Carmen Peñas, experta en medicina estética, analiza el 'efecto Benjamin Button' de Nicole Kidman, Anne Hathaway, Gwyneth Paltrow y Demi Moore


Las cirugías y retoques de las estrellas por las que parece que no pasa el tiempo y brillaron en la alfombra roja de los Oscar


Nicole Kidman en la ceremonia de los Oscar© GTRES
21 de marzo de 2026 a las 18:08 CET

Cuando vemos a las estrellas en la pantalla siempre podemos pensar que el cine hace su magia para que parezca que siempre parezcan jóvenes y divinas, pero cuando pisan una alfombra roja, la realidad se impone. Ahí no hay filtro, ni trampa, ni cartón y un buen maquillaje no lo explica todo. Entonces, ¿cuál es el truco para que sigamos viendo a grandes estrellas con la misma imagen -o incluso mejor- que hace 20 o 30 años? ¿Pactos con el diablo o la magia de la cirugía y medicina estética?

En la última gran alfombra roja de la temporada, la de los premios Oscar, ha habido varias actrices que nos han dejado boquiabiertos y nos hemos tenido incluso que pellizcar para ver si lo que veíamos era producto de la imaginación o de un viaje al pasado. ¿Cómo es posible que parezca que por ellas no pasen los años? Sabemos que se ponen en manos de los mejores maquilladores, pero hay algo más… Y ese algo más lo desvela para nosotros Carmen Peñas referente en medicina estética, de la Clínica Peñas, que analiza el 'efecto Benjamin Button' de Nicole Kidman, Anne Hathaway, GwynethPaltrow y Demi Moore y pone bajo la lupa cada uno de sus retoques y tratamientos. Tomen nota.

Carmen Peñas, experta en medicina estética© @soycarmenpe @clinicapenias

Como experta en medicina estética, ¿cómo has visto la alfombra roja de los Óscar? ¿Cuál crees que ha sido el tratamiento estrella de las 'celebrities'?

He visto una alfombra roja donde se confirma algo que llevamos años viendo en consulta: las actrices cada vez empiezan antes, pero con un objetivo muy claro, que es perfeccionar sin transformar. Muchas de estas artistas ya han recurrido a cirugías desde jóvenes, y bien indicadas: rinoplastias que afinan sin cambiar, blefaroplastias que rejuvenecen la mirada o incluso técnicas como el nanofat para mejorar la calidad de la piel. En los últimos años, además, vemos miniliftings en pacientes más jóvenes: cirugías muy sutiles, con incisiones prácticamente invisibles, que reposicionan sin alterar la expresión. El resultado es ese efecto que muchos describen como “pacto con el diablo”: pieles luminosas, poro afinado y una calidad de piel muy superior. Y ahí hay mucha ciencia detrás: bioestimulación, mesoterapias autólogas con plaquetas, inductores de colágeno… A esto se suma una medicina estética mucho más afinada: pequeños retoques en el labio —muy sutiles— y neuromoduladores muy bien trabajados. De hecho, hay una clave que lo resume todo: hoy sabemos detectar un tratamiento mal hecho, pero no uno bien hecho. Por eso muchas mantienen cierta expresión —incluso alguna arruguita en la frente— mientras tratan zonas como las patas de gallo de forma estratégica. Al final, lo que vemos no es ausencia de tratamiento, sino una gestión muy inteligente de la belleza.

Carmen Peñas, experta en medicina estética, y clínica propia en la capital, analiza el 'efecto Benjamin Button' © @soycarmenpe, @clinicapenias

Nicole Kidman, 58 años 

Nicole Kidman en 2010© GTRES
Nicole Kidman, en 2010
Nicole Kidman, durante su última aparición pública © GTRES
Nicole Kidman, en 2026

Nos han llamado la atención varias actrices. Empezamos por Nicole Kidman que volvió a subir al escenario con Ewan McGregor 25 años después de Moulin Rouge y ¡estaba igual! ¿Que se ha hecho?

Ella es un ejemplo muy interesante de evolución bien gestionada. Es un caso muy interesante porque muestra una evolución quirúrgica clara a lo largo del tiempo. Si analizamos imágenes de juventud, su nariz tenía una desviación marcada y una estructura menos armónica, lo que sugiere que ha pasado por más de una rinoplastia para conseguir el resultado actual, mucho más equilibrado. A nivel de mirada, también se aprecia un cambio significativo que apunta a blefaroplastias realizadas en distintos momentos, con un resultado muy limpio y bien integrado. Y en el tercio inferior, la calidad del óvalo y del cuello hace pensar en cirugía de lifting. No sería extraño que se haya realizado más de uno a lo largo de los años, algo habitual cuando se busca mantener resultados a largo plazo. En cuanto a la medicina estética, su evolución llama la atención: durante una etapa fue un ejemplo de exceso en neuromoduladores, con una expresión más rígida. Sin embargo, ahora está mucho mejor gestionado, con más movimiento y naturalidad.También se intuyen pequeños retoques en labios y volumen facial, pero siempre con bastante contención. Y donde realmente destaca es en la calidad de la piel, probablemente trabajada de forma constante con láser, luz pulsada e inductores de colágeno, junto a un control muy estricto del sol. El resultado es una imagen mucho más armónica que en etapas anteriores, lo que demuestra que no solo importa lo que te haces, sino cómo evolucionas esos tratamientos con el tiempo.

Anne Hathaway, 43 años 

Anne Hathaway en 2009 durante un evento oficial © GTRES
Anne Hathaway, en 2009
Anne Hathaway, radiante durante su última aparición pública de 2026© GTRES
Anne Hathaway, en 2026

Otra por quien parece que no pasa el tiempo es Anne Hathaway. ¿Cuál es su secreto?

Es un ejemplo muy claro de cómo se está trabajando hoy en pacientes muy expuestas públicamente: con muchísima sutileza y planificación. En su caso, lo más evidente es el trabajo en la mirada. Todo apunta a un lifting frontal muy sutil, con elevación de la cola de la ceja, que abre el ojo y rejuvenece sin cambiar su expresión. Probablemente esté combinado con una blefaroplastia muy conservadora, y en el caso del párpado inferior, se aprecia claramente una mejora respecto a años anteriores, con desaparición de bolsas.Este tipo de resultados, cuando se hacen bien, pueden conseguirse con técnicas avanzadas como las que utilizamos en Clínica Peñas (@soycarmenpe @clinicapenias), donde trabajamos la blefaroplastia inferior sin incisiones visibles, mediante abordajes que permiten una recuperación muy rápida, en torno a 24–48 horas, algo clave para pacientes con agendas públicas muy exigentes. A nivel estructural, también se ve un trabajo muy fino en pómulo y línea mandibular, junto con pequeños retoques en el labio, muy bien integrados. Pero donde está realmente la diferencia es en la calidad de la piel. Es muy probable que combine inductores de colágeno como el ácido poliláctico con tecnologías de estimulación profunda —radiofrecuencia, ultrasonidos— y aparatología lumínica tipo pico o IPL para mantener esa piel uniforme, luminosa y sin manchas. Y aquí hay un punto importante: pacientes como ella, que están en constante exposición y en pleno rodaje, no pueden permitirse excesos ni cambios bruscos. Por eso recurren más a cirugía sutil y bien indicada que a grandes volúmenes de relleno. En cuanto a la frente, también se aprecia una gestión muy medida: probablemente utiliza neuromoduladores, pero sin bloquear completamente el movimiento, manteniendo cierta naturalidad en la expresión. El resultado final es el equilibrio perfecto: no ves exactamente qué se ha hecho, pero está más guapa que nunca.

Gwneth Paltrow, 53 años 

Gwyneth Paltrow, más rejuvenecida que nunca© Getty Images
Gwyneth Paltrow, en el 2000
Gwyneth Paltrow, vestida de raso blanco durante una alfombra roja© Getty Images
Gwyneth Paltrow, en 2026

También ha sido muy comentado el aspecto de Gwyneth Paltrow, ¿pacto con el diablo o tratamientos, pinchazos y operaciones?

Lo que vemos es el resultado de un trabajo muy bien planificado a lo largo del tiempo. Se puede identificar que en su juventud se realizó una rinoplastia y también un retoque importante en la mirada, con blefaroplastia tanto superior como inferior, que ha envejecido muy bien y le ha dejado una base muy limpia. Actualmente, todo apunta a un lifting facial claro, especialmente en el tercio medio, donde se aprecia ese efecto de elevación en pómulo y un óvalo muy bien definido. Es un lifting trabajado en plano profundo, tipo SMAS, donde se reposiciona la musculatura y eso permite resultados naturales, sin estigmas visibles. De hecho, ese ligero efecto de tracción al sonreír —muy sutil— es característico de este tipo de técnicas bien realizadas. A nivel médico-estético, también se aprecia una gestión medida de neuromoduladores, especialmente en la cola de la ceja y en las patas de gallo, manteniendo expresión, pero con control. Frente con menos neuromoduladores y ojo con más. En la zona peribucal, el labio se mantiene fino y natural, aunque probablemente con pequeños retoques de ácido hialurónico muy sutiles para sostener la forma. También se observa una ligera elongación del espacio entre la nariz y el labio superior, algo habitual con el paso del tiempo. Y uno de los puntos clave en su caso es la calidad de la piel. Ella misma ha comentado que utiliza bioestimulación autóloga, como el plasma rico en plaquetas, lo que encaja perfectamente con ese aspecto luminoso, uniforme y saludable. El resultado final no es una cara “sin tratamientos”, sino una cara muy bien tratada, donde cirugía y medicina estética están perfectamente integradas.

Demi Moore, 63 años 

Demi Moore, actriz de la 'Sustancia' reluce tan joven como antes© Getty Images
Demi Moore, en el 2010
Demi Moore, en 2026, aparece reluciente © Getty Images
Demi Moore, en 2026

Y, como no, hay que hablar de Demi Moore y su eterna juventud, ¿qué hay detrás de su nuevo aspecto?

Ella es probablemente uno de los mejores ejemplos de cómo la estética no es solo lo que te haces, sino cómo sabes evolucionarlo. Durante una etapa anterior, su rostro estuvo claramente más sobretratado: exceso de volumen, pómulos más marcados de lo natural y una pérdida de armonía que le pasó factura. A esto se suma la tendencia a vaciar el rostro, como ocurre con la bichectomía o con pérdidas de peso importantes, que reducen el soporte graso y hacen que la piel se vea más pobre y envejecida. En su caso, todo apunta a que se ha realizado al menos dos liftings a lo largo del tiempo. Y es muy probable que el segundo haya tenido un papel corrector, compensando ese vaciamiento facial y devolviendo soporte y estructura al rostro. Ese reposicionamiento, trabajado en planos profundos, es lo que explica que hoy veamos un óvalo más armónico, un pómulo mejor integrado y una cara mucho más equilibrada. Y después entra el segundo gran pilar: la piel. Se nota claramente un trabajo de medicina regenerativa, probablemente con inductores de colágeno, bioestimulación autóloga y tecnologías que mejoran la calidad del tejido. El resultado es una piel más luminosa, más firme y con mejor textura, que acompaña a la nueva estructura. Demi Moore no es un caso de “eterna juventud”, es un caso de reajuste inteligente.

Emma Stone, 37 años

Emma Stone, durante una gala nocturna del 2010© GTRES
Emma Stone, en 2010
Emma Stone se muestra reluciente durante su última aparición pública © Getty Images
Emma Stone, en el 2026

Para terminar, a ti como experta ¿quién más te ha llamado la atención?

Tengo dos favoritas este año: Emma Stone y Rose Byrne. Emma Stone es un ejemplo muy interesante porque su evolución es divina. Con el paso del tiempo, se aprecia una mejora clara en la zona de la mirada, con un resultado limpio y abierto, por una blefaroplastia superior e inferior realizada de forma muy conservadora. Muy probablemente a los veintipico o a los treinta. Como la mayoría que tienen esta forma de ojo rasgado. En cuanto a la nariz, se observa una refinación en la punta y en el dorso respecto a sus primeras imágenes, lo que sugiere una rinoplastia sutil. Y aquí hay algo importante: en cirugía estética, muchas veces los resultados no se ven en el momento, sino con los años. Y en su caso es clarísimo: a medida que pasa el tiempo, en lugar de envejecer peor, está cada vez más guapa, lo que indica que hay una base quirúrgica bien hecha… Y hecha a tiempo envejece más lenta. A nivel estructural, también se percibe un mejor soporte del pómulo, probablemente con pequeñas cantidades de ácido hialurónico muy bien integradas, sin generar volumen excesivo. O también puede que tenga nanofat. De nuevo, la diferencia la marca la calidad de la piel. Mantiene sus pecas —que forman parte de su identidad— pero con una textura mucho más uniforme y luminosa, lo que sugiere tratamientos constantes de vitaminas, mesoterapia y tecnologías que mejoran el tejido. Este tipo de resultados son los que buscamos en Clínica Peñas: no transformar, sino optimizar y acompañar bien el envejecimiento.

Rose Byre, 46 años

Rose Byrne, durante una fiesta nocturna en el 2004© Getty Images
Rose Byrne, en el 2004 at Fenix Resta
Rose Byrne, en el 2026, se muestra con gran vitalidad © Getty Images
Rose Byrne, en el 2026

¿Qué te ha gustado de Rose Byrne?

Es una de mis favoritas precisamente porque no parece una cara sobretratada. No se perciben signos de cirugía tipo lifting. Mantiene su estructura, su expresión y su identidad. Pero eso no significa que no haya tratamiento. Al contrario. Aquí hay una piel muy trabajada, con un uso muy inteligente de neuromoduladores y, sobre todo, de inductores de colágeno como el ácido poliláctico, que aportan densidad y calidad sin generar volumen artificial. A eso se suman tratamientos tipo skinboosters, que mejoran la hidratación y la textura, y explican esa luminosidad tan característica. El resultado no es una cara “sin nada”. Es una cara muy bien tratada, pero con criterio. Y eso, hoy en día, es lo más difícil de conseguir.

Claves para brillar como una estrella

¿Qué tratamientos recomendarías para tener el aspecto y la piel de diva de alfombra roja para las que no somos estrellas y llevamos una vida normal?

Si quieres ese glow que hace que la gente diga wow, la clave es combinar bien. Como base: medicina regenerativa para mejorar calidad y densidad de la piel. Y como apoyo: mesoterapia (vitaminas/skinboosters) para hidratación y luz inmediata. Y un IPL o láser en el momento adecuado para afinar textura y unificar el tono. A nivel de retoque, lo justo y bien hecho: labio ligeramente hidratado para dar jugosidad; pómulo con mínimo soporte (ácido hialurónico) sin volumen artificial y neuromoduladores bien gestionados para relajar sin bloquear. Eso es lo que marca la diferencia: no es cantidad, es combinación. Porque el verdadero efecto “alfombra roja” no es parecer otra persona, es verte tú… pero en tu mejor versión

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