EL NUEVO LUJO

La estrategia silenciosa de Marta Ortega: las claves que han convertido a Zara en la marca de moda más valiosa del mundo (superando a Nike)


La presidenta de Inditex ha impulsado una nueva era para Zara basada en el diseño, la cultura visual, las colaboraciones de autor y una experiencia de compra más sofisticada que ya supera incluso a Nike en valor de marca


Marta Ortega en un evento de Dior en Sevilla, 2022.© GTRES
15 de mayo de 2026 a las 12:29 CEST

Zara acaba de conseguir algo que parecía impensable hace apenas unos años: superar a Nike y convertirse en la marca de moda mainstream más valiosa del mundo. Según el informe BrandZ Top 100 Most Valuable Global Brands de Kantar, la firma insignia de Inditex alcanza ya un valor de 44.088 millones de dólares, un 18% más que hace un año, mientras Nike cae un 17% hasta los 41.188 millones. En un contexto especialmente complejo para la industria —donde gigantes como Adidas, Shein o Lululemon han perdido valor— Zara no solo resiste: crece, se refuerza y redefine su posición global. Pero detrás de este ascenso hay algo más profundo que unas buenas cifras. Hay una transformación silenciosa, estratégica y muy medida que tiene nombre propio: Marta Ortega. Desde que asumió la presidencia de Inditex en 2022, la hija de Amancio Ortega ha impulsado un cambio de percepción alrededor de Zara. La marca ya no quiere ser únicamente la gran referencia del fast fashion: quiere jugar en el terreno cultural, creativo y aspiracional donde antes solo competían las grandes casas de lujo. Y quizá ahí esté la gran clave del fenómeno Zara en la era Marta Ortega: no vender más, sino vender mejor.

Marta Ortega en un evento en Sevilla, 2022.© GTRES

De heredera discreta a arquitecta del nuevo Zara

Marta Ortega conoce Zara desde dentro. Mucho antes de convertirse en presidenta de Inditex trabajó en tiendas, visitó fábricas, participó en reuniones creativas y aprendió el funcionamiento de la compañía prácticamente desde cero. De hecho, una de las historias que más se repite dentro de la empresa es que comenzó como dependienta en una tienda de Londres y que terminó “enganchada” al ritmo del retail.

“Las tiendas son el corazón de esta compañía”, ha repetido en varias ocasiones. Y esa frase explica gran parte de su visión.

A diferencia de otros grandes grupos de moda que han apostado por crecer de manera masiva y agresiva, Marta Ortega ha defendido un modelo mucho más sofisticado: menos cantidad y más identidad. “No se trata de vender más, sino de vender bien y crecer de forma saludable”, explicaba recientemente en una entrevista.

Ese enfoque ha cambiado completamente la imagen de Zara. La firma ha pasado de ser vista como una marca rápida y asequible a convertirse en una compañía capaz de dialogar con el lujo, el diseño, la arquitectura, el arte y la fotografía contemporánea.

Marta Ortega en la MET Gala.© GTRES

La estrategia que cambió la percepción global de Zara

Uno de los grandes movimientos de Marta Ortega ha sido elevar el universo visual y cultural de la marca.

La colaboración con fotógrafos como Steven Meisel, David Sims, Craig McDean o Mario Sorrenti marcó un antes y un después en la estética de Zara. Las campañas dejaron de parecer publicidad comercial para acercarse al lenguaje visual de firmas como Prada, Saint Laurent o Miu Miu. El objetivo era claro: construir deseo.

Y funcionó.

Marta Ortega con C Tangana.© GTRES

Hoy Zara no solo vende ropa; vende una idea estética muy concreta. Una mezcla de minimalismo sofisticado, lujo silencioso y moda accesible que conecta especialmente bien con las nuevas generaciones.

A esto se suman las colaboraciones con diseñadores de prestigio y perfiles muy respetados dentro de la industria. Narciso Rodriguez, Stefano Pilati, Studio Nicholson o el japonés Soshi Otsuki —ganador del premio LVMH— forman parte de una ofensiva creativa inédita en la historia de la compañía.

Estas colaboraciones no buscan únicamente generar ventas inmediatas. Buscan legitimidad cultural. Buscan posicionar a Zara en una conversación donde antes no estaba.

Marta Ortega.© GTRES

Las tiendas ahora son experiencias

Otra de las claves fundamentales de la era Marta Ortega es la transformación de los espacios físicos.

La apertura de la tienda Zara más grande del mundo en el Edificio España de Madrid simboliza perfectamente esta nueva estrategia. Ya no se trata solo de entrar, comprar y salir. Ahora las tiendas están diseñadas para quedarse, experimentar y conectar con la marca.

Arquitectura, iluminación, tecnología, cafeterías, integración digital, probadores inteligentes, diseño cuidado al milímetro… Zara ha entendido algo fundamental en la era de la IA y del comercio online: la tienda física debe ofrecer algo que internet no puede replicar.

Por eso Marta Ortega ha trabajado con figuras como el arquitecto belga Vincent Van Duysen, responsable también de proyectos para Zara Home y espacios donde el diseño interior se convierte en parte esencial de la experiencia.

Marta Ortega en un evento en París, 2024.© GTRES

El lujo silencioso también se construye desde la logística

Aunque la imagen es importante, el verdadero corazón del éxito de Zara sigue estando en algo mucho menos visible: su sistema de producción y distribución.

La compañía mantiene una velocidad y una capacidad de reacción prácticamente únicas en la industria. Nuevas prendas llegan a tiendas y web dos veces por semana, mientras los equipos analizan constantemente qué funciona y qué quiere el cliente.

Amancio Ortega solía decir que los consumidores quieren “pescado fresco”. Marta Ortega ha mantenido intacta esa filosofía.

La diferencia es que ahora esa rapidez convive con una narrativa mucho más aspiracional. Zara sigue siendo ágil, pero también sofisticada. Sigue siendo accesible, pero cada vez más premium en percepción.

Y ahí reside uno de los mayores logros de la actual presidenta de Inditex: haber conseguido que millones de consumidores perciban Zara de una manera distinta sin perder su esencia original.

Marta Ortega.© GTRES

Moda, arte y cultura: el nuevo territorio de Zara

La transformación cultural de Zara también pasa por iniciativas que van mucho más allá de la moda.

La Fundación Marta Ortega Pérez ha impulsado exposiciones de grandes fotógrafos como Peter Lindbergh o Annie Leibovitz, mientras la compañía desarrolla proyectos editoriales, colaboraciones artísticas e instalaciones culturales ligadas al universo visual de la marca.

Incluso el 50 aniversario de Zara se celebró con “50 Songs of the Sea”, una propuesta artística que reforzaba esa idea de que la moda ya no es solo consumo, sino también cultura contemporánea.

Fabien Baron, uno de los grandes creativos de la industria, definió muy bien el papel de Marta Ortega dentro de Zara: “Aporta una capa de sofisticación que quizá la marca no tenía antes”.

Marta Ortega en Madrid, 2026.© GTRES

El verdadero secreto de Marta Ortega

En plena crisis de valor para muchas grandes firmas internacionales, Zara ha conseguido algo extraordinario: crecer mientras el resto cae.

Pero el verdadero mérito de Marta Ortega no ha sido únicamente superar a Nike. Ha sido entender hacia dónde iba la moda antes que muchos de sus competidores. Entendió que el consumidor ya no solo compra ropa. Compra identidad, experiencia, estética y relato. Compra marcas capaces de emocionar y de construir un universo propio.

Por eso Zara ya no compite únicamente con otras cadenas de moda. Ahora compite también en percepción con firmas de lujo, editoriales de moda y marcas culturales. Y quizá esa sea la gran revolución silenciosa de Marta Ortega: haber transformado Zara en algo mucho más poderoso que una marca de fast fashion.