La boda de Cristian Toro y Susana Salmerón

Boda de Susana Salmerón y Cristian Toro: primeras palabras de la novia tras su enlace

Hablamos con la protagonista sobre su vestido sirena, los preparativos y la anécdota con la que sorprendieron a sus invitados

por Estrella Albendea

En una boda siempre nacen recuerdos imborrables y la del campeón del piragüismo Cristian Toro y Susana Salmerón, que tuvo lugar el pasado fin de semana en Pontevedra, ha dejado escenas inolvidables. Desde el pequeño Alejandro, el hijo que ambos tienen en común, despeinando a su padre antes de la ceremonia, hasta un regalo muy especial que llegó en carretilla. La pareja recuerda estos momentos con gran nitidez, porque un día tan bonito no se olvida. “Me llevo en el corazón el poder haber compartido estos días con toda la gente que es especial para nosotros. Compartir momentos con familia, amigos; amigos de tantas partes y verlos todos juntos…Para nosotros eso es lo que nos hemos llevado y lo que nos vamos a llevar para siempre”, nos cuenta la propia Susana.

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Un cambio de planes

Desde que planearan darse el ‘sí, quiero’ el 26 de mayo del año pasado ha sucedido mucho y la situación sanitaria afectó a Susana, que es enfermera. "Lo de la pandemia fue algo duro e inesperado, también desde el punto de vista sanitario. Después de tanta tensión, de ir planificando todo, tener que cancelarlo en el último momento fue un batacazo”, nos explica. Y continúa: “Además, pensábamos casarnos un año antes, pero no lo hicimos porque tuvimos al niño, por lo que era el segundo aplazamiento. Pero en el fondo yo lo he vivido con ilusión”. Es la emoción de los preparativos la que hizo que lo vieran desde el lado positivo, porque seguían ilusionados.

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Vestido de estilo sirena

Esa misma ilusión la mantuvieron durante su gran día, especialmente cuando la novia acudió al altar. Lo hacía con un vestido ceñido, de tirantes, con escote en V, cola y un velo repleto de detalles, un look que encontró ella misma en Aire Barcelona. “Tenía claro que quería un vestido estilo sirena, que tuviese el escote que llevé y que tuviera la espalda descubierta. Fui a tiro fijo y, después de visitar dos marcas, di con el mío”, apunta. En línea con la esencia moderna y romántica del vestido, optó por un recogido que realizaron unas peluqueras de O Grove, donde tuvo lugar la celebración. El maquillaje corrió a cargo de la hermana de Cristian, que es maquilladora en Inglaterra.

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“Los accesorios que elegí para la ocasión fueron unos zapatos de Gloria Ortiz, en El Corte Inglés, que, aunque me costó dar con ellos, lo conseguí y me encantaron. Son comídisimos y eran preciosos, tipo sandalia y la verdad es que tenían bastante tacón y fui genial con ellos”, relata ella misma. A ello sumó tres detalles más que completaban el estilismo: una pequeña tiara que colocó en la zona de la coronilla, una pulsera que le regalaron sus amigas y unos pendientes, obsequio de sus compañeros del trabajo.

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Sorpresas en el look

Pero, como es tendencia entre las novias en los últimos años, se cambió el calzado en la boda. No fue la única, Cristian se sumó y ambos lucieron unas deportivas con las que transformaron sus respectivos looks: “Quisimos hacer lo de las Converse porque nos gusta mucho la música indie y siempre van en nuestro atuendo. Quisimos hacerlo a la entrada del baile”. Así sorprendieron a sus invitados con un estilo algo más desenfadado y mucha personalidad.

El segundo cambio de zapato fue también una cuestión de comodidad. Susana se enamoró de uno de los calzados más sencillos y ‘made in Spain’ al que muchas novias caen rendidas durante el baile. “Cogí unas alpargatas de novia, súper bonitas, de la alpargatería del centro de Madrid, que la verdad eran muy cómodas y me encantaron. Tenía claro que alpargatas quería llevar”, nos cuenta. El mismo blanco impoluto de la alpargata, también estaba presente en la decoración del espacio.

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Decoración sencilla

La Finca Atlántida de O Grove, un enclave único con unas espectaculares vistas a la playa de La Lanzada fue testigo del amor de la pareja y de la gran fiesta que ofrecieron a sus invitados. Más allá de la magia de este rincón en el se cuida la jardinería y donde crecen preciosas hortensias, el blanco y el verde fueron protagonistas de la decoración y también del ramo de Susana: “El ramo de novia era blanco y verde, con rosas blancas, que me encantan y con hojas verdes mezcladas, porque me gustan esas tonalidades”.

En la conjunción de todos esos elementos está el éxito: una boda que contaba, además, con preboda y postboda y en cuya celebración no faltaron las risas. Desde que el piragüista pidiera la mano de su novia en 2018, después de ganar la medalla de plata en el mundial y con ella embarazada de seis meses, su amor no ha hecho más crecer. Testigos de esa relación han sido sus amigos y familiares y por eso, para la pareja, fue muy significativo el papel de uno de los grandes invitados. “El maestro de ceremonias era mi hermano, que es una de las personas más importantes de mi vida y que él haya oficiado este momento significa mucho. Un momento muy especial”, explica Susana.

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Celebrar un enlace supone una montaña rusa de emociones y el viaje, tal y como nos cuenta Susana, fue muy bonito. En la celebración hubo algunas ausencias que la novia se guardó en su corazón. “Ha sido otra oportunidad para juntar a mucha gente que hacía mucho tiempo que no podíamos ver por la pandemia y ha sido increíble. Hubo personas que no pudieron venir como mis tíos, que son como mis padres, que tuvieron Covid justo ese fin de semana. Se tuvieron que quedar en casa, pero hubo una llamada teléfonica y fue bastante emotivo. También ‘mi abuelita’, que ya está muy mayor y no pudo venir hasta aquí”, comparte. Pero, lo importante, cuenta ella, es haber reunido a tantos seres queridos después de un año tan complicado y eso, seguro, ninguno de los dos lo podrá olvidar.

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