo el Real, uno de los templos más emblemáticos de Madrid, volvía así a convertirse en escenario de una gran historia de amor. Casi tres décadas después de la boda de sus padres, Ingrid Sanz Asensio ha escrito allí su propio capítulo familiar con un vestido que combina tradición, romanticismo y ese aire de novia eterna que nunca pasa de moda.










