En general no nos sobra el tiempo y por eso nos sorprende que haya ahora una tendencia que se llame slow skincare. Como explican desde Uriage, "este movimiento invita a tomarnos la rutina de cuidado de la piel con calma, reduciendo la cantidad de productos utilizados, escuchando la piel y dándole únicamente los productos que necesita, para evitar la sobrecarga". El concepto, traido a tierra, tiene mucho que ver con lo que los expertos llaman "impaciencia cosmética".
Cada vez son más los productos que incorporamos a nuestras rutinas (ya no estamos tan lejos de los 12 pasos de las coreanas) y todavía no hemos descubierto la manera de parar las manecillas del reloj para aplicárnoslos todos despacito y con buena letra. Así que la realidad es que nos ponemos unos encima de otros y a veces es peor el remedio que la enfermedad (sobre todo en pieles grasas). Por eso nos hemos puesto en contacto con la dermatóloga María Garayar.
Le hemos preguntado a la doctora cuál es el mejor timming para nuestra rutina de cuidado facial: qué productos se masajean, cuáles se dejan actuar, cuánto hay que esperar... y lo más importante: ¿qué hacemos si vamos siempre con prisas?
La experta nos ha confirmado, para empezar, que lo más importante es "conectar con nuestra piel y simplificar". Recomienda "rutinas sencillas, fáciles de cumplir y con productos muy seleccionados". "Poder dedicarle el tiempo adecuado a cada producto masajeándolo en el caso de limpiadores o cremas o dejando que se absorba en el caso de los sérums es lo ideal", señala.
La doctora Garayar dice que no se trata de ponerse un cronómetro sino de aplicar el sentido común y "dedicarle el tiempo suficiente a cada producto para extenderlo bien por toda la cara o a masajearlo bien hasta que se absorba". Confirma que "el masaje también es un arte y debería ser en movimientos ascendentes ya que lo que buscamos es favorecer el drenaje linfático y evitar la flacidez".
Y asegura que "dependiendo de la textura del producto habrá que esperar más o menos a que se absorba y podamos aplicar el siguiente producto". Por eso, nos cuenta: "el orden de aplicación de productos siempre depende de las texturas: de las más ligeras a las más densas".
Consecuencias de no respetar los tiempos de 'skincare'
Si no dedicas el tiempo suficiente a aplicarte cada producto, tendrás que atenerte a las siguientes consecuencias:
- Probablemente el maquillaje no nos asiente bien (aparecen "bolitas", hay falta de uniformidad..)
- Posiblemente disminuirá la eficacia de lo productos que hemos aplicado si no hemos dejado que se absorban.
- Acabaremos abandonando esa rutina cosmética que no nos da tiempo a cumplir por frustración.
Los productos que se recomienda priorizar
Cuando el tiempo es limitado, la doctora recomienda priorizar: limpiador, exfoliación, protector solar y transformador por la noche. "A partir de ahí podemos añadir otros productos cuando tengamos más tiempo o nuestra piel lo necesite", explica.
"En contraposición a esos días con prisa, también es importante reivindicar los momentos de calma", puntualiza. "¿Qué mejor plan para un fin de semana que el de dedicar unos mimos y tiempo a nuestra piel?", se pregunta. "Más allá de los beneficios cosméticos, ese momento de autocuidado y de pausa tiene un impacto psicológico muy positivo", recuerda. Y termina: eso sí, tener más tiempo no significa aplicar mil productos: rutinas excesivas pueden resultar contraproducentes en personas con acné o rosácea, ocasionando brotes y en pieles grasas por la oclusión del poro.









