'Burrowcore': la tendencia decorativa que convierte tu casa en una madriguera de cuento


El nuevo estilo que ha ganado popularidad en redes llega al hogar con patchwork, colores cálidos, mantas para crear un refugio donde aislarse del ruido digital


El burrowcore llega para quedarse. © Getty Images
29 de mayo de 2026 a las 18:00 CEST

 Mientras en Instagram triunfan las ilustraciones de pequeños animales retratados en sus madrigueras y haciendo vida de hogar, ratoncitos y  conejos tomando el té, durmiendo en pequeños espacios decorados con patchwork, colores ocres, muebles de madera pintados, cocinas con fuego de leña y chimeneas, la tendencia ha saltado al mundo real, a la decoración. La inspiración de este trend son casas como la de El hobbit, cuentas de Instagram como la de Anna Tromop , Selinum Art y Kristina Kemenikova y libros de literatura infantil como La casa de los ratones, con ese aire caótico y hecho a mano. La casa de la familia Weasley de Harry Potter, alta, caótica y construida con magia, que se sostiene de forma desordenada sería otro ejemplo perfecto de burrowcore

Salón de la casa de Alexandra Tolstoy en los Cotswolds. © Victoria Muñoz
Salón de la casa de Alexandra Tolstoy en los Cotswolds.

De microestética a tendencia consolidada

El salto del burrowcore de varias cuentas de Instagram a una tendencia decorativa en toda regla es  eciente, pero su crecimiento ha sido rápido y orgánico, impulsado por una necesidad colectiva de refugio emocional, bajo el hashtag #burrowcore. Esta estética mezcla lo acogedor con lo introspectivo, pero con un giro más “subterráneo”, escondido y casi secreto. La palabra proviene de burrow  (que significa madriguera en inglés), y la idea central es imaginar un refugio pequeño y apartado del mundo exterior, donde puedes vivir solo con tu familia. El objetivo es convertir la casa en un espacio envolvente: cálido, suave y protegido, para tener una especie de vida interior tranquila, lejos del ruido, la prisa y la sobreexposición constante. No se trata solo de decorar, sino de construir una atmósfera emocional que invite a quedarse, a recogerse y a reconectar con lo esencial: contigo mismo y con los tuyos.

Los elementos decorativos para conseguirlo giran en torno a la creación de espacios pequeños y acogedores, con luz tenue procedente de velas o lámparas cálidas que generan sombras suaves. Los textiles adquieren un papel protagonista: mantas gruesas, tejidos de lana, lino o algodón, alfombras superpuestas y cortinas pesadas que aíslan visual y acústicamente. Aparecen también espacios tipo “escondite”: áticos, sótanos acondicionados, rincones bajo escaleras, buhardillas o incluso recreaciones de cuevas domésticas que refuerzan esa sensación de refugio íntimo. La paleta cromática se basa en colores tierra —ocres, marrones, verdes oscuros— que remiten directamente a la naturaleza y al interior de la tierra, donde viven conejos y ratones. Los objetos cotidianos, como libros apilados, teteras, tazas de té o utensilios de cocina a la vista, también son bienvenidos.

La casa de Alexandra Tolstoy en los Cotswolds. © Victoria Muñoz.
La casa de Alexandra Tolstoy en los Cotswolds.

A diferencia del cottagecore, que es más abierto, luminoso y vinculado al exterior (campos, flores, aire libre), el burrowcore es más cerrado e introspectivo, con un carácter casi hibernante. Aquí no se idealiza tanto la naturaleza exterior como la sensación de estar protegido de ella. Se trata de transformar la casa en un verdadero refugio emocional donde uno pueda “esconderse” y sentirse completamente contenido, seguro y en calma. Busca la nostalgia y el confort, pero desde un lugar más íntimo, más recogido y personal que sus estéticas hermanas como el cottagecore o el cozycore.

Claves deco

 1.-Capas textiles: la superposición de mantas tejidas a mano, alfombras, cojines y cortinas pesadas crea una sensación inmediata de abrigo, como si el espacio abrazara a quien lo habita.

  2.-Muebles con historia: piezas de madera desgastada, muebles heredados o hallazgos de mercadillos dan carácter y autenticidad.

 3.-Desorden con intención: estanterías llenas, libros apilados, vajilla visible… lejos de la perfección, aquí se sacrifica el orden por el descanso.

 4.-Iluminación cálida y baja: se sustituyen las luces blancas y cenitales por puntos de luz estratégicos que crean rincones acogedores y atmósferas envolventes.

5.-Paleta de colores tierra: tonos terracota, verde musgo, marrones y  ocres que evocan calma, naturaleza y refugio.

El burrowcore es, en esencia, la celebración de la intimidad y el resguardo, un recordatorio de que, en un mundo acelerado y ruidoso, a veces el mayor lujo no es salir más, sino tener un lugar cálido, propio y profundamente acogedor donde poder descansar y estar a gusto.Ve