Magdalena de Suecia revive los locos años 20 con dos lookazos de infarto: estola de pelo en Nueva York y una fabulosa tiara en Oslo


La princesa ha regresado a su ciudad especial para asistir a una glamurosa fiesta inspirada en el universo Gatsby


Magdalena de Suecia© Cordon Press
17 de abril de 2026 a las 13:50 CEST

La princesa Magdalena de Suecia ha vuelto a Nueva York, la ciudad que guarda un significado especial para ella: allí se marchó cuando se rompió su primer compromiso matrimonial, conoció después a su marido, Chris O’Neill, y dio a luz a su primera hija, la princesa Leonore. Y aunque actualmente la hija de los reyes Carlos XVI Gustavo de Suecia y Silvia reside en su país natal, estos días ha asumido de nuevo un papel oficial durante un viaje de tres días que le ha llevado a la Gran Manzana, donde ha cumplido con varios compromisos.

El más destacado, o al menos el que ha requerido una vestimenta más especial, ha sido la cita a la que este jueves por la noche ha acudido en la Cámara de Comercio de Suecia en Nueva York, para celebrar el 120 aniversario de esta institución. Un evento cargado de historia y glamour, que se ha celebrado con una fiesta con temática inspirada en El gran Gatsby.

Magdalena de Suecia© Cordon Press

La etiqueta de la noche ha sido Gatsby Glamour Black Tie, una invitación directa a un viaje al siglo XX, donde el lujo y la extravagancia de la década de 1920 han cobrado vida. La princesa Magdalena, fiel al dress code de la noche, ha aparecido con un brillante diseño en rosa empolvado firmado por Temperley London, el sello británico fundado en el año 2000 que también se ha colado en el armario de royals como Kate Middleton o su hermana Pippa.

Un vestido adornado con delicados bordados en forma de plumas y lentejuelas plateadas, de manga corta vaporosa, escote en V y tejido de gasa sobre satín. Una creación que encaja perfectamente con la temática de la fiesta basada en la célebre novela de 1925 escrita por F. Scott Fitzgerald, considerada un clásico de la literatura estadounidense y ambientada en esta década marcada por la ley seca, el jazz y las grandes fiestas.

Magdalena de Suecia© Cordon Press

La princesa, que ha llegado a la velada posando con una radiante sonrisa, ha completado su look con una elegante capa corta de pelo blanco, que ha lucido sobre los hombros, poniendo la guinda perfecta a su estilismo. Su elección de joyas tampoco ha pasado desapercibida, comenzando con el colgante de perlas blanco con un medallón de aires retro y borla de flecos, tan característico de la vestimenta de la época. Como pendientes, ha lucido una creación de diamantes en forma de lágrima, a juego con los destellos plateados de su vestido. 

Este evento es un claro reflejo de la importancia de Nueva York en la vida de Magdalena, quien, aunque alejada de las ceremonias formales de su país, continúa representando a su nación con un estilo impecable, manteniendo una conexión constante con los centros de poder y cultura internacionales. Antes de esta cita nocturna, la heredera de los reyes de Suecia asistió a una cumbre también en la Cámara de Comercio de Suecia en Nueva York, escogiendo un look más sencillo: un traje de chaqueta y pantalón de lino en color beige, de la firma Maje.

Su otro look años 20: vestidazo de lentejuelas y tiara atípica

Si Máxima de Países Bajos es posiblemente la soberana que menos teme a los colores vibrantes, Magdalena de Suecia es la princesa que defiende el brillo con frecuencia y elegancia. Así lo demostró el pasado diciembre durante la cena de gala ofrecida en Oslo por el rey Carlos Gustavo en honor a los galardonados con el Premio Nobel. Una ocasión en la que la princesa sueca volvió a sorprendernos con uno de sus fabulosos vestidos cuajados de lentejuelas.

Carlos Felipe y Magdalena de Suecia en la segunda cena de los Nobel: la que organiza la Casa Real al día siguiente de la entrega de los galardones© Clément Morin/Nobel Prize Outreach

Apostó entonces por una creación de la diseñadora Monique Lhuillier, especializada en vestidos de novia e invitada, con corpiño en terciopelo negro, tirantes, escote profundo y abertura en la espalda. Un diseño que destacaba especialmente por su falda, confeccionada en un tejido de lentejuelas doradas que nos traslada de nuevo al universo Gatsby, pero en una versión más refinada.

De nuevo las joyas fueron también el centro de atención en aquel look, en concreto, la Cut Steel Tiara, una pieza única de la colección de la familia real sueca con la que acompañó su elección. Una imponente tiara que se caracteriza por estar elaborada completamente en acero pulido y oro, sin incluir piedras preciosas, algo bastante inusual en los joyeros reales.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.