Cada madrina de boda tiene sus propios requisitos a la hora de idear el look para el enlace de su hijo. En el caso de Carmen, el reto era no perder su esencia, una premisa que se repite entre las madres de los novios con más gusto. “Siempre había tenido muy claro que el vestido de madrina debía reflejar mi estilo personal. Para mí era fundamental sentirme cómoda, fiel a mí misma y, al mismo tiempo, estar a la altura de un día tan especial”, nos desvela. Con el fin de crear su estilismo soñado, se puso en manos de Jorge Redondo, quien ideó para ella una prenda con dos texturas en marrón y ocre.
La idea de combinar dos tonos y dos tejidos radicalmente opuestos podría haberse entendido como una apuesta muy arriesgada, pero lo cierto es que, al margen del carácter 'muy moda' de este look, el resultado fue verdaderamente atemporal. Sabiendo de la elegancia de la pieza, nuestra protagonista nos cuenta: “apostamos por un diseño sencillo, pero cuidando los detalles. Más que seguir tendencias, quise elegir algo que me representara y con lo que me sintiera segura y feliz”.
Cita tras cita, más ilusión
Carmen quedó fascinada con el trabajo de Redondo, a quien conoció a través de su nuera. Desde aquella primera toma de contacto, la buena sintonía fue total. “Ya había confiado en él anteriormente, ya que fue quien diseñó el vestido de novia de mi hija y me encanta todo lo que hace. Tiene una sensibilidad especial para captar exactamente lo que buscas y lo que quieres transmitir”, defiende.
Cuando consultamos a esta madrina de boda tan estilosa qué recuerdos guarda del proceso de creación del diseño, nos dice que fue “muy bonito y cercano”. La prenda destacaba por su cuerpo plisado y amplio que contrastaba con una falda ajustada en terciopelo marrón con un gran lazo en un lateral. Prueba tras prueba, la creación iba cogiendo forma. “Desde la elección de los tejidos y el color hasta cada una de las pruebas, todo estuvo muy cuidado”, apunta.
“Jorge acompaña muchísimo en todo momento, escucha, propone y te hace sentir muy segura en cada decisión. Esa confianza es fundamental en una ocasión tan importante, y con él el resultado no puede ser más acertado”.
Encontrar la armonía en el look
En cada prueba a la que acudía, Carmen contaba con su hija, su madre y sus sobrinas como compañeras. El vestido se iba perfilando con la aprobación de estas grandes aliadas. “Ha sido muy divertido”, reconoce. De estas reuniones, nuestra protagonista se centra en una cuestión en concreto: “recuerdo especialmente todo el proceso del tocado. Jorge tenía muy claro desde el principio que el look debía llevar uno y para mí era algo completamente nuevo. Lo pasamos muy bien buscándolo”. Finalmente, se decidieron por uno de tipo plato, a juego con la falda, realizado en sinamay, con dos largos raquis.
Precisamente en la falda, que era del mismo tono que este tocado, se encuentra el detalle que esta madrina considera el más llamativo y lucido. “El lazo de la falda me encanta porque creo que marca completamente la diferencia en el conjunto”, señala. Añade que en el taller de esta casa tienen muy buen ojo para crear elementos que capten todas las miradas. “Ahí es donde realmente se nota el sello de Jorge Redondo. Tiene una capacidad increíble para innovar sin perder la elegancia, y ese tipo de elementos hacen que el look sea tan especial”.
Causar una buena impresión
“Era muy consciente del papel tan importante que tenía como madrina, pero al mismo tiempo no quería sentir que llevaba algo que no fuera acorde a mi estilo. Para mí era fundamental reconocerme en el look. Buscaba un equilibrio: un conjunto que me sentara bien, que fuera elegante y apropiado para la ocasión, pero sin excesos ni artificios. Quería transmitir naturalidad, sintiéndome cómoda y segura en todo momento”, revela Carmen.
Estas premisas también fueron de importancia cuando se dispuso a escoger los accesorios del estilismo. Además de unos stilettos marrones y del mini clutch Manhattan de la propia firma Redondo, apostó por joyas familiares con mucho peso emocional que seleccionó cuidadosamente. Estaban reservadas para tener protagonismo en un día como este. “Llevaba unos pendientes y un anillo antiguos que pertenecen a mi familia y que tienen un valor muy especial para mí. Me emocionaba especialmente llevarlas porque son piezas cargadas de historia, que han pasado de generación en generación, y llevarlas en un día así las hacía aún más significativas”, comparte.
El look era ideal para un enlace de invierno que se celebró el pasado 28 de febrero en Madrid, en dos escenarios: la Basílica de La Milagrosa y Finca Las Tenadas. El sol brilló este día y la decoración de los espacios encantó a los invitados, tal y como desvela Carmen. “La misa fue muy emotiva, llena de momentos especiales que tocaron el corazón de todos los presentes. La celebración posterior fue alegre y divertida, con risas, música y mucha energía positiva. Sin duda, fue un día inolvidable que todos disfrutamos al máximo”, rememora.
Anécdotas destacadas
“Un momento que recuerdo con mucho cariño fue durante el cóctel, cuando mi hijo Eloy sorprendió a todos cantándole una canción a su esposa, Natalia. Y, aunque su voz no ganaría ningún premio de canto, la sorpresa fue tan divertida y llena de cariño que nos hizo reír y emocionarnos a todos a la vez. En ese mismo momento, Eloy también dedicó unas palabras a mi madre, su abuela, ya que ese día celebrábamos el 60 aniversario de boda de mis padres. Aunque mi padre ya no está, siempre lo recordamos y fue muy especial poder incluirlo de alguna manera en la celebración. Fue un instante divertido y emotivo a la vez, que todos guardaremos con mucho cariño”.
Otro de los instantes a los que nuestra protagonista siempre regresa es la entrada de la novia en la ceremonia, algo que recuerda como emotivo e ilusionante. La misa estuvo marcada por escenas emocionantes: “se podía sentir el amor profundo que se tienen mi hijo Eloy y su ahora esposa, Natalia”. El ambiente festivo de la celebración posterior estuvo repleto de buenos deseos, con convidados muy felices por la pareja de recién casados. “Momentos que jamás olvidaré”, dice.
Para poner punto final a esta historia, Carmen tiene un mensaje para las madres de los novios que vayan a ejercer de madrinas próximamente. “Que la persona que diseñe tu vestido sepa captar tus gustos y necesidades, y que realmente se implique en todo el proceso”, puntualiza. Para ella, la confianza es la clave para sentirse cómodas y lograr un resultado verdaderamente favorecedor. “También creo que es muy importante vivir este proceso acompañada. Mi hermana Ana no se perdió ninguna prueba, y mi hija, mis amigas y el resto de mis hermanas me acompañaron en la elección de los complementos y en las dudas sobre telas y detalles”, añade. Porque con el paso de los años, no solo se rememora el gran día, también el camino hacia el mismo. “Son recuerdos que siempre guardaré y agradeceré”, concluye.













