Cada cierto tiempo, me topo en redes sociales con el mismo tipo de post, uno que plantea la siguiente cuestión: ¿cómo de orgullosa estaría nuestra yo del pasado de la vida que vivimos ahora? Si la versión adolescente de una servidora hubiera visto cómo esta noche he podido estar rodeada del Olimpo del sector de la moda estoy segura de que, además de orgullosa, hubiera estado maravillada. No todos los días puede una "colarse" en la fiesta de los Premios de la Academia de la Moda Española y hoy, de la mano de ¡HOLA!, ha sido uno de esos.
Todo comenzó unas horas antes, en la entrega de premios que ha tenido lugar en el Gran Teatro Príncipe Pío en una gala conducida por Jesús Vázquez. No faltó nadie de la industria. No se la han perdido diseñadores de la talla de Teresa Helbig, Roberto Torretta o Juan Duyos, modelos (de ahora y de siempre) como Mayka Merino, Nieves Álvarez o Pino Montesdeoca, celebrities del nivel de Jaydy Michel o Helen Lindes y creadoras de contenido tan influyentes como Iera González, Paula Ordovás o las hermanas Grace y Melissa Villarreal.
Un noche irrepetible: de la entrega a la fiesta
Ha sido una velada inolvidable. Sobre todo para quienes, como yo, la vivíamos por primera vez y para los galardonados: Juan Vidal, David Salvador Rupérez y Javier Zunzunegui de Habey Club o Isabel Sanchís, entre otros. Era una edición especial, aunque el listón estaba muy alto. "Seguimos afrontando este proyecto con las mismas ganas e ilusión que el primer día, impulsando una edición que pone en valor el enorme talento creativo de nuestro país. Hablar de moda es hablar de identidad, de patrimonio, de excelencia y de Marca España", comentaba la directora de Comunicación y Participación de RTVE, María Eizaguirre Comendador, horas antes, en la previa.
Y si la ceremonia de entrega fue sobresaliente, la fiesta posterior ha estado a la altura. Los invitados nos hemos desplazado a la conocidísima discoteca Gabana Music Club de Madrid, concretamente a Jimmy's Club, donde, algunos con trofeo pero todos con copa en mano, hemos podido asimilar las emociones de la noche. ¡Qué suerte haberlo vivido en primera persona y haber presenciado momentos tan especiales!
Una reunión íntima con los premiados
Si algo me ha quedado claro después de estar en la fiesta de los Premios de la Academia de la Moda Española es que los galardonados tenían muchas ganas de celebrar sus triunfos. También los nominados, pues la gran mayoría de ellos ha estado presente en la pista de baile de Gabana Music Club y han brindado por un presente triunfante de la moda patria y un futuro muy prometedor. La competencia no ha generado rivalidad, sino sinergias, colaboraciones y aprendizajes.
Yendo de un lado para otro a través de una sala llena de gente y presidida por unas imponentes lámparas colmadas de plumas, he sido testigo de la buena relación que comparten todos los integrantes del sector y de anécdotas curiosas. He visto cómo Mayka Merino no podía evitar bailar enfundada en un impresionante vestido con escote infinito en la espalda de Juan Vidal y posar feliz para esta cabecera asegurando que a ella le encanta todo lo que tenga que ver con actuar.
También de la complicidad de los socios de Silbon, felices de la oportunidad a pesar de no haberse llevado el premio; de la reflexión de la modelo y activista Almudena Fernández sobre la importancia de la solidaridad en la moda después de entregar el premio a la Sostenibilidad e Innovación; o de la felicidad incontestable de Maite Gassó, hija de Lola Casademunt y encargada de recoger el premio para su firma a Mejor Proyecto Empresarial.
Un 'dress code' marcado por la moda española
La modelo jerezana y su vestido de Juan Vidal han sido solo un ejemplo del compromiso de todos los invitados con la industria nacional, algo que nunca hay que dar por sentado y que, por suerte, todos respetaron. Se han visto muchas 'musas' defendiendo a sus creadores favoritos - la Miss valenciana Carla Tilica con un diseño de Francis Montesinos o la influencer e ilustradora Saray Luis Martín de Paco Benavente, por ejemplo- pero también un gran despliegue de estilo entre los invitados masculinos.
De hecho, el paisaje ha estado lleno de lentejuelas, volantes, plumas, tejidos iridiscentes y lazadas, que han decorado no solo vestidos de fiesta, sino también muchos trajes de hombre.
Un ambiente cómplice y disfrutón
Si en la ceremonia el ambiente era más formal, en el after party han reinado las risas, los abrazos, los reencuentros, los piropos y los selfies. Primero vino el picoteo -¿acaso hay un éxito que no se festeje con un platito de jamón?-, luego llegaron los brindis y, finalmente, los bailes. Con una canción de ABBA, el DJ nos ha metido a todos en su bolsillo y ha democratizado la fiesta: cuando suena Dancing Queen no hay veteranos y noveles, tampoco expertos y aspirantes, presentadores y premiados.
¿Sabéis que sí aparece al son de "night is young and the music's high"? La sonrisa de una chica que sabe que está viviendo el privilegio de estar en la que se considera la "gran noche de la moda española" y de celebrar junto a las personalidades más influyentes del sector, desde artesanos a grandes empresas pasando por comunicadores y diseñadores.
La fiesta ha sido un éxito y ha acabado como solo acaban las mejores noches: volviendo a casa con los tacones en la mano. ¿Cuándo es la siguiente?











