Hablamos con Vanesa Lorenzo, musa de la pasarela a los 49: "Mis hijas me han visto desfilar por primera vez este año, estaban fascinadas y fue precioso compartir esa experiencia"


Su carrera, los años y todo lo que ha construido fuera de los focos han cambiado su forma de entender su profesión y, sobre todo, de mirarse a sí misma


Vanesa Lorenzo© Lola Casademunt
Paula CallejoCOORDINADORA DE FASHION
25 de septiembre de 2026 a las 6:01 CEST

"Hoy salgo a una pasarela con más seguridad, pero creo que tiene que ver, sobre todo, con que mi mirada hacia mí misma ha cambiado. Ya no parte tanto de la exigencia o de la crítica, sino de un lugar más amable". A sus 49 años, Vanesa Lorenzo regresa a la pasarela con una perspectiva muy distinta a la de aquella joven que comenzó como modelo hace tres décadas, pero con las mismas ganas e ilusión. El paso del tiempo le ha enseñado a entender su carrera desde otro lugar, a elegir los proyectos que de verdad quiere hacer y a relacionarse con su imagen desde una mayor libertad.

Después de desfilar tres veces para Lola Casademunt en apenas seis meses, la modelo sigue encontrando en la moda un espacio que despierta su curiosidad y le permite seguir aprendiendo. Una profesión que, aunque ha cambiado mucho desde sus comienzos, todavía consigue sorprenderla y que hoy comparte con otros proyectos, desde The Animals Observatory hasta OMA, su plataforma de bienestar. Nos damos cita con ella en Fashion Week Madrid y charlamos con ella sobre una industria altamente competitiva que le atrapa desde que tiene 19 años, de la presión sobre el cuerpo y de cómo ha cambiado su relación con la exigencia, pero también de sus hijas, de maternidad y de la importancia de ayudarlas a construir una mirada propia en un mundo marcado por las redes sociales.

Vanesa Lorenzo© Lola Casademunt

En apenas seis meses has desfilado tres veces para Lola Casademunt, en Madrid y Barcelona. ¿Qué tiene esta marca que te ha atrapado de tal manera?

Me gusta apostar por marcas nacionales que tienen un recorrido y una identidad muy personal. Valoro mucho lo que significa mantenerse año tras año en una industria tan competitiva como la moda, seguir creciendo y hacerlo sin perder aquello que te diferencia. Creo que hay mucho trabajo y mucho esfuerzo detrás de eso. Y luego está la parte más personal. Desde el principio me he sentido muy a gusto con todo el equipo de Lola Casademunt. Me gusta su energía, disfruto mucho de la experiencia y siempre me han hecho sentir muy bienvenida. 

 ¿Qué es lo que más te ha gustado de esta colección? ¿Y de los looks con los que has desfilado?

De la colección me ha gustado especialmente la combinación de tejidos y texturas. La ligereza de la organza, la seda o el raso contrasta con materiales con más cuerpo, como los tafetanes, los brocados o los algodones más estructurados. Esa mezcla aporta mucha riqueza a la colección. Mi primer look del desfile, el vestido de organza con volantes, me ha sorprendido especialmente. Tiene mucha presencia, pero es muy ligero y cómodo. Me gusta esa combinación porque, a pesar de ser un vestido sofisticado, te permite llevarlo con naturalidad. Sientes que tú llevas el vestido y no el vestido a ti.

En los últimos años seleccionas desfiles muy concretos para subirte a la pasarela. ¿Qué factores pesan a la hora de tomar la decisión?

Con los años mi vida profesional se ha ido ampliando y hoy compagino mi trabajo como modelo con otros proyectos que también requieren mucha dedicación. Soy socia de The Animals Observatory, una marca de moda infantil, y estoy al frente de OMA, mi proyecto de bienestar. Son facetas muy distintas, pero todas forman parte de mi vida profesional y hacen que tenga que elegir muy bien a qué dedico mi tiempo.

A la hora de aceptar un desfile, para mí es importante sentirme cómoda con el proyecto y con las personas que hay detrás. Tengo la suerte de poder elegir y lo considero un privilegio. Sigo disfrutando muchísimo de mi profesión y de desfilar . 

Después de toda una vida dedicada a la moda, ¿qué tiene esta industria para que te siga picando el gusanillo y tengas ganas de desfilar?

Siempre me han atraído las distintas formas de expresión creativa y me gusta mucho formar parte de procesos en los que se crea algo en equipo. Soy una persona muy curiosa y creo que esa curiosidad también me llevó, ya con mi carrera como modelo en marcha, a formarme como diseñadora.

La moda me ha permitido estar cerca de personas con muchísimo talento, conocer diferentes maneras de crear y seguir aprendiendo. Y todavía conserva para mí esa capacidad de sorprenderme y de hacerme mirar las cosas con cierta fascinación. Creo que eso es lo que, después de tantos años, me sigue conectando con ella.

Vanesa Lorenzo© Lola Casademunt

Cuando vuelves a desfilar, ¿te reconoces en aquella Vanesa que empezó como modelo o sientes que la mujer que sale hoy a la pasarela es completamente diferente?

Claro que soy una mujer distinta, pero también me reconozco en aquella que fui. Creo que hay algo esencial en nosotros que permanece, aunque estemos en constante cambio. Las experiencias, las decisiones que tomamos, las personas que conocemos… todo nos va transformando.

Hoy salgo a una pasarela con más seguridad, pero creo que tiene que ver, sobre todo, con que mi mirada hacia mí misma ha cambiado. Ya no parte tanto de la exigencia o de la crítica, sino de un lugar más amable. Me parece muy interesante observar las distintas etapas por las que vamos pasando y cómo cambia nuestra manera de estar en el mundo y de relacionarnos con nosotros mismos.

¿Te sigue poniendo nerviosa salir a una pasarela? ¿Qué pasa por tu cabeza justo antes de salir?

Más que nervios, siento una cierta agitación, pero en un sentido positivo. Creo que tiene que ver con el directo, con saber que en ese momento todo está sucediendo de verdad y con la responsabilidad que eso implica. En una pasarela, además, hay una exposición muy directa: eres tú, tu cuerpo, muy cerca de la gente y sin demasiados elementos que te protejan. Todo eso genera un estado de alerta y de energía muy particular justo antes de salir.

¿Qué has aprendido sobre tu cuerpo y tu imagen con los años que te habría gustado saber cuando empezaste como modelo?

Más que algo sobre mi cuerpo, me habría gustado entender antes que cualquier expresión creativa necesita partir de un lugar de libertad y de confianza. Por eso admiro tanto a los creadores que, desde muy jóvenes, tienen un criterio propio y la seguridad para defenderlo.

Como modelo, tu cuerpo, tu expresión y tu fisonomía son herramientas de trabajo y, por tanto, están constantemente expuestas a la mirada y a la valoración de los demás. Desde muy joven intenté entender que ser elegida o no para un trabajo no podía determinar la percepción que tenía de mí misma, pero con los años esa idea se ha asentado mucho más. No puedes gustar a todo el mundo, ni tampoco competir intentando ser algo que no eres. Al final, tu fuerza está precisamente en tu individualidad, en conocer lo que tienes y confiar en lo que puedes aportar.

Vanesa Lorenzo© Lola Casademunt
Vanesa Lorenzo con Maite Casademunt

 La industria de la moda ha cambiado mucho desde que empezaste y también lo ha hecho la conversación sobre la edad de las modelos. ¿Notas que existe realmente una mirada diferente hacia las mujeres que siguen desfilando después de los 40?

Sí creo que hay un cambio de mirada, aunque todavía queda camino por recorrer. Cada vez vemos más mujeres de distintas edades en las pasarelas y en las campañas, y creo que responde a un cambio que va mucho más allá de la moda. Vivimos más y también está cambiando nuestra manera de entender las distintas etapas de la vida. Las mujeres seguimos teniendo inquietudes, intereses y una relación con la moda que no desaparece al cumplir una determinada edad. Me parece natural que esa realidad tenga también su reflejo en las imágenes que construyen las marcas.

Has vivido una época en la que la exigencia física para una modelo era enorme. ¿Qué relación tienes ahora con esa presión por estar siempre perfecta?

Creo que la exigencia física no ha sido exclusiva de la industria de la moda. Las mujeres hemos estado, y seguimos estando, sometidas a una presión importante alrededor de nuestra imagen. En mi caso, la exigencia sigue existiendo, pero hoy está en otro lugar. Tiene más que ver con ser respetuosa conmigo misma y responsabilizarme de mi bienestar. Me importa cómo cuido mi cuerpo, pero también cómo cuido mi mente, cómo me hablo y cómo me acompaño.

No soy una persona pasiva ante lo que me sucede. Me gusta implicarme, observarme y hacerme cargo de aquello que está en mi mano. Creo que mi exigencia hoy tiene mucho más que ver con eso que con perseguir una idea de perfección.

 ¿Crees que las nuevas generaciones de modelos tienen hoy una relación más sana con su imagen o simplemente ha cambiado el tipo de presión?

Desconozco cómo vive cada mujer su propia imagen y creo que es algo muy personal. Lo que sí ha cambiado es el contexto. Cuando yo empecé existían unas determinadas exigencias y hoy probablemente conviven otras. Las nuevas generaciones tienen más herramientas y hay conversaciones que antes ni siquiera existían, pero también viven con una exposición constante a través de las redes sociales y con nuevas formas de comparación. No sé si la presión es mayor o menor, creo que es diferente. Para mí, más que la generación a la que perteneces, importa mucho cómo construyes tu propia relación contigo misma.

Si pudieras volver a uno de tus grandes desfiles de los años 90 con la experiencia que tienes hoy, ¿a cuál volverías y qué te dirías antes de salir a la pasarela?

Volvería a un desfile de Miu Miu en Milán. Tenía 19 años y estaba empezando a vivir experiencias increíbles dentro de la moda. Antes de salir me diría algo muy sencillo: conecta con la libertad, disfruta y confía.

Vanesa Lorenzo© GTRES

 ¿Qué dicen tus hijas cuando te ven desfilar?

Ellas conocían mi trabajo sobre todo a través de imágenes, pero la primera vez que me vieron desfilar en directo fue en el desfile aniversario de Lola Casademunt en Barcelona. Estaban fascinadas y para mí fue precioso poder compartir esa experiencia con ellas. Ver sus caras, su ilusión y cómo me miraban desde otro lugar me hizo sentir muy orgullosa.

Son todavía pequeñas, pero, ¿a alguna de ellas les pica el gusanillo de la moda, o se van más hacia el deporte?

Están creciendo muy cerca tanto de la moda como del deporte y las dos cosas forman parte de su entorno de una manera muy natural. Pero todavía son pequeñas y están en una etapa de descubrir qué les interesa, probar cosas y cambiar de opinión. A mí lo que me importa es que tengan curiosidad y libertad para ir encontrando aquello que realmente les gusta, sea lo que sea.

Estuviste este verano viviendo un hito histórico en Nueva York: el mundial de fútbol. ¿Cómo lo vivisteis desde allí?

Fue un disfrute doble. Hacía tiempo que no volvía a Nueva York, una ciudad que fue mi hogar durante muchos años y a la que me hizo muchísima ilusión regresar. Y, además, vivir allí una experiencia como el Mundial fue algo muy especial. No sé por qué, pero desde el principio tenía la sensación de que íbamos a ganar, así que tenía muchas ganas de estar allí, vivirlo de cerca y disfrutar de un momento tan único.

Últimamente estás compartiendo reflexiones bastante profundas en tus redes sobre maternidad, própositos de vida, etc. ¿Qué relación tienes con Instagram? ¿Y con tus seguidores?

Instagram es una herramienta de trabajo importante para mí, pero con los años se ha convertido también en un espacio de intercambio y de comunidad. Me permite compartir intereses, reflexiones y una manera de entender la vida con personas que están fuera de mi entorno cercano y, al mismo tiempo, escuchar otros puntos de vista y enriquecerme con ellos. Esa posibilidad de ampliar la conversación me parece muy valiosa. Por eso intento cuidar lo que comparto y hacerlo desde la honestidad y el respeto. Creo que cuando existe ese intercambio por ambas partes es cuando las redes se vuelven realmente interesantes.

Vanesa Lorenzo en una foto de archivo© Getty Images

Eres madre dos hijas están creciendo en un momento de enorme exposición a las redes sociales. ¿Te preocupa la relación que puedan desarrollar con su imagen?

Me preocupa mucho. Creo que las niñas y las adolescentes están especialmente expuestas a la comparación y a la mirada externa, y por eso en casa intentamos cuidar mucho el lenguaje. Evitamos la crítica hacia el propio cuerpo y hacia el de los demás, y procuramos que la apariencia no ocupe un lugar que no le corresponde.

Además, trabajo con profesionales de la psicología en contenidos relacionados con la crianza y eso me permite conocer mejor algunos de los riesgos asociados a las redes sociales. Intento trasladar ese conocimiento a casa, no solo poniendo límites, sino dándoles herramientas: enseñarles a cuestionar lo que ven, hablar sobre cómo les hace sentir y ayudarles a construir una mirada propia. No creo que podamos aislarlas de la realidad en la que están creciendo, pero sí acompañarlas para que aprendan a relacionarse con ella con más criterio y seguridad.

 También hablas mucho de un tema que es importante para ti, el bienestar, deporte, etc.

La búsqueda del bienestar forma parte de mi vida desde hace muchos años y lo entiendo de una manera bastante amplia. No tiene que ver solo con hacer deporte o alimentarse bien, sino con conocerte, entender qué necesitas y adquirir herramientas que te ayuden a cuidarte mejor, física, mentalmente y espiritualmente. 

De esa búsqueda personal nace OMA, una plataforma que he lanzado recientemente y que está en pleno desarrollo y crecimiento. Reúne muchos de los temas que me interesan: nutrición, movimiento, salud, equilibrio mental o crianza. Siempre de la mano de profesionales que aportan conocimiento y diferentes puntos de vista. Para mí, el bienestar no consiste en hacerlo todo bien ni en seguir una fórmula, sino en conocerte, tener criterio y aprender a elegir aquello que realmente te hace bien. Me interesa compartir conocimiento que acompañe a cada persona en ese proceso.