Aniversario nupcial

Cuando Yerbabuena fue el epicentro de España: recordamos la boda de Rocío Jurado y Ortega Cano, con 4 vestidos de novia y 1500 invitados


Un día como hoy, la pareja contrajo matrimonio en su finca, a las afueras de Sevilla


Boda Rocío Jurado y José Ortega Cano© ¡HOLA!
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
17 de febrero de 2026 a las 6:00 CET

Más de 1.500 invitados aguardaban la llegada de la novia. Aquello no era una simple boda, era toda una experiencia. No todos los días se casaba ‘la más grande’, en la que entonces era su finca, La Yerbabuena (que su futuro marido vendería en 2003), con tan espectacular despliegue planteado, que llegó a alcanzar los 110 millones de pesetas. Rocío Jurado y José Ortega Cano contrajeron matrimonio el 17 de febrero de 1995, hace hoy 31 años, en Castilblanco de los Arroyos, a unos 40 kilómetros de Sevilla capital. El torero y la tonadillera se llevaban 10 años de diferencia. Este era el segundo enlace para la diva de la canción española, que la noche previa al ‘sí, quiero’, reconocía aquella mañana, no había podido dormir, consecuencia de la ilusión que la invadía. 

Boda Rocío Jurado y José Ortega Cano© ¡HOLA!

Casarse en casa

A su llegada a la ermita de la Santísima Trinidad, construida por la pareja en la loma del propio cortijo, a la chipionera le esperaba un entrañable amigo, don Ángel Romero, el párroco de la iglesia jerezana de San Miguel. Natural del municipio sevillano de Lebrija, también había sido sacerdote de la Parroquia Nuestra Señora de la O de Chipiona durante 16 años y, por ello, se encargó de oficiar la ceremonia aquel bonito día. En el interior del templo, cinco imágenes sorprendían a los asistentes: la de Nuestra Señora del Espíritu Santo, la Virgen de Regla, la de la Caridad del Cobre, la de la Macarena y la de la Santísima Trinidad.

El novio había llegado al altar 15 minutos antes que la novia, que lo había hecho agarrada del brazo de su hermano, Amador Mohedano. Al concluir la ceremonia, que estuvo amenizada por un coro con 12 voces, los invitados y los recién casados (montados en un carruaje, prestado por Manolo Prado y Colón de Carvajal) pusieron rumbo a la celebración, situada en el mismo entorno. Algunos llegaron antes que otros, dado que la ermita tan solo tenía capacidad para 200 personas, por lo que los restantes 1.300 siguieron la ceremonia a través de una pantalla, dentro de una carpa.

BODA DE LA CANTANTE ROCIO JURADO Y EL TORERO JOSE ORTEGA CANO EN LA FINCA " YERBABUENA " EN SEVILLA© GTRES

Cuatro vestidos de novia

Fue una jornada para el recuerdo, lo que ahora llamaríamos una boda espectáculo, con la que los novios dejaron a sus convidados boquiabiertos. Empezando por la pieza que más brilló y que más se rememora, años después, el look nupcial escogido para pasar por el altar. Frente al clasicismo del chaqué del prometido, su futura esposa escogió una pieza con guiños a la artesanía, la cultura andaluza y la tauromaquia. Carlos Arturo Zapata dio forma a esta propuesta (y a los otros tres diseños), que presentaba un escote barco, silueta recta, mangas largas y una capa, confeccionada en seda salvaje, chantilly, organza y encaje francés. 

Para completar el estilismo, la artista lució unos costosísimos pendientes de brillantes y oro blanco y un choker del que colgaba una gran cruz (regalo de su madre), combinados con una manicura rosa pastel, una diadema de flores y una melena recogida en una redecilla, de seda con perlas, de inspiración goyesca, en un claro guiño a la vestimenta escogida en algunos festejos taurinos. Además, lejos de los ramos de blancos más tradicionales, Rocío Jurado prefirió un diseño floral algo más exótico, con abundancia de variedades verdes y orquídeas con centros rosados como protagonistas. Estas mismas flores fueron las escogidas para crear una diadema natural sobre la que se enganchaba la citada redecilla. Del peinado y el maquillaje se habían ocupado, horas antes, Gloria Mohedano y Rosa Benito.

Bodas de las divas de la canción española Rocío Jurado y Ortega Cano© GTRES

El mismo diseñador colombiano fue el responsable de crear los vestidos para el cortejo que acompañaba a reconocida estrella. Las damas de honor, las pequeñas damitas y los pajes llevaban trajes que parecían evocar tiempos pasados, de mangas farol, falda con volumen y mandil, que podrían estar en sintonía con la estética goyesca propuesta por la tonadillera. 

Anécdotas curiosas

Testigos de este gran día fueron Paco de Lucía, Juanita Reina, Manolo Escobar, Massiel, Carmen Martínez-Bordiú, la duquesa de Alba y su hija Eugenia, Beatriz de Orleans, Pilar Medina-Sidonia, el compositor Manuel Alejandro, el secretario de la cantante, Juan de la Rosa, el doctor Claudio Mariscal y el torero Sebastián Palomo Linares con Marina Danko, Jaime Ostos y María Ángeles Grajal, Espartaco y Patricia Rato Rafa Camino, Finito de Córdoba y Enrique Ponce.

Tras la parte emocionante de la jornada, la ceremonia (en la que la novia confundió felicidad eterna con fidelidad eterna en sus votos), comenzó la gran degustación. Primero, un cuidado y agradable aperitivo en una carpa y, después, un largo almuerzo en una tercera carpa con 3.500 metros cuadrados de superficie. El menú, ideado por Félix Cabeza (muy cercano a Rocío Jurado) con su catering La Dorada, resultó ser bastante completo, aunque no uno habitual para un mes de febrero: surtido de mariscos, crema de melón, lomo a la brasa y tarta nupcial (con cinco pisos).

ROCIO JURADO VESTIDA DE NOVIA EN SU BODA CON ORTEGA CANO© GTRES

Cambio de estilismo

Tras el esperado dulce, llegó el momento de conocer el segundo look de la novia. Rocío Jurado no llegó a utilizar los cuatro diseños ideados por Zapata para ella que, aseguraban rumores de la época, la mantuvieron indecisa hasta el último momento. No obstante, este modelo era perfecto para la fiesta y casaba a la perfección con su estilo habitual. Para deleitar a los allí reunidos con su voz y dedicar algunas de sus mejores letras a su ya marido, se cambió de look y apostó por una propuesta que parecía evocar los trajes de flamenca y los clásicos diseños de Colombia, empleados para bailar cumbia. Una creación en blanco con corte a la cadera, escote cuadrado, mangas largas acabadas en volante, pasacintas, bordados en relieve y encaje. 

Lo acompañó con los mismos pendientes y la misma cruz de su madre que llevaba durante la ceremonia. También con un recogido bajo con raya al lado y dos grandes flores blancas a los laterales, las orquídeas que habían protagonizado la diadema del primer look se distribuían ahora a cada lado. Una elección más práctica con la que pudo mantenerse en la pista de baile con el torero, hasta altas horas de la madrugada, bajo los sones de la orquesta Alcatraz y Los Romeros de la Puebla.