Kate Middleton ha reaparecido hoy en el distrito londinense de Croydon con motivo de una visita a Castle Hill Academy, una escuela primaria comprometida con el desarrollo integral y el bienestar emocional de su alumnado. La princesa de Gales ha vuelto a demostrar de esta manera su implicación con la salud mental, así como su interés por las causas relacionadas con la infancia. El encuentro ha recalcado la necesidad de construir entornos seguros, inclusivos y basados en la empatía, donde cada niño pueda sentirse escuchado, comprendido y parte de una comunidad. Rodeada del profesorado y de los pequeños, Kate ha derrochado simpatía, dulzura y cercanía, además de estilo. Ha querido apostar por un estilismo cómodo, pero no por ello menos elegante.
Si hace unos años los vestidos y faldas midi eran su seña de identidad, últimamente prefiere los pantalones, y sus looks para el día a día suelen estar protagonizados por trajes de chaqueta. Hoy no ha optado por un set monocolor de los que tanto le gustan, sino que ha combinado una blazer y un pantalón en distinto tono. Tampoco es una estrategia nueva, ya que la hemos visto en varias ocasiones con este tipo de estilismos, pero sí ha sorprendido la elección de los colores, ya que ha decidido romper una de las normas no escritas en moda.
El marrón chocolate es el nuevo negro
Kate ha escogido una chaqueta marrón, color que se ha posicionado como uno de sus preferidos desde hace unos meses, y la le ha sumado una camisa clásica en azul celeste, una mezcla clásica y muy favorecedora que encaja perfectamente con el estilo de la princesa. Sin embargo, en lugar de elegir unos pantalones en el mismo color que la blazer, ha optado por unos que, a primera vista, parecen negros, lo que sorprende puesto que una de las normas clásicas de moda es no mezclar marrón y negro. Las reglas como está están totalmente obsoletas, y las expertas en moda adoran combinar estas dos gamas, así como otras tradicionalmente prohibidas, como pueden ser el rosa y rojo o el amarillo y el azul.
Si nos fijamos en detalle, en realidad es una prenda de tono marrón muy oscuro, que contrasta con la chaqueta pero sin salirse radicalmente de la gama cromática. Es un diseño clásico, acorde a las elecciones habituales de la princesa, de silueta recta y corte tobillero. Como accesorios, un cinturón de piel a tono y unos mocasines. Aunque adora ir con tacón altísimo y fino incluso en citas de día, esta vez ha preferido la comodidad del calzado plano, escogiendo un par en piel marrón de efecto cocodrilo.
Como es normal en ella, ha llevado su característica larga melena suelta, peinada con raya al lado y ondas sofisticadas. Ha lucido un maquillaje clásico que realzaba su mirada con un potente delineado oscuro y máscara de pestañas, y ha completado el estilismo con unos sencillos pendientes colgantes con una piedra en forma de lágrima, además de con su inseparable anillo de compromiso de diamantes y zafiro.










