Hay una fotografía que permite medir de un vistazo cuánto ha cambiado Kendall Jenner en apenas dos años. En septiembre de 2024, la modelo caminaba por la pasarela parisina de L’Oréal con un llamativo vestido rojo transparente, recortes estratégicos y el pelo recién teñido de rubio platino. Ahora, en el mismo desfile, ha vuelto a París con su característica melena morena y convertida en una de las grandes protagonistas de una Semana de la Moda en la que también ha compartido protagonismo con Jacob Elordi.
En 2026, Jenner no ha cerrado el desfile de L’Oréal como había hecho el año anterior: esta vez ha liderado la pasarela con un vestido negro completamente transparente, de cuello alto, cuerpo retorcido y una abertura altísima que dejaba al descubierto sus piernas. Lo ha llevado con sandalias negras de tacón y lencería color marfil bajo el tejido. El desfile, celebrado en París bajo el lema “Express Your Worth”, ha reunido a nombres como Viola Davis, Jane Fonda, Cara Delevingne, Eva Longoria o Philippine Leroy-Beaulieu y terminó con una actuación sorpresa de Céline Dion.
De la rubia platino al regreso de su moreno
La diferencia más evidente entre ambas apariciones está por encima de los hombros. En 2024, Kendall acababa de estrenar una melena rubia platino que se convirtió en uno de los grandes cambios de imagen de aquella temporada. El contraste con el vestido rojo transparente hacía que su aspecto resultara especialmente llamativo: una Kendall mucho más alejada de la imagen de morena con la que se había hecho reconocible.
En 2026, en cambio, ha recuperado el pelo oscuro. La estética que proyecta ahora es mucho más contenida: sastrería, tonos neutros, vestidos de líneas sencillas y una predilección por el minimalismo que ya venía desarrollándose en su armario. De hecho, ya se describía en 2024 su evolución hacia una estética de quiet luxury, mientras que sus recientes apariciones en París han profundizado en esa idea con beige, gris, negro y siluetas depuradas.
2025: el año intermedio
El desfile de L’Oréal de 2025 funciona como una fotografía intermedia de esa transformación. Kendall ya había abandonado el rubio y volvía a aparecer morena, aunque todavía conservaba buena parte del lenguaje espectacular de sus apariciones anteriores.
Aquella noche cerró el desfile con un vestido blanco de tirantes, cuerpo corsé fruncido y una falda vaporosa completamente transparente, rematada por una abertura de pierna muy pronunciada. Lo combinó con sandalias transparentes, ondas suaves y maquillaje rosado. Era una imagen más luminosa y romántica que la de 2026, pero ya anunciaba el regreso a su pelo oscuro.
Una nueva protagonista también fuera de la pasarela
El otro gran cambio no está en el armario, sino en quién aparece ahora a su lado. En 2024, cuando Jenner estrenó su melena rubia en París, no existía una pareja pública alrededor de la modelo que formara parte de su imagen mediática. Dos años después, su llegada a la Semana de la Moda tiene un acompañante habitual: Jacob Elordi.
La relación comenzó a despertar rumores en la primavera de 2026, después de que ambos fueran vistos juntos en distintos momentos, desde Coachella hasta Hawái, Tokio, Londres y Australia. En junio, las fotografías de ambos en Tokio hicieron que el romance pareciera cada vez menos una especulación; en los meses siguientes, las apariciones conjuntas se multiplicaron.
El momento más significativo para esta Semana de la Moda llegó en Milán: Kendall Jenner desfiló para Bottega Veneta y Jacob Elordi ocupó un asiento en primera fila para verla. Después, ambos salieron a cenar juntos. Ya en París, después del desfile de L’Oréal, volvieron a ser fotografiados juntos: Kendall llevaba un sencillo vestido gris y zapatos negros de tacón bajo, mientras Jacob optaba por una camisa blanca y pantalones negros.
El detalle que demuestra que ya tienen estilo de pareja
Lo más interesante de aquella imagen no era que fueran juntos, sino que sus looks parecían pertenecer al mismo universo. Los dos apostaron por una fórmula reducida a colores neutros y prendas sencillas, y compartieron incluso un pequeño detalle: pendientes tipo huggie. Los de Kendall estaban decorados con diamantes; los de Elordi, de oro liso.
Es una forma de vestir en pareja muy distinta de los conjuntos coordinados y deliberadamente idénticos que popularizaron algunas parejas de finales de los noventa y principios de los 2000.
El fantasma 'Kennedy' y el estilo en pareja que popularizó Brad Pitt
Ahí aparece la comparación con una de las parejas más influyentes de la moda de los noventa: Carolyn Bessette y John F. Kennedy Jr. Ella convirtió el minimalismo en una forma de vestir, con vestidos lenceros, camisas blancas, negro, gris, cortes limpios y accesorios precisos; él combinaba sastrería relajada con el uniforme preppy estadounidense.
Durante los noventa y los primeros años 2000 existió además otro fenómeno: las parejas famosas que parecían contagiarse mutuamente el armario. Brad Pitt es uno de los ejemplos más evidentes. Con Gwyneth Paltrow compartió una estética casi deliberadamente coordinada —trajes, colores y cortes similares—, y con otras parejas también terminó adaptando parte de su imagen al universo estilístico que construían juntos.
Una Kendall diferente, pero reconocible
El verdadero cambio de Jenner entre 2024 y 2026 no puede reducirse al color de su pelo ni a que ahora aparezca junto a Jacob Elordi. Kendall sigue siendo la supermodelo que sale a una pasarela y convierte cada vestido en espectáculo. Y ahora también forma parte de otra imagen muy reconocible en la cultura de la moda: la de una pareja que, sin proponérselo aparentemente, empieza a construir un estilo reconocible propio.










