En 2019, aún sin estilista, Timothée Chalamet fue nombrado uno de los ‘hombres más influyentes en el mundo de la moda’. Entre tantos trajes clásicos sobre la alfombra roja, su preferencia por los creadores de vanguardia, la sastrería técnica y la alta joyería era un soplo de aire fresco, pero las tendencias se aceleran estrepitosamente y lo que era novedoso y transgresor hace cinco años, ya no lo es. De ahí que, para promocionar su nuevo proyecto, Marty Supreme, el actor haya querido reinventarse (una vez más), diseñando una ingeniosa estrategia de marketing que pone a la moda en el centro.
Del rosa Barbie al naranja Marty: la ingeniosa estrategia de Timothée Chalamet
“Si utilizamos un naranja básico estaríamos copiando a Barbie. ¿Y cómo conseguimos separarnos?", la respuesta a la pregunta de Chalamet era un naranja intenso, oxidado, que atrapa la mirada al instante. En un vídeo de 20 minutos, el actor simula una sesión surrealista de trabajo con el equipo de marketing de la película; fue apenas el pistoletazo de salida para la gira promocional.
Allí, el protagonista justifica que el naranja es el color fetiche de su personaje —un jugador profesional de ping-pong llamado Marty Mauser— y lanza propuestas publicitarias descabelladas para que la gente se quede con este detalle y vaya corriendo, motivada por la intriga, a las salas de cine: teñir la Estatua de la Libertad de Nueva York, fletar un zepelín o conseguir que su rostro apareciera en la icónica caja naranja de cereales Wheaties, conocidos como "el desayuno de campeones".
Lo que inicialmente parecía un sketch cargado de ironía, empezó a materializarse de forma sorprendente cuando las peticiones del actor se fueron cumpliendo una tras otra. Chalamet tiene claro que el manual tradicional de promoción de una película —pasearse por un par de festivales y cumplir con la agenda de entrevistas— está obsoleto.
"La capacidad de atención de la gente es bajísima. ¿Cómo se consigue convencerlos para ir al cine y gastarse dinero? Tengo un público, así que me dirijo a él y me entrego al 150%", contaba hace poco Chalamet a la revista francesa Premiere.
El 'merch' viral de Marty Supreme
El resultado es que mucho antes de conocer la trama de Marty Supreme, este nuevo proyecto del director Josh Safdie con la productora A24, el mundo ya había identificado la película con un color. Todo comenzó con la premier celebrada en Los Ángeles, el pasado 8 de diciembre, donde Timothée Chalamet y Kylie Jenner coordinados al completo en este naranja eléctrico. El actor argumenta que las audiencias actuales exigen una conexión mucho más auténtica y directa a través de las redes sociales.
Para lograr este impacto con Marty Supreme, ha trabajado durante meses, y con dinero de su propio bolsillo, junto al diseñador Doni Nahmias y su estilista de confianza, Taylor McNeill. El resultado más visible de esta alianza han sido unas codiciadas chaquetas personalizadas con el nombre de la cinta y tres estrellas.
En un movimiento maestro para amplificar su lema, Dream Big ("Sueña a lo grande"), Chalamet ha enviado su sudadera a figuras de primer nivel a las que admira, creando una red de embajadores que incluye a Lamine Yamal, Tom Brady, el rapero Kid Cudi y hasta Hailey Bieber y Kendall Jenner. El objetivo es claro: aprovechar cualquier resquicio mediático para que el nombre de Marty Supreme resuene en la cabeza del público.
“Quiero que la gente piense: 'Oye, este tío verdaderamente piensa que la película que acaba de hacer merece la pena’”, explicaba Chalamet en una entrevista con la edición estadounidense de Vogue, dejando claro que consideraba necesaria su implicación personal para garantizar el éxito del proyecto. Así afronta cada uno de sus roles desde que saltó al estrellato, y no le ha ido nada mal, considerando que le acaban de conceder su tercera nominación al Oscar con apenas 30 años.
Siempre transgresor
Esta necesidad de controlar y personalizar la narrativa promocional nació con su papel revelación en Call Me by Your Name (2017). Justo antes de la presentación de la película en la Berlinale, Chalamet se obsesionó con un abrigo rosa de Berluti que llevaba el diseñador Haider Ackermann, quien con el tiempo se convertiría en un íntimo amigo y colaborador. Su decisión de lucir en la alfombra roja esta prenda tan llamativa —con permiso de su dueño— fue recibida con pánico por el equipo de relaciones públicas. De hecho, le dijeron que iba a poner fin a su carrera, solo con este gesto, antes de que siquiera hubiera empezado.
El tiempo demostró que su publicista estaba completamente equivocado. Frente a la apatía del esmoquin negro que la mayoría de famosos adoptan casi por obligación y costumbre, Chalamet comprendió de inmediato que la moda es un arma de comunicación masiva para dar visibilidad a su trabajo y a sí mismo. "Las productoras utilizan la imagen estética del artista como vehículo de promoción para el proyecto audiovisual que representa. Esta imagen beneficia al proyecto cuando está estratégicamente estudiada", asegura la estilista Vanesa D'Amico (@vanesadamicostylist).
El intérprete también ejecutó a la perfección esta filosofía durante la temporada de premios de 2025, cuando se encontraba promocionando la biopic Un completo desconocido. Su estrategia de marketing consistió en mimetizarse con el estilo inconfundible del mismísimo Bob Dylan —icono musical al que daba vida en la pantalla— al punto de ocultarse con pelucas y gorros que rozaban el disfraz. Esta técnica, bautizada como method dressing, se inspira en el método Stanislavski, que invita a los actores a adentrarse en la psicología de sus personajes al punto de alcanzar tensión física para experimentarlos de manera auténtica.
De referencias tan explícitas, que hasta los menos entendidos en cuestiones del rock podemos pillar, pasamos a otras que requieren un poco más de investigación a cualquiera que no sea seguidor acérrimo de Bob Dylan.

















