Quien lo ha experimentado lo sabe: el amor a primera vista existe. Aunque es complejo de explicar, sí resulta muy fácil de experimentar. Pasa con las personas, por supuesto - de ahí han salido algunas de las historias de amor más duraderas -, con las casas y también con ciertos vestidos, sobre todo aquellos destinados a días y ocasiones especiales. Isabel Cidoncha lo vivió con un diseño de Redondo Brand cuando estaba en plena búsqueda de un look para ir a la boda de una de sus mejores amigas. "En cuanto vi el vestido de tafetán naranja colgado, supe que no quería ver ninguno más", nos ha contado.
La historia (de amor) con el creador español no es nueva, sino que es una relación que viene de antes, ya que Jorge Redondo le diseñó el vestido de novia en plena pandemia y ella fue, en cierto modo, la "culpable" de que el diseñador lanzara, años más tarde, Redondo White. "Acudí a él sin pensarlo; tenemos una conexión súper especial y sé que es un acierto seguro", confiesa Isabel, quien también reconoce que confiaba tanto en su pericia y su trabajo que postergó la compra del vestido hasta diez días antes del enlace. "¡Tanta es la tranquilidad que me transmite!", confirma.
El 'flechazo' de Isabel fue con el vestido Catarina, un diseño perteneciente a la colección de primavera/verano 2026. La pieza es una de las más especiales de la cápsula, pues conviven en ella dos de los rasgos característicos de la marca: el color rojo y el volumen. El vestido está confeccionado en tafetán de color naranja caldero —casi, casi rojo— y viene muy ajustado al cuerpo gracias a un corsé drapeado hasta la cadera, aunque luego finaliza con mucho volumen en la zona de la falda.
Esta (y su volumen) es la gran protagonista del diseño, cuyas dimensiones se ven enfatizadas con el uso del tul de armar en el interior. "Este tipo de vestidos con grandes faldas se han convertido en un clásico de la firma. Cada temporada le damos una vuelta para sacar varias opciones diferentes pero igual de atractivas", explica Jorge Redondo sobre la pieza. "Creo que, precisamente, ese volumen con el tejido crea un vestido muy ligero pero muy efectista", añade.
Llevar un vestido de corte princesa y realizado en un tejido rojo y brillante es atrevido, pero complementarlo con una pamela XL y una estola de visón es un ejercicio solo apto para invitadas tan experimentadas y sofisticadas como Isabel. No solo eligió un diseño muy vistoso, sino que apostó por elegir accesorios nada discretos.
"Complementé el look con una pamela de rafia en color bronce y en forma de medusa de Zahatí, haciendo contraste con una estola de visón de mi madre", explica la invitada. Asimismo, cuenta, optó por unos zapatos marrón chocolate en satén, un bolso vintage tipo cofre también perteneciente a su madre y unos pendientes muy especiales, los que lució el día de su boda en agosto de 2020.
Los pendientes, explica la invitada, tienen más de un siglo de historia. "Son una maravilla; los guardo como oro en paño", afirma. Esta pieza tan querida casaba perfectamente con el diseño y le aportaban un toque elegante y elevado.
"Me encantaba la idea del contraste entre la pamela de rafia y la estola de visón, así como la paleta de colores naranja-bronce-marrón", afirma Isabel sobre su propuesta en la que, a pesar de la celeridad con la que encontró vestido, se revela cierta planificación.
Sin duda, es una de las más originales y especiales de lo que llevamos de temporada.









